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CC Negrito Avellaneda | El alimento no es una mercancía, la alimentación es un derecho.

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Patria es humanidad

Nosotrxs, jóvenxs del Centro Cultural Negrito Avellaneda, abrimos nuestro espacio para compartir la merienda y el abrigo. El distanciamiento social no nos aleja de la solidaridad con nuestros barrios. La pandemia no nos deshumaniza, respetando los protocolos de cuidado estamos compartiendo meriendas y donaciones de ropa de abrigo. Reivindicamos la solidaridad latinoamericanista tal como la comprendía Eduardo Galeano: “La solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo”.

Tenemos en claro como jóvenxs que la Independencia no es algo que se conquistó únicamente hace 200 años, estamos comprometidos a construirla diariamente. La emancipación política de las opresiones del sistema no nos tiene que llevar a un individualismo salvaje. Las redes comunitarias son esenciales para tejer una sociedad más equitativa y consciente. No perdemos el enfoque integral de la independencia, que también acarrea una lucha por la soberanía, es decir, por el poder de decidir. Cada merienda, cada abrigo, cada nuevo vínculo, nos fortalece y nos recuerda que no habrá festejo hasta que no haya necesidades básicas satisfechas. Queremos construir un mundo mejor, buscamos una sociedad más equitativa y centramos nuestra actividad en una concepción integral del desarrollo.

Ante el panorama crítico que atravesamos y que tenemos por delante, invitamos a todxs lxs que se sientan interpeladxs por la importancia de hacer frente a las injusticias, a pararnos codo a codo y seguir construyendo este espacio de resistencia. Necesitamos la colaboración de todxs aquellxs que tengan un abrigo o un paquete de leche o cacao en polvo para donar en sus casas. Cada ayuda cuenta. Aspiramos a poder hacer crecer el espacio y dar respuesta a las demandas insatisfechas de quienes hoy no tienen a dónde recurrir.
Levantamos la bandera de la soberanía alimentaria. Sólo así garantizaremos que haya un solo tipo de comida, la mejor para todxs, y que nunca más muera nadie de hambre en nuestra tierra.

Nadie se salva solx.
El hambre no espera.
Transformemos la cacerola en olla.