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Fidel, el hombre nuevo Introducción al pensamiento de Fidel Castro

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Nota cedida por el CEFMA
Por Patricio Echegaray
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En estos días, podemos afirmar que hablar de Fidel Castro es hablar del estadista y revolucionario que mejor ha comprendido la esencia del monstruo imperialista y el peligro que representa para la humanidad.

Fidel es el marxista que chocó permanentemente con el principal poder mundial del capitalismo que son los EEUU, el principal poder desde el Imperio Romano, enfrentó a 12 administraciones norteamericanas y las puso en problemas a todas, por eso una de las principales ideas para recordar a Fidel es su consecuencia en la lucha antiimperialista y anticapitalista, el podía decir: conozco al monstruo porque lo he enfrentado durante 60 años.

Y a este monstruo lo confrontó al frente del heroico pueblo cubano en todos los terrenos, soportando el bloqueo, derrotándolo en Playa Girón y en los últimos tiempos, consagrando su larga lucha contra las administraciones norteamericanas dándole, a lo que podríamos llamar la maniobra del “hermano Obama” con el restablecimiento de las relaciones entre ambos países, el tratamiento diplomático más elevado al mismo tiempo que llevó adelante la más brillante defensa de la revolución.

Para llevar adelante esta defensa de la Revolución a los largo de 60 años, podemos decir que Fidel encarnó muchas de las características, de los atributos que conforman al “hombre nuevo”, que moldearon a esta personalidad única y forman parte del legado que nos ha dejado.

Veamos algunas de ellas.

-La importancia que siempre le dio Fidel al tema de la Unidad. Desde sus épocas de dirigente estudiantil en la Universidad de La Habana, Fidel trabajó pacientemente para lograr la unidad de quienes se oponían a Batista, trabajo que continuo incesantemente en todo el proceso revolucionario y luego del triunfo de la revolución proyectándolo a la unidad de América Latina y el Caribe.

-La importancia de la Ética que debe tener todo revolucionario, elevándola al nivel de Razón de Estado. Siempre sostuvo que el fin no justifica los medios, como sostienen muchos políticos burgueses. Si no hay respeto a los principios éticos se pierde autoridad moral y sin autoridad moral es imposible llevar a cabo una revolución.

-El desprendimiento que siempre caracterizo a Fidel y a la revolución cubana. Cuba en su acción solidaria internacionalista ha dado mucho y no lo que le sobraba, muchas veces incluso lo que le faltaba.

-Este desprendimiento fue siempre de la mano de la Coherencia, llevada también desde lo personal a valor de la revolución, poniendo siempre los principios por encima de los intereses.

-Para llevar esto adelante, Fidel siempre tuvo en claro que debía impulsar estos valores con el Ejemplo Personal. No exigir nunca lo que no se está dispuesto a hacer personalmente, concepto básico para cumplir el rol de jefe en un Partido de vanguardia, poniendo siempre a la Verdad por encima de todas las cosas y entendiendo a la revolución como un acto de amor y como ausencia total de odio. En este sentido Fidel sostenía la Modestia en el éxito y la valentía y estoicismo en la derrota, asegurando que la derrota no es tal hasta que se acepta.

-La enorme Sensibilidad de Fidel para los temas sociales y para relacionarse con las personas. El solía decir: “Me interesan los hombres más que los cargos. Me interesan más cuando están fuera de los cargos”. Para esto era fundamental su Modestia y la ausencia total de vanidad con que se manejaba.

-Algo que debemos destacar especialmente es la importancia que Fidel le daba a la formación. No debemos olvidar que Fidel y sus compañeros representan el valor del rol de la juventud en la Revolución. Sostenía que el deber de un político revolucionario es aprender, como buen leninista valoraba la praxis política, la relación dialéctica entre práctica y teoría revolucionaria, valoraba la curiosidad, la lectura y el estudio imponiéndose una autoexigencia y rigor personal en la búsqueda del ideal de la perfección. Tarea de todo revolucionario, por eso tenía un fuerte valoración del valor y la fuerza de las ideas como continuador de la tradición martiana.

-Fidel fue un gran humanista poniendo en práctica el Humanismo filosófico del marxismo, el humanismo proletario como sostenía Aníbal Ponce. Este estaba profundamente presente en la personalidad de Fidel, no solo como valoración y respeto a la humanidad sino como capacidad de escapar a los roles establecidos de descender del lugar del mito en que querían colocarlo con la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

-Por eso su Aspiración a la justicia para todos como visión de una sociedad socialista resulta central. Justicia no solo como equidad en la distribución económica sino en la distribución del acceso a la cultura.

-Se debe destacar también como Fidel abordó los temas del poder y de la metodología revolucionaria. Siguiendo a Mariátegui en lo de creación heroica de los pueblos, se nutre de las experiencias de la Revolución Rusa, de la Revolución China, de las luchas de liberación nacional cubana contra el imperio español creando una nueva metodología de conquista del poder para la primera revolución realizada en Occidente.

-Para esto es fundamental la voluntad de avanzar constantemente en el proceso revolucionario, esto lo llevó a buscar profundizarlo en vez de retroceder ante los ataques del imperialismo, declarando finalmente el carácter socialista de la revolución cubana y desarrollando la construcción del Poder Popular, por ejemplo, a través del trabajo de los CDR.

-Y una enseñanza de Fidel que debemos tener muy en cuenta, es su concepción del Antiimperialismo como núcleo ideológico de la revolución latinoamericana. Fidel le dio a Cuba a través de la revolución y el socialismo la idea más fuerte de identidad nacional, esto ha sido fundamental para enfrentar al enemigo. Sin duda Fidel sintetizó como nadie las ideas de socialismo y patria.

Y estas ideas Fidel las irradio en el plano internacional impulsando un Internacionalismo integral: Político, cultural y militar, en todos los continentes.

Un ejemplo de esto es el papel central que jugó en la firma de los acuerdos entre el gobierno colombiano y las FARC, con la instalación de la mesa de negociaciones de La Habana, un paso decisivo para que el horizonte de la paz en Colombia se vea como un poco más posible.

Recuerdo que en uno de mis encuentros con Fidel, al regresar de un viaje a Colombia donde me reuní con Marulanda, me encontré con Fidel en Cuba y le conté que Marulanda estaba lanzando un plan de sustitución de cultivos, ante esto le dije: necesitamos que usted ponga su inteligencia en este tema para ver cómo encararlo, como hacer que se entienda. Fidel pensó un momento y me dijo: “Anda a ver a Marulanda y decíle que para que ese proyecto camine, es necesario que las madres norteamericanas perciban, entiendan que la propuesta de la izquierda es la que mas va a proteger a sus hijos del peligro de la droga”. Una muestra de cómo manejaba Fidel la cuestión con los EEUU, que eran sus rivales, diferenciando siempre al pueblo de la elite gobernante.

Con sus palabras y su práctica revolucionaria Fidel ha iluminado los procesos de liberación, poniendo en práctica su concepción de que la solidaridad internacionalista es un principio inalienable que ejercemos los comunistas. Fidel fue siempre consciente de que la revolución es nacional por su forma e internacional por su contenido.

Por eso, al hablar de Fidel, un elemento central pasa por destacar la profundidad del pensamiento y del espíritu del hombre que, asaltando el cuartel Moncada, abrió los procesos de segunda independencia americana al punto de que supo transformarse de acusado en acusador y plasmó, en La historia me absolverá, un programa de enorme actualidad para la liberación de nuestros pueblos, en una obra que podemos calificar como el primer documento político de carácter universal en América Latina.

No podemos olvidar, en este momento de reconocimiento, que fue él quien nos alertó y nos ayudó a luchar contra la deuda externa, entendiéndola como un arma del arsenal de los poderosos contra nuestros pueblos.

Él vio la crisis que enfrentaba el capitalismo, y no dudó en caracterizarla como la crisis civilizatoria de una sociedad basada en la explotación del hombre por el hombre y que ponía a la humanidad en riesgo de extinción.

Nos impulsó a librar la batalla de ideas como un camino por la lucha del poder revolucionario, socialista, con especial énfasis tras el derrumbe de la URSS y el auge del autodenominado “pensamiento único”.

Dando ejemplo de consecuencia con los intereses de su propio pueblo nos impulsó a ser fieles en la lucha por la liberación nacional y social. En este sentido, siempre expresó su afecto por la Argentina y mantuvo firme su solidaridad con nuestros reclamos por las Islas Malvinas.

Por eso, como precursor e impulsor de los procesos de liberación, al mismo tiempo que ha celebrado e impulsado cada uno de los avances de nuestra región, siempre nos dijo que todo proceso de liberación nacional enfrenta los límites del sistema capitalista y necesita debatir sobre la necesidad de una perspectiva poscapitalista, el socialismo.

Sin embargo, creemos que nunca fue tan grande y digno de admiración como cuando ante la derrota del llamado socialismo real, se puso al frente de su pueblo y de todos los pueblos del mundo que enfrentaron la contrarrevolución conservadora.

El nos advirtió tempranamente de que tras la agresividad y la soberbia imperial asomaba la crisis del sistema capitalista. Que este no tiene respuesta estratégica para los problemas energéticos, económicos, ecológicos y financieros que amenazan la salud del planeta y ponen en peligro a la propia humanidad.

Esto quedo plasmado en la “Carta abierta a las fuerzas revolucionarias y progresistas”, conocida como la Carta de los 5, dada a conocer en marzo de 1990.

En la misma, con el impulso y la inspiración de Fidel, realizamos un análisis de enorme vigencia política que reivindica al marxismo como herramienta de análisis y que hoy, observando las tragedias que el poder capitalista derrama sobre el mundo, nos pone nuevamente ante el desafío de, reivindicando los ideales comunistas, avanzar firmemente en la construcción de una sociedad más justa, por el camino del socialismo.

Consecuente con su línea acción, Fidel fue uno de los principales impulsores de los sucesos de Mar del Plata, donde en el año 2005 se logró impedir la maniobra del imperio que buscaba imponer el ALCA.

Fidel nos enseñó que la dignidad de nuestros pueblos y el ejemplo de líderes como José Martí y Ernesto Che Guevara son un arma esencial en los procesos de liberación nacional y social.

Hoy, ante la muerte de Fidel se desata un nuevo momento del debate simbólico, geopolítico, cultural y de política revolucionaria en momentos de agudización de la crisis capitalista.

Sabemos que comenzará una lucha muy dura para desacreditar a Fidel, a través de sofisticados ataques que buscan resucitar los enfoques posmodernos del fin de las ideologías, de la revolución. Debemos tener mucho cuidado en nuestro país con estos enfoques que ya sufrimos en los 80 y los 90, son enfoques que quieren mellar nuestra lucha revolucionaria y a Fidel como símbolo de la revolución.

Frente a esto, necesitamos cada vez más un horizonte revolucionario, ante la incapacidad del capitalismo para solucionar problemas, es más, es el responsable de crearlos para toda la humanidad.

Por eso aseguramos que su ejemplo y su dignidad representan un luminoso faro con el cual nos guiamos en el camino de la revolución y la liberación de nuestros pueblos.

Fidel se queda, no se puede ir, porque queda la obra y el ejemplo de quien encarnó las virtudes del hombre nuevo, la honestidad, la solidaridad, cosa que debemos valorar mucho.

Si bien la praxis de Fidel es tan extensa y profunda que colma la curiosidad y el interés de cualquier analista por exigente que sea, es necesario percatarse del enorme caudal de construcción teórica que contiene, aportando los insumos teóricos esenciales para las exigencias que tenemos que afrontar los marxistas en estos tiempos. Como decía Lenin: nada más práctico que una buena teoría.

Fidel murió, invicto, a los 90 años tras una larga y fructuosa vida. Fue el hombre que más atentados y complots contra su vida enfrentó por parte del imperio, 638 atentados y no pudo ser eliminado como lo hicieron con Lenin, Rosa Luxemburgo, el Che, Hugo Chávez…

Fidel irradio con su ejemplo muchas de las características que deben tener todo revolucionario y revolucionaria, y ese es su legado. Por eso Fidel no solo se queda, sino que debe estar cada vez más presente en nuestro acerbo revolucionario.

Por esto y mucho más, le damos las gracias a Fidel por ser el gran inspirador de las lucha por la segunda y definitiva independencia de nuestros pueblos, y por haber defendido siempre, como manifestó sobre la lucha de los soldados soviéticos en la segunda guerra mundial, nuestro derecho seguir siendo marxistas leninistas.

1 Presidente del Partido Comunista de la Argentina