Inicio Argentina Agustín Tosco – 44 años de su partida

Agustín Tosco – 44 años de su partida

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Por Rogelio Roldán

La gesta cordobesa de mayo de 1969 proyectó nacionalmente la figura de Agustín Tosco, a mi juicio el más destacado obrero marxista revolucionario que produjo la clase en la segunda mitad del siglo veinte. El, entre otros importantes aportes, acuñó la idea del “sindicalismo de liberación”, que constituye una importante base teórica para la acción política e ideológica en el movimiento obrero, entendido éste como relación social, no como corporación, enfoque este que comparten -lo sepan o no- la burocracia propatronal y cierta izquierda “luchista”, que se autoproclama “vanguardia” y, además de aislarla, relega a la clase al rol de base de maniobras.

Tosco fue un dirigente político de la clase, no se limitó al reivindicacionismo economicista, que se agota en sí mismo y condena a ser furgón de cola de proyectos ajenos, en especial el de “capitalismo humanizado”, que nunca existió ni existirá, no se puede “humanizar” un sistema que convierte a las personas en mercancía. Por el contrario, enfrentó al sindicalismo propatronal burocrático y sostuvo como método de vida de las organizaciones obreras a la democracia sindical, es decir la democracia de clase.

Él tenía una visión estratégica muy clara sobre cuál era el sujeto social base de la construcción política que él mismo llamaba frente de liberación nacional y social. Insistía en hacer política, unir en torno a la clase a los sectores explotados por el imperialismo para luchar por la liberación. Preso en Devoto, en diciembre de 1971, escribió en el periódico “Intersindical”: “El rol de la Clase Obrera no es participar como socia menor y subalterna en las esferas de poder de la oligarquía y de la reacción, sino de impulsar las transformaciones revolucionarias que cambien en profundidad este sistema de opresión, explotación y miseria. El papel de la Clase Trabajadora es ser vanguardia organizada y combativa de los demás sectores populares para lograr la liberación nacional y social de los argentinos”.

Con su pensamiento y su práctica alentó un programa antiimperialista de liberación nacional para construir el socialismo en Argentina “con las características propias de nuestro pueblo”; definió el rol político de la clase obrera como “palanca y motor de los cambios fundamentales para la liberación” y ratificó la vigencia de la lucha de clases en nuestro país.

Pese a que el proceso actual crea condiciones favorables para romper con el criterio estrecho de “columna vertebral” del nacionalismo burgués, nunca los trabajadores argentinos sufrimos la división y fragmentación sindical y política que padecemos hoy. División producida por los proyectos burocráticos subordinados a los planes de la gran patronal y por la persistencia de un modelo sindical dependiente del Estado en cuanto a la legislación, al control de sus finanzas y a la potestad de intervenir en la vida interna de los sindicatos para legalizar a los adictos y desconocer a los clasistas. Esto asegura la eternización de una burocracia que se reconvirtió de agente patronal en el seno del movimiento obrero a socia de la gran burguesía, lo que la hace más dañina.

El mensaje de Agustín Tosco es de suma actualidad, en él afirma que la misión de la clase es ser cabeza de la lucha popular, no sostén de proyectos ajenos. Para ello la tarea de la hora es construir su unidad política y sindical desde la base, unificando por el contenido y no por la forma, de modo que junto a defender y ampliar sus conquistas, se centre en el objetivo principal de construir la alternativa política de poder popular que la historia reclama para avanzar a la efectiva liberación nacional y social. En este sentido es vital desplegar la lucha para lograr el cambio del modelo sindical paraestatal descripto, el cual encorseta la autonomía e independencia de la clase obrera, además de ser una fábrica de burócratas.

Agustín José Tosco falleció en la clandestinidad dirigiendo al movimiento obrero cordobés y a su sindicato, pese al intruso que puso el “navarrazo” como interventor. La despedida de Agustín fue un funeral multitudinario rodeado por el calor del pueblo de Córdoba, al que la desvergüenza de la derecha se atrevió a balear.

Rogelio Roldán

5 de noviembre de 2019