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Feminismo popular – feminismo revolucionario

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Por Solana Lopez*

Hay varios feminismos, tantos, como proyectos políticos hay en la globalidad. El feminismo popular es un engranaje histórico y cultural desde estas tierras nuestroamericanas e involucra el contexto social, la etnia y al territorio como espacio de despliegue y disputa. Se nutre y toma las experiencias de construcciones antineoliberales, anticoloniales y de los movimientos sociales emergentes de las crisis políticas de nuestro continente.

Decimos que el feminismo popular es revolucionario. Esta característica nace de la experiencia de ser parte de proyectos emancipadores aportando la perspectiva feminista que apuesta a la equidad e igualdad humana. En ello se vuelca toda la potencia de este feminismo popular.

Cuando la marea se constituye en sujeta política con potencial transformador se vuelve un motor, un dinamizador social y político que instituye un nuevo paradigma capaz de producir pactos éticos en las sociedades con un carácter más estable y permanente.

El feminismo popular se teje a la par del desarrollo de los proyectos democráticos y antineoliberales que surgieron en el continente y tiene por lo tanto un matiz de época, incluye demandas históricas y actuales, asociado a modos de construcción política que son críticos e intentan deconstruir las formas y métodos que fueron parte de los cuestionamientos en la crisis de representación política que atravesó a muchos países de América Latina.

Tiene por ende como propósito superar también las prácticas y las estructuras que actúan como el reaseguro patriarcal.
En lo reivindicativo se logra articular la agenda universal con las actuales que son producto de las coyunturas, en especial las cruentas realidades que nos deja el neoliberalismo y el neocolonialismo. Incluye todas las luchas y pondera aquellos sectores más vulnerados donde portar una identidad feminizada, es motivo de una doble explotación y opresión la que se vive, producto de su género y su clase. Esta inclusión de una agenda más integral de feminismo popular, permite tributar a un proyecto político también de carácter popular.

La tarea que tenemos por delante es la construcción política del movimiento feminista. Dicho objetivo sólo puede ser elaborado y puesto en práctica por un feminismo que supere los límites en el que el sistema nos encorseta.

La construcción política es un enorme desafío porque nos exige crear nuevas modalidades que garanticen el piso que nos hemos trazado en las prácticas vinculares y en las estrategias de poder. la tarea es parecernos cada vez más a lo que aspiramos como sociedad, sin negar las contradicciones si no muy por el contrario, la idea es trabajarlas y de esa manera aprender y superaralas.

Son tiempos de tejer redes que sean sostén y a la vez redes de pescadoras, para recoger lo elaborado y seguir trazando el caminino que nos hará libres y empoderadas y desde ahí meternos con el cuerpo que tenemos y somos, a erradicar de la tierra, todas y cada una de las injusticias.

Fuente: Revistaemancipa