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EL SAQUEO A LOS TRABAJADORES | PRÉSTAMOS TASAS Y DEUDAS | Parte 5

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crísis laboral

POR CENTRO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES (CIEYS)

En este número nos vamos a referir a los préstamos, tasas y deudas registrados en el sistema financiero argentino con los datos extraídos del Informe Monetario del BCRA al 11 de enero de 2019.

Y vamos a agregar unos cálculos para obtener datos que no menciona el Banco Central, que es la cuantificación de los intereses que los préstamos hoy devengan según su categoría:

Comencemos por el último renglón. Allí se muestran los totales de préstamos que son 1,5 billones en pesos 15.461 millones en dólares. Esta última cifra es trasladada a pesos con el tipo de cambio vigente ese día (11 de enero de 2019). De esa manera los préstamos totales en pesos alcanzan a 2,1 billones.

La anteúltima columna señala las tasas con que son castigados los distintos tipos de deudas. La mayor es la correspondiente a la deuda en tarjetas de créditos (109% anual) y la menor a las deudas con prenda (31%). El promedio de tasas que se cobran hoy en nuestro país (en el sistema bancario “legal”) es del 74,12% anual. No hay ningún otro país que registre tamaño saqueo financiero. En las “cuevas” (la mayoría de ellas de los propios bancos privados) supera el 120%, en especial en descuento de cheques.

Ninguna empresa PYME puede enfrentar esos costos financieros sin entrar en cesación de pagos, con lo que ello acarrea: despido del personal (parcial o total si cierra, en varios casos sin pago de salarios y menos de las indemnizaciones).

El esclavo, en las sociedades esclavistas, no era dueño de nada, pero el amo nunca lo dejaría morir de hambre ni de darle alojamiento. Era su mercancía y había que cuidarla.

El ciervo de la gleba, en la sociedad feudal, era dueño de sus herramientas y, a veces, de una parcela de tierra. Debía trabajar para su amo y éste lo necesitaba para que produjera. En general, no le faltaba alimento ni espacio donde alojarse.

El trabajador en relación de dependencia, en la sociedad capitalista, puede ser dueño de cosas (bicicleta, auto, moto, terreno, departamento o casa, etc.) mientras pueda venderle al capitalista su fuerza de trabajo. Pero si es despedido y no posee ahorros ni vivienda, está destinado a ser un marginado social, a pasar hambre y a vivir en las villas o en las calles.

Hoy la desocupación ha superado la barrera del 10% y para el 2019 la política del gobierno fascista de los CEOs de las multinacionales en conjunto con las familias mafiosas la llevarán al 25%. Sobre una población económicamente activa (PEA) de 20.240.000 ciudadanos, el 25% representa 5 millones de desocupados, dos veces y media la desocupación actual de 2 millones de personas. Esa gigantesca desocupación dejará sin recursos a 20 millones de personas, que pasarán penurias y hambre en un país que produce alimentos para 400 millones de seres humanos y 100 millones de animales.

Rota la cadena de solidaridad, generando la expectativa de “a mí no me va a tocar”, degradándose para que no sea el elegido para el despido, teniendo miedo de serlo, todo ello lo que logra es que tal proyecto sea posible: una Argentina rica con ciudadanos pobres y miserables; una Argentina sin soberanía, es decir, una colonia del imperialismo de turno.

Entre los que creen que no van a estar en la lista figuran las capas medias (no la clase media que no existe, sino las capas medias distinguidas por sus niveles de ingresos). Todas ellas poseen tarjetas de créditos y han tomado créditos personales entre otros instrumentos para mantener la calidad de vida. Es interesante observar en qué situación se encuentran hoy y cual es su grado de vulnerabilidad. Observemos este nuevo cuadro, basado en el supuesto de que mantenga el nivel de deuda sin disminuirla; en el caso de la tarjeta pagando el mínimo y consumiendo nuevamente por el valor de ese mínimo (ni incrementa la deuda ni la baja, que es lo que la mayoría está haciendo (lo demuestran los 362.161 millones de pesos del 11 de enero, que eran, el 11 de diciembre, 30 días atrás, 354.620) Y suponemos que amortizan su crédito (pagan las cuotas) pero a la vez lo renuevan (hoy los bancos posibilitan este tipo de operatoria ya que de esa manera difieren la potencial morosidad). Con esas premisas, subjetivas y reales a la vez, confeccionamos el cuadro:

Observamos, en primer lugar, que la cantidad de dinero en poder de los ciudadanos (parte principal de la Base Monetaria, 57%) es hoy INFERIOR a la deuda de los particulares en préstamos personales y tarjetas de créditos.

Observamos en segundo lugar que los intereses que devengan esas deudas representan un 85,82%. Ello significa que, al pagarse solamente el mínimo (como sucede), la deuda al final del 2019 llegará a 1,47 billones de pesos. La mayoría de los poseedores de esos créditos NO VAN A PODER PAGARLOS, en especial los 3 millones de personas que pueden perder su trabajo gracias a los CEOs y el FMI.

Las capas medias de la población que votaron por su propia desgracia, deben ser conscientes, tras esta durísima experiencia, que nunca más deben confiar en los personeros CEOs de las multinacionales foráneas y de las mafias locales.

 

Podemos ser espectadores de nuestra desgracia o levantar la moral y la dignidad para combatir la miserable entrega del país, de sus recursos, y del presente y del futuro. Y recuperar la solidaridad, en especial con aquellos injustamente castigados por los cipayos; por ello no es ajeno a la lucha LOGRAR LA LIBERTAD DE MILAGRO SALA, el símbolo de la arbitrariedad de la “justicia” corrupta y la libertad de todos los presos políticos, trabajadores, luchadores sociales y empresarios no vinculados al saqueo cotidiano. Si nos lo proponemos, no es una misión imposible…