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Síntesis del Encuentro sobre el pensamiento de Alvaro García Linera

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CHARLA DEBATE REALIZADA EL VIERNES 1 DE JUNIO

La convocatoria se centraba, no sólo en el pensamiento de García Linera vinculado con la Democracia, así, con mayúsculas, sino en el aporte y la opinión que cada uno de los presentes podía manifestar al respecto. La idea era que no hubiera oradores, sino que cada uno brindara su visión, su conocimiento o su punto de vista en relación con el tema, para conocer variantes, interpretaciones y posturas, que pudieran enriquecer al conjunto.

El encuentro, convocado por el Centro de Estudios Marxistas Héctor Agosti de Vicente López (CEFMA) y por el espacio “Rejunte Plebeyo”, contó con una presencia importante de vecinos, expresada en más de cuarenta participantes, para discutir un tema que no era fácil y que para el cual había que estar medianamente informado.

Partiendo de la definición que sobre él mismo realiza Linera (“…somos simplemente unos comunistas mas, unos humildes comunistas que en tierras andinas somos kataristas, indianistas… Y todo lo que hagamos por el bien común, es siempre por el bien común. Y seremos siempre una piedra más en el largo camino de los pueblos para conseguir su emancipación. Nada más eso somos todos.”), establece la idea de que el proceso de construcción de una sociedad igualitaria no puede ser obra de un grupo de personas, sino que debe involucrar a la gente, con una participación colectiva, amplia, creciente, donde “la gente se involucra en la gestión de lo común”.

Por eso, para Linera la Democracia es el proceso más participativo, más amplio, de los asuntos comunes a la sociedad, y por eso lo ve como un mecanismo revolucionario. Sin embargo, para llegar a esa situación, a ese estado, es necesario tener en cuenta el papel del Estado.

Para Linera, si bien el estado surge de las luchas dentro de la sociedad, se coloca por encima (o parece hacerlo), y es porque debe hablar desde lo universal. Pero al mismo tiempo es un poder político “es un monopolio de la política”, y tiene una realidad material, ejerce una coerción, no es sólo ideal, sino que representa a la clase más poderosa y es un órgano de dominación.
Pero Linera aclara que ese Estado es mucho más que coerción, también es cultura, es idea, es organización. Y no está de acuerdo con conceptos como el de esperar su desaparición, como “cambiar el mundo sin tomar el poder”, como plantea Holloway (sociólogo inglés) o los mismos zapatistas, de alguna manera. Linera critica ese intento “de refugiarte en tu pequeño mundo”, y olvidarse de leyes, procedimientos administrativos, recursos, responsabilidades sociales… De ahí que plantee como responsabilidad hacerse cargo. Y no se trata sólo de cambiar de manos el Estado, sino de destruir la maquinaria que responde a intereses particulares y empezar a construir una nueva.

Aunque explica que no se trata de destruir y construir por decreto, sino que el estado comience a “delegar sus funciones en la propia sociedad”. Pero especifica que éste no es un tema de voluntarismo. Para García Linera, estatización no es socialismo, sino es potenciación del capitalismo de Estado y, fundamentalmente, realiza un análisis de la revolución rusa, de la acción de Lenin, de sus cambios de rumbos, de su autocrítica, que le permitiría para establecer un sistema socialista en el futuro.

García Linera explica que Lenin utiliza las concesiones, donde al concesionario se le entrega en pago una parte del producto obtenido por el derecho a explotar un área, con plazos para su compensación por la inversión. Y lo hace para desarrollar la gran industria con el objetivo de fortalecer el país (“aprovechar la avidez de los capitalistas por el beneficio”, piensa Lenin). Y se defiende de la izquierda rusa: “quien obtenga los mejores resultados en esta esfera, aunque sea por medio del capitalismo privado, incluso sin cooperativas o sin transferencia, este capitalismo ha de dar por la causa del socialismo en Rusia más que cualquier meditación sobre la pureza del comunismo”.
Y ante las dudas, aclara que para él esto no es peligroso, mientras el poder esté en manos de obreros y campesinos.

Pero la antesala del socialismo, señala García Linera, en palabras de Lenin: “…para nosotros el simple desarrollo de la cooperación se identifica con el desarrollo del socialismo, y al mismo tiempo (…) nos vemos obligados a reconocer que se ha producido un cambio radical en nuestra visión de lo que es el socialismo”.

¿Cómo se construye el socialismo? se pregunta Linera. Y responde: “el socialismo es una construcción colectiva de los trabajadores No es una decisión administrativa del Estado”. Aclara que el estatismo no es socialismo, ayuda, pero no lo es. La acción asociada, comunitaria, en todos los ámbitos, y el Estado abriendo camino, pero: “el Estado no crea comunidad”.

Ese mecanismo democrático (que poco tiene que ver con el “demos” de los griegos, donde sólo participaban del proceso los hombres libres, con una masa de esclavos), en la concepción de Linera es el conjunto de la sociedad involucrado en la gestión de lo común. Esa “comunidad universal” de gestión y producción de lo común determina un proceso “democrático” real, donde el llamado “gobierno del pueblo y para el pueblo” no significa libertad de acción para un sector de la sociedad (los habitantes de los burgos luego de la Revolución Francesa), sino la modificación de la estructura del razonamiento, la construcción de un sentido común, de criterios comunes dentro de la sociedad, que permitan en forma definitiva la igualdad para todas las personas que habitan el planeta Tierra, donde todos tengan los mismos derechos y obligaciones, donde, para García Linera, no existan oprimidos y opresores y la Democracia sea la verdadera globalización en el camino a una “sociedad comunitaria”.

Fuente: Semanario Prensa Libre