Inicio Argentina NOSOTROS O ELLOS – HAY MOROS EN LA COSTA

NOSOTROS O ELLOS – HAY MOROS EN LA COSTA

386
0

CENTRO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES (CIEYS)

Cuando una Formación Económico social entra en decadencia, es decir, entra en una crisis estructural de la cual no podrá salir, arrastra consigo a todos sus componentes a una formidable putrefacción ética y moral, no sólo de la ética y moral basadas en principios humanos generales, sino a su propia ética y moral de clases, es decir, desconoce y vulnera sus propios principios burgueses republicanos.

Lo que estamos viviendo, en nuestro país, en Nuestra América y en el mundo, son las reacciones agónicas de un sistema, el sistema capitalista, montado vía saqueo, en una concentración extrema de la riqueza que producen exclusivamente los trabajadores, donde el 1% de los habitantes poseen el 90% de la misma, en un proceso imparable e irreversible donde cada día que pasa hay menos ricos, pero más ricos y más pobres, mucho más pobres. Con la mayor parte del dinero real (no virtual) destinado a la especulación financiera y no a la producción industrial y ello es así, y no de otra manera, pues se cumplen las leyes sociales que son parte del sistema capitalista; las que producen, entre otros males, resultados que muy bien conocemos en estos tiempos, pues nos quitan el futuro, reducen la calidad de vida, trasladan millones de personas a la pobreza y a la indigencia.

Ello es así, y no de otra manera, pues la reducción del nivel de vida la mayoría de su población, es resultado de la reducción de su capacidad de compra y de entendimiento; y no son ni la inflación ni la devaluación los culpables. Los criminales que continúan beneficiándose con esas políticas poseen nombres y apellidos, como poseen nombres y marcas sus grandes empresas que son; las industriales, que fijando los precios básicos dan origen a la carestía, pertenecen a no más de 300 empresas monopólicas, la mayoría extranjeras, y operan como formadoras de precios; las comerciales  que le agregan sus márgenes a precios ya incrementado y, en especial los grandes supermercados, que juegan con aumentos extras ofreciendo, a la vez, descuentos por intermedio de bancos, que son, en general, menores a los que el gran comerciante agregó previamente; los bancos, grandes ganadores, que festejan pues la mayor parte del dinero pasan por sus entidades, tanto en blanco como en negro y, además con sus enormes excedentes (ganancias) adquieren las LEBAC logrando obtener fabulosas ganancias adicionales que también repercuten en los niveles de precios, pues el que toma un préstamo, desde el  peligroso y fatal UVA hasta un simple descuento de documentos, pierde recursos y/o incrementa los precios.

Adicionalmente a esta peste amarilla debemos señalar que, en su degradación, el sistema ya no trata de ocultarse tras partidos políticos burgueses, sino que, las multinacionales, a través de sus CEOs, toman la conducción de los principales resortes de la economía y finanzas y consolidan, de esa manera, un tradicional refrán gauchesco que actualizado sería el siguiente: “los ladrones sean unidos, es esa la ley primera”.

En efecto, a los ladrones de cuello blanco de las multinacionales que abren fundaciones para hacer una escuelita en Jujuy, se unen los ladrones profesionales (mafiosos) que actúan, en el contrabando, en la evasión impositiva, en la sobre y sub facturación, en el narcotráfico, en el lavado de dinero, en el negociado inmobiliario y, especialmente, muy especialmente, en las cuevas bancarias y en los paraísos fiscales, mediante cuentas offshore destinadas exclusivamente a encubrir sus delitos y proteger sus dineros. Constituyen un Estado Mayor Conjunto de Saqueo.

Paralelamente a ello, todo este proceso real que vemos y padecemos, es difundido por medio de una prensa monopólica y cipaya, por medio de “periodistas” mercenarios. Se lo muestra como que estamos viviendo una revolución de alegría, como que ahora hay más trabajo, como que hemos dominado la inflación mientras las tarifas se incrementan del 100% al 2.000%, como que ahora hay menos pobres y menos indigentes; como que los jubilados van a estar mejor cuando pierden ya 97 mil millones de pesos todos los años por cambio de índice de ajuste; como que la deuda externa, la monstruosa deuda externa contraída en estos dos años, que eleva el total a 325 mil millones de dólares, con tasas promedios del 7,5% anual, no es un problema pues en el quinto semestre zanahórico se comenzará a crecer, omitiendo que ya dijeron lo mismo del segundo, del tercero y del cuarto. Estamos, en realidad, viviendo un gigantesco plan de despojo a la mayoría de la población, de entrega del patrimonio nacional, en particular de sus recursos naturales, de destrucción del Estado; de la salud pública, de la educación, de la cultura del trabajo y de la solidaridad social que actúan como elemento protector de las personas.

La putrefacción se extiende a todas las instituciones y poderes: el que más resiste es el poder legislativo, con algunos bolsones de representantes que denuncian la situación tal como es. Otros han optado por el camino de la traición no sólo a su mandato, sino a la patria y a todos los ciudadanos honestos y trabajadores. Uno podrá afirmar un dicho muy general: “la historia los juzgará”. Pero a estos miserables, lo que menos le interesa, es la historia.

No obstante, ese dicho cobra más potencia que el mencionarlo en épocas anteriores. Sólo la historia juzgará a éstos fascistas mafiosos e imperialistas, por la alternativa de una revolución social del pueblo unido. Y ello es así pues es muy poco, por no decir nada, lo que se puede hacer mediante el recurrir a los tribunales, a la justicia ordinaria, que hoy no sólo es ordinaria, sino corrupta y traidora a sus principios, una justicia que se ha convertido en el principal partido político fascista que libera a los criminales, encarcela a los inocentes y persigue a los trabajadores sociales mientras mantiene impunes a los grupos de delincuentes unidos, por “afecto societario”.

No hay dudas: Moros en la costa, es decir, hay moros en Comodoro Py, en diversos juzgados del país, en las fiscalías, en los colegios de abogados, en las Universidades de Derecho, etc. Moros como el que logró encarcelar a LULA, Moros como los que quieren hacer lo mismo con Cristina, Moros que judicializan las protestas sociales, ordenan reprimirlas y encarcelan al que camina en ella o cerca de ellas, Moros que carecen de dignidad, de sensibilidad e incluso de profesionalidad, Moros que inventan causas ridículas, que encierran a hombre y mujeres dignos con el sólo objetivo de mantener libre el camino a los saqueadores de los cuales son parte. Partes activas de la putrefacción del sistema, que posiblemente se encuentren convencidos de que van a tener éxito.

Y fuera de esos tres poderes ¿qué pasa? Las movilizaciones señalan que una gran parte de la ciudadanía, entre ellos la mayoría de  trabajadores, reaccionan indignados pero aún tibia y desorganizadamente.

Ello se debe a que muchos de ellos poseen sindicatos con dirigentes traidores a su clase y corruptos, que les venden las paritarias, al 15% en tres cuotas trimestrales sin intereses, como si fuesen una mercancía barata que hay que sacarse de encina; dirigentes que no reclaman lo que perdieron los trabajadores en el año anterior, que se olvidaron que un jubilado ha sido un trabajador y ni un solo gesto en su defensa; y que nada dicen sobre la reducción de los aportes patronales, que anuncian anticipadamente una jubilación de mierda para el actual trabajador en actividad, la mínima vergonzosa para la mayoría y para los monotributistas, y una pensión aún más vergonzosa para los no registrados por sus empleadores, luego de tener que esperar 5 años adicionales para recibirla.

Son más que criminales, son especialmente perversos, y necesariamente psicópatas que disfrutan de observar como ahora mueren más niños (incremento de la mortalidad infantil) y como se reduce la esperanza de vida al nacer con la muerte anticipadas de jubilados que no tienen para comer, con la quita de remedios básicos y otros servicios, con el retiro de ayuda a los discapacitados, con el encarecimiento de los medicamentos y falta de vacunas, etc. Son los que aplican una política que se refleja en un genocidio lento (“gradualismo” le dicen.)

No cabe la menor duda que, en sus frecuentes “retiros espirituales” ellos calculan (ejercicio divertido y siniestro), cuántos viejos y viejas morirán antes, por sus políticas que son aplaudidas por el FMI cuya arpía jefa, originaria de la Revolución Francesa, dijo que es un problema que la gente viva tantos años. Desde el 11 de abril de 2012, hace ya 6 años, el FMI decretó “bajar las pensiones” y efectuar recortes sobre prestaciones futuras” pues “los costos del envejecimiento” generan un riesgo financiero. En otras palabras, la gente debe morir antes.

A partir de que el FMI y las multinacionales extranjeras toman el gobierno en nuestro país, desde el 2017 ese mandato se está cumpliendo aceleradamente atacando a los jubilados y a los trabajadores actuales cuyas próximas jubilaciones ya incluyen el “recorte”. Y libre albedrío a las empresas para fijar precios abusivos.

¿Cómo puede llevarse a cabo un plan tan nefasto y a la vez tan claro sin que la gente reaccione? Porque el imperialismo, aún en su fase terminal, sigue siendo eficiente en su dominio cultural y utiliza, de la mano de cuantos medios disponga (que son la gran mayoría), de la mentira como el arma más eficiente que las de guerra.

Observemos como encara el capitalismo en su historia, ese dominio y nos ubicaremos con ejemplos en sus dos  fases: a) cuando se encontraba en la etapa de la “libre competencia”, a su inicio; y b) cuando ya predominan los monopolios, entra en su fase imperialista, pero también de su crisis estructural, es decir, del sistema todo:

  1. A) “Quienes se ganan la vida con su trabajo diario no tienen nada que los incite a ser serviciales salvo sus necesidades, que es prudente moderar, pero sería una locura curar. Lo único que puede hacer laborioso al hombre trabajador es un salario moderado. Uno demasiado escaso, puede, según su temperamento, desanimarlo o desesperarlo, y uno demasiado alto hacerlo insolente y vago…” “Para hacer feliz a la sociedad (que, naturalmente consta de los que no trabajan) y tener al pueblo contento incluso en condiciones pobres, es necesario que la gran mayoría se mantenga en la ignorancia y en la pobreza. El conocimiento amplía y multiplica nuestros deseos, y cuanto menos desee un hombre tanto más fácil será satisfacer sus necesidades”.

Mandeville Bernard de (1670-1733) economista clásico. The Fable of de Bees. 5ta. edición Londres 1728 páginas   213 y 214

“Todo hombre es rico o pobre según el grado en que pueda gozar de las cosas necesarias y gratas de la vida. Pero una vez establecida la división del trabajo, es sólo una parte muy pequeña de las mismas la que se pueden procurar con esfuerzo personal. La mayor parte de ellas se conseguirán mediante el trabajo de otras personas, y será rico o será pobre, de acuerdo con la cantidad de trabajo ajeno de que pueda disponer o se haye en condiciones de adquirir” Smith Adam (1723-1790) El economista inglés más importante antes de Davis Ricardo; Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones; capítulo V: Del precio real y nominal de las mercancías, o de su precio en trabajo y de su precio en moneda (1776).

Ambos clásicos fueron claros y no mintieron: Mandeville aconsejaba un salario que sólo alcance para lo más básico y, además, mantenerlo en la ignorancia. Smith reconocía que la riqueza deriva de la cantidad de personas que trabajan para uno.

 

  1. b) “Sembrando el caos en la Unión Soviética sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo de la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto al sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas como innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño, la mentira, el alcoholismo y la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y, ante todo, el odio al pueblo ruso; todo eso es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente el capillo de una flor. // Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como deshechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos”. Allen Welsh Dulles (1893-1969) The Crakt of intelligence, 1963.

 

Este criminal fue el primer director civil de la CIA y el 5º de la historia del siniestro organismo.  Fue una de las personas más influyentes en los gobiernos y el Congreso y dirigió varias “operaciones” que incluyeron golpes de estado en varios países. Señalamos algunas de ellas: la operación MK Ultra, consistente en desarrollar métodos para el control de la mente (mediante usos de drogas como LSD, hipnosis, aislamientos, torturas, violaciones y abusos verbales); la operación AJAX  junto con el Reino Unido para derrocar a Mohammad Mosaddeq y su gabinete, sobornando a traidores que favorecieron el golpe; la operación 40, destinada a derrocar jefes de estados, junto con Nixon y Kissinger; la operación PBSUCESS para derrotar a Jacobo Arbenz Guzmán, presidente de Guatemala. Y la operación Playa Girón con cubanos traidores entrenados como mercenarios, financiados y dirigidos por la CIA que resultó un fracaso, siendo derrotada en menos de 72 horas, por el cual Dulles se retira. Se observa como la putrefacción del capitalismo crece y lo seguirá haciendo pues es parte lógica de su esencia. En nuestros días opera igual con el supuesto envenenamiento del espía traidor ruso, o el supuesto ataque a un hospital Sirio con gases prohibidos. Ambos casos de una fabulación enfermiza. Pero detrás de todo ello se encuentran los misiles. Usarlos significa reponerlos. Reponerlos significa reproducirlos. Y de esa manera, la única industria activa que posee EEUU podrá funcionar  a pleno y sus proveedores verán engrosar sus ganancias en millones de dólares sobre miles de muertos, la mayoría niños, mujeres y ancianos. Pero a la vez, ¿dónde se encuentra el límite de esa impunidad que gozan los imperialistas? ¿Hasta cuando Rusia o China tolerarán tan gigantesco crimen? El peligro de un enfrentamiento mundial, de una tercera guerra, planea sobre la cabeza de la humanidad. No darse cuenta es suicidarse. Por eso, la lucha por la paz, debe incorporarse urgentemente en la conciencia colectiva, ya que nada, absolutamente nada, se puede construir desde dentro de una tumba.

La población entera es socialmente anestesiada, y no es un término que no corresponda, pues la definición de “anestesia” que se puede leer en el diccionario de la Real Academia expresa que es: “falta o privación general o parcial de la sensibilidad ya por efecto de un padecimiento, YA ARTIFICIALMENTE PRODUCIDA”.

Salir de ese estado de somnolencia artificial, de miedo paralizante, equivale a recuperar nuestra capacidad de pensar y razonar, de recuperar la solidaridad y no permitir políticas criminales, que asesinan a niños, enfermos y ancianos; significa recuperar la dignidad y no dejarse atropellar, actuando en actos colectivos y no individuales; significa defender a la patria del despojo a que está siendo sometida; significa recuperar todos los principios generales humanos y republicanos y significa, finalmente, darse cuenta que en este sistema, la esencia del mismo, su esencia criminal, agresiva, invasora, genocida, explotadora y depredadora, no puede cambiar si no es por medio de una necesaria revolución social liberadora.