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Macri sigue de paseo, capítulo Europa

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Por Juan José Albarracin, Lic. Relaciones Internacionales. Integrante de la Cátedra de Política Internacional del CEFMA.

El 22 de enero es el arribo de Macri a Moscú, donde el 23 se reunirá con su par ruso Vladimir Putin, en el que se destacan temas como: La búsqueda del ARA San Juan; el intercambio energético y comercial.

La desaparición del submarino ARA San Juan, tuvo en Rusia un aliado significativo en la búsqueda de los 44 tripulantes, ya que puso a disposición del Estado Argentino un sofisticado armamento militar-tecnológico.

Esta cuestión entre mezcla las relaciones de poder en el ámbito geopolítico. La solidaridad internacional que demostró Rusia, es un indicador de análisis, porque el área de búsqueda del ARA San Juan es de suma sensibilidad para la soberanía Argentina. Debemos hacer hincapié en la gigantesca base de la OTAN que ocupa las Malvinas Argentinas. La base militar que Gran Bretaña tiene en la plataforma continental argentina, está relativamente cerca del área de búsqueda que Rusia estableció para desarrollar una investigación exhaustiva.

No es un dato menor en este contexto, que la delegación rusa dejara trascender cierto malestar por el impedimento del Estado argentino de incluir en el radio de búsqueda zonas donde existieron indicios que se desprenden de su rastreo. Hubo zonas de exploración vedadas para los rusos.

Es una decisión política del gobierno otorgar veracidad a las conclusiones norteamericanas (El informe de la Oficina de Inteligencia Naval de Estados Unidos), que acallan susurros de hundimiento por una potencia extranjera y ponen el foco en una implosión por un desperfecto técnico de la nave.

El segundo tema de agenda está vinculado a la diplomacia más cotidiana, intercambio a nivel energético, comercial y de inversiones, tan necesarias para el gobierno de la Alianza Cambiemos.

Acuerdos en energía térmica y renovable, se intentaran negociar durante la estadía en Moscú durante los encuentros con Lukoil y Gazprom. Siempre con el atractivo de explotar el yacimiento de Vaca Muerta como moneda de cambio.

Quizás no sea tema de agenda, aunque a nivel América Latina, Rusia tiene una presencia concreta. Putin es uno de los pilares que sostiene la soberanía internacional de la Revolución Bolivariana de Venezuela, es aliado del gobierno de Nicolás Maduro, ante los ataques organizados por Estados Unidos. Estos ataques tienen en Argentina un promotor feroz, que pide la expulsión del MERCOSUR de Venezuela, desde la asunción de Cambiemos.

Estación intermedia: Davos

Si hablamos de inversiones, es el paso necesario que dará el gobierno en Davos para invitar a invertir en Argentina. El itinerario oficial establece que el 24 de enero el presidente se estará presentando en el foro que reúne a las elites empresarias y políticas del capitalismo global.

Un terreno en el que Argentina hará gala de la asunción a la presidencia del G-20, organismo del que Argentina forma parte desde la década de 1990 -herencia del neoliberalismo- que hoy es un trofeo, casi el único que puede ostentar, en materia de política exterior.

La agenda en Davos es a priori más amigable para el gobierno, que llega a Suiza para contar como es la experiencia de enfrentar al populismo latinoamericano y con el objetivo de dar a conocer los pasos a seguir en materia de reformas estructurales del Estado y las relaciones de poder con la sociedad argentina.

Los organismos internacionales de crédito junto a estos inversores, han puesto como condición para venir a la Argentina un marco jurídico que establezca parámetros de desregulación en materia laboral, acompañado de prebendas fiscales y liberalizar las medidas en su relación financiera con sus casa matrices.

Es fundamental para los CEOS que ahora están al frente del gobierno convencer a los inversionistas con los que se va a reunir Macri que este año bajarán el costo laboral a través del proyecto de Ley de Reforma Laboral.

En Davos se espera la presencia de Donald Trump, el dato curioso que grafica la relación con el imperio decadente del presidente Trump, es la expectativa mediática -los grupos económicos que manejan medios de comunicación- que se genera por una pírrica reunión de pasillo” con el presidente número 45º de los Estados Unidos. Una relación bilateral fría, que no pudo recomponerse desde el desatino que cometiera Susana Malcorra, al apostar públicamente por una victoria del complejo financiero-militar, es decir Hillary Clinton.

Final del recorrido: Francia

En París Macri estará 2 días, el 26 de enero disfrutará un almuerzo con Emmanuel Macron. La relación bilateral con el país Galo no atraviesa un buen momento. La Alianza Cambiemos dio marcha atrás con la compra de Barcos franceses, acuerdo de Macri y Macron, como represalia de Argentina al veto de la entrada del biodiesel a la Unión Europea. Seguramente la reunión destrabe la llegada de los barcos, aunque no la llegada del Biodiesel.

Es que en los negocios a nivel de compra de armamento militar de gran escala, Francia seguirá siendo el proveedor estratégico para Argentina, recordemos la compra de 5 aviones “Dassault-Breguet Super Étendard” en noviembre del año pasado.

Un competidor fuerte para el complejo militar industrial francés es Rusia, que también puja por contratos de abastecimiento militar con Argentina. El correlato a esta necesidad del Estado argentino de armamento moderno y sofisticado no se entiende, en un contexto que no se enfrentan hipótesis de conflicto en la región, aunque se construye un enemigo interno, como en los setenta.

El tema más importante de la reunión girará en torno a la firma del postergado acuerdo comercial UE-MERCOSUR. Un acuerdo en el que Macri cifra grandes esperanzas, ya que para el sentido común sería una victoria en su cruzada de poner a Argentina de vuelta en el mundo.

El pacto que se negocia con los europeos profundiza la idea de las elites sudamericanas, nuestro de economía periférica de proveedor de materias primas. Ahonda en un modelo de desarrollo extractivista de sus recursos naturales y el saqueo de las grandes transnacionales.

A pesar de los beneficios arancelarios, Francia no está del todo segura, porque su sector agrícola-industrial, dueño de una porción importante del mercado europeo, además de subvencionado por el Estado, que se vería en graves problemas para competir con el precio internacional de los commodities sudamericanos.

Reflexión

En un escenario nacional político y social complejo, en el que la economía no tiene rumbo, con la clase trabajadora movilizada ante las reformas y un apoyo cada vez menor de los sectores que lo pusieron en la casa rosada, la Alianza Cambiemos apuesta a un golpe de efecto con esta gira.

Un nuevo intento de una política exterior inconsistente que no tiene grandes aliados en las potencias capitalistas, ni repercusión en inversiones de las empresas transnacionales. El único “socio” de este gobierno es el capital financiero, y es de tanta ayuda como un bloque de concreto en medio del mar.