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Mecánica del saqueo: endeudar y fugar

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Según un estudio de la Umet la Argentina es el país que más deuda emitió en el mundo desde 2015 a esta parte ¿para que se usó ese dinero? Respuestas que dan muestras claras del proyecto económico-social del macrismo

Por NP

El 75 por ciento de los 61.644 millones de dólares que el gobierno contrajo vía endeudamiento externo fue destinado a financiar la fuga de capitales según informó la Umet a través del Observatorio de la Deuda Externa. En total se tratan de 46.305 millones que sirvieron para aspirar del país el valor generado por los trabajadores y apropiado por las grandes empresas bajo la lógica de la bicicleta financiera.

El modelo de endeudamiento-fuga típico de los proyectos neoliberales y llevado al paroxismo por este gobierno es perverso: si por un lado los dólares que ingresan al país luego son fugados junto al valor creado por los trabajadores, los pesos que quedan en la economía –emitidos por el Banco Central para costear las divisas- son aspirados por la máxima autoridad monetaria para sostener la bicicleta financiera vía Lebacs.

Todo es pérdida para los sectores populares y ganancia para los que viven de la valorización financiera del capital y la especulación. Las cuentas públicas quedan en rojo, el déficit fiscal aumenta, las erogaciones de dinero público para hacer frente a los intereses de deuda se incrementan sin cesar mientras disminuye los fondos destinados a programas y políticas sociales, salud, educación y ciencia y tecnología.

Para colmo en vez de buscar soluciones de fondo, los problemas estructurales de la economía argentina que justifican la “necesidad” de endeudamiento son propiciados por la política económica del bloque de poder.

Déficit histórico por turismo y el negativo de más de seis mil millones de dólares en la balanza comercial (exportaciones menos importaciones) explican, en gran parte, el severo desequilibrio de la económica nacional en estos tiempos en los que cabalga sobre el circuito deuda-especulación-fuga-deuda.

Como ha quedado demostrado, en gobiernos neoliberales como el actual el endeudamiento es la principal variable económica y, al mismo tiempo, el principal ordenador social, ya que su dinámica influye directamente en el crecimiento del desempleo, la precarización, la destrucción de la industria, del poder adquisitivo del salario y del mercado interno.

La decisión de financiar el déficit fiscal y la falta de brotes verdes en la economía, es un dato claramente comprobable en la escasa inversión extranjera directa que hay en el país, por lo que el endeudamiento externo es la principal fuente de divisas en la actualidad.

La ecuación es clara: la toma indiscriminada y masiva de deuda para financiar gastos corrientes, fuga de capitales y timba financiera sin “corregir” las causas que originan la necesidad de esos fondos para solventar los compromisos de la administración Cambiemos es el camino más fácil en el corto plazo, insostenible en el mediano y de gravísimas consecuencias en el largo, cuyos principales damnificados serán las generaciones de trabajadores que deberán afrontar la fiesta de la oligarquía financiera, los inversores y la ceocracia amiga del presidente con el valor generado con su trabajo.

El Estado al servicio de los privados

El circulo vicioso se explica con cifras e información: sólo en octubre, de los casi mil millones de dólares que ingresaron al país vía emisión de deuda, el 82 por ciento fue destinado a especular en el sistema financiero y tan solo el 18 por ciento se insertó en la economía real. En otras palabras, tan solo uno de cada ocho dólares fue destinado a producir.

¿Qué quieren decir estos números? Que la economía argentina está se encuentra asediada por la lógica especulativa del sistema financiero, la misma que hizo eclosionar al país en diciembre de 2001 tras una década de fiesta sin control. Como contracara de la misma moneda, las altas tasas de interés repercuten en el empleo ya que es más rentable y seguro subirse a la bicicleta especulativa que asumir riesgos e invertir en la economía real para generar empleo.

Los datos proporcionados por la Umet son elocuentes: desde diciembre a esta parte Argentina es el país que más deuda emitió a nivel global: 66.562 millones de dólares que equivalen al diez por ciento del PBI. En total, la deuda asciende al 51 por ciento del producto bruto cuando antes de diciembre de 2015 era del 38. El macrismo aumentó la carga de la deuda en dólares sobre el PBI en un trece por ciento en menos de dos años. Además, la emisión de deuda supera en un 250 por ciento la suba de reservas internacionales en el Banco Central.

Como ya mencionamos hasta el hartazgo, esta deuda lejos de usarse para obras de infraestructura se destinó a solventar el déficit fiscal y comercial, a estimular la renta financiera y la fuga de capitales.

Pero esta lógica de endeudamiento externo masivo no es propia del Estado sino que este la adoptó siguiendo el ejemplo del sector privado. Al igual que en las décadas del setenta y los noventa, son las empresas privadas las que traccionan la política de endeudamiento: la nueva deuda total en dólares, incluyendo a privados, asciende a 82.982 millones de dólares, cifras que se explican en que la deuda en poder del sector privado subió del 24 al 39 por ciento del PBI. Esto implica un cambio sustancial en la estructura de la deuda externa argentina comparable a la experimentada con la última dictadura militar y que Domingo Cavallo, como funcionario de aquella, decidió estatizar.

Estos números explican mejor por qué el 75 por ciento de los dólares que ingresaron al país vía endeudamiento externo hayan sido destinados a sostener la fuga de capitales.

Fuente: Nuestra Propuesta