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Johana, te estamos buscando

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Por NP

La joven platense se encuentra desaparecida desde hace dos meses y sus familiares la sospechan víctima de una red de trata.

Fecha cara a los sentimientos de la militancia popular de un extremo al otro de Nuestra América, el 26 de julio es en estos días recordado por la familia de Johana Ramallo como el día en que vieron a la joven por última vez. “Desapareció” en las inmediaciones de la Zona Roja de La Plata, refugio de fiolos, transas y fascistas en connivencia con las fuerzas de seguridad.

La familia de esta muchacha de 24 años sospecha que en la desaparición tiene su rol alguna red de trata, pero las investigaciones en la Justicia no avanzan por ese camino. Sin embargo, parientes y militantes (entre ellos los comunistas platenses) no hay bajado los brazos y, a dos meses exactos del triste día del adiós, han protagonizado marchas, la toma del Consejo Provincial de las Mujeres para que el caso se visibilice y de la propia Fiscalía de Betina Lacki para condenar así que esta entidad pública se negara al pedido de cambio de carátula de “averiguación de paradero” por el “desaparición de persona”.

Aquella vez, además, pidieron que la policía bonaerense, eterna sospechosa en casos similares, se apartada de las investigaciones. Es que sobran los motivos para que esta fuerza esté vista por familiares y querellantes como parte sustancial en el encubrimiento de la desaparición de Johana. Pero la Justicia, como a estas alturas de la hora que vivimos los argentinos es de esperarse, tampoco brindó su visto bueno al reclamo.

Johana Ramallo fue vista por última vez hacia las 20.30 de del último 26 de julio. Fue al entrar al baño de la estación de servicio que se encuentra en 1 y 63 de la capital bonaerense. Se encontraba en situación de prostitución y se había separado hacia poco tiempo de su marido, instalándose a vivir en Villa Elvira, con su hija y su madre, que aún la esperan y no dejan de buscarla. Al momento de su desaparición llevaba un jean negro nevado, una campera marca Reebok y zapatillas blancas.

La fiscal Lacki no sólo se ha negado al cambio de carátula y al retiro de la sospechada policía bonaerense de las investigaciones sino que ha contestado, en breves palabras que no se condicen con la importancia de las investigaciones, que no se descarta ninguna hipótesis y que hasta se puede pensar que la joven se fue por cuenta propia. Pero muy otras son las opiniones de quienes entienden en el expediente aparte de la fiscal.

La Zona Oscura

Silvina Perugino, integrante del equipo de abogados que asesora a Marta Ramallo, madre de la muchacha desaparecida, especificó que “hablamos de alguna omisión de las fuerzas de seguridad”, por lo que “se podría consumar el delito de desaparición forzada”. Y fue más específica: “lo que planteamos es un hipotético secuestro”.

“Pedimos la intervención de las fuerzas federales además del apartamiento de la policía bonaerense”, agregó y repuso que se exige esto “porque hace dos meses que Johana está desaparecida y pensamos que hay un trabajo que por lo menos no está dando resultado positivos”.

“Tenemos una hipótesis más fuerte, el delito de trata, y hay organismos especializados y una fuerza que esté por fuera de la territorialidad puede hacer una investigación más ajustada”, propuso y abogó por que en las investigaciones intervenga una fuerza que “no tenga agentes vinculados a la zona”.

“Ella hacía tres meses que se encontraba en situación de prostitución y sabemos que este tipo de situaciones siempre tiene alrededor a las personas que regentean la prostitución”, explicó Perugino y sumó: “esto en muchos casos es la antesala de la explotación sexual de las mujeres en las redes de trata”. “Como esto todavía no está investigado en la causa a pesar de que la causa tiene nueve cuerpos, todavía no hay una línea clara”, repuso.

“La fiscal está buscando a Johana como se estuviera perdida”, observó y cuestionó: “van con las fotos, preguntan, van a los hospitales, a la morgue, pero no están investigando el posible delito dentro del ámbito donde ella estaba”. Luego denunció que “este no es el primer caso que se da en esa zona, porque ya han amedrentado a otras chicas”.

Y fue tajante: “nadie ejerce la prostitución de forma autónoma porque siempre hay gente que regentea a esas chicas”. En ese sentido, manifestó: “como la prostitución no es un trabajo sino una situación de vulnerabilidad de las mujeres y de las travestis, sí o sí están en situación de desfavorabilidad, por lo que decimos que esa situación lleva al consumo de estupefacientes, que son la única forma de poder aguantar”.

La abogada también informó que la Zona Roja platense “hay un gran consumo y venta de drogas y muchas veces los procedimientos judiciales llegan hasta las chicas que venden, a lo que se llama menudeo, pero no llegan a los grandes traficantes y eso es parte del hostigamiento que sufren las chicas”.

Por otro lado, Perugino entendió que el ninguneo de los medios masivos nacionales de comunicación hacia este importante caso se debe a “un sesgo de género y de clase en la investigación, porque ella (Johana Ramallo) es parte de una clase popular, con todos sus derechos vulnerados y no parecía ser una víctima digna de los grandes medios”.