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Y un zorro en el gallinero

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Por NP

¿Se acabó el populismo y viene la normalización? De nuevo con el manual del Fondo ¿Qué aplauden Dujovne y Sturzenegger?

Argentina es el país que más bajó la inflación en 2017”, se jactó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en Washington, ante corresponsales de prensa destacados en el encuentro de primavera del FMI y del Banco Mundial.

Y, en esa línea, recalcó que nuestro país es “un caso líder”, porque implementó “el cambio tan dramático del populismo a la normalización”, tras lo que volvió a correr la barrera del “segundo trimestre”, esta vez, hasta 2019, cuando –aventuró- “vamos a tener una inflación parecida a la de nuestros vecinos”, que fijó en el cinco por ciento.

El ministro no dudó cuando aseveró que, ahora, “con la normalización y andando a pleno, Argentina es un país muy escuchado”, a nivel internacional y “ocupa un lugar muy importante desde la normalidad y desde el respeto”.

Dujovne eligió este camino discursivo después de entrevistarse con la titular del FMI, Christiane Lagarde, quien días atrás no fue muy condescendiente con el ex columnista de TN, ya que anticipó que las previsiones de crecimiento que hizo el ejecutivo, son demasiado optimistas.

Tampoco lo fue el jefe del FMI para América Latina, Alejandro Werner, quien poco antes había recordado públicamente que “Argentina es el sexto país con la inflación más alta del mundo”.

Así las cosas, parece que aunque en La Rosada se esfuercen por obedecer las órdenes que llegan desde el norte, nunca está de más un coscorrón en la nuca, por las dudas.

“Podría ser la sexta inflación más alta del mundo, pero también es el país que más bajó la inflación en el año 2017”, retrucó el titular de Hacienda y puntualizó “si se pierde de vista que estamos bajando la inflación a la mitad, me parece que no tiene ningún sentido ese número”. Sólo evitó decir que, en el mejor de los escenarios, este año lograrán bajar a la mitad, el índice inflacionario que ellos mismos elevaron por encima del cuarenta por ciento en 2016. Y que, si lo consiguen, va a ser a fuerza de contracción del consumo interno, especialmente de aquel de los sectores populares y en los segmentos de artículos de primerísima necesidad.

Pero sí aseveró que sin el cambio de rumbo ejecutado por el Gobierno Nacional, a Argentina le esperaba “un festival de pobreza, de inflación y de hambre”.

2016 cerró con algo más de un tercio de la población argentina sumergida en la pobreza, algo que como demostró un pormenorizado trabajo del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) no se corresponde con una “situación heredada”, como se apresuró a señalar el Gobierno, sino que es consecuencia de la Gestión Macri.

Por su lado, el centro de investigaciones y formación de la CTA, Cifra, da cuenta de que, desde diciembre de 2015, los trabajadores perdieron más de tres puntos del Producto Interno Bruto, lo que equivale a una transferencia regresiva de 16 mil millones de dólares.

En este contexto, el titular de Hacienda no ocultó la expectativa que en La Rosada despierta la visita que, el jueves, le va a hacer Mauricio Macri a Donald Trump. La gira del presidente de Argentina también incluye entrevistas con petroleros y directivos de la Cámara de Comercio, para hablar sobre “inversión” en energía y comercio porque, lamentó Dujovne, en la relación entre ambos países, “el intercambio comercial es muy bajo y hay mucho por avanzar”.

Intercambio

Y, precisamente, sobre la forma de avanzar en el intercambio comercial entre el norte y el sur, se habló bastante –y con definiciones- en la reunión del G20 financiero que se llevó a cabo en la capital estadounidense, con la presencia de Dujovne y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger.

“El proteccionismo sería nefasto para la economía mundial”, advirtió ahí el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaeuble, al llevar la voz cantante de las principales economías capitalistas del planeta y se congratuló del “amplio consenso” que hubo sobre este tema.

A la hora de clarificar de qué se está hablando, Schaeuble resaltó que el crecimiento global presenta “perspectivas prometedoras, pero debe ser equitativo” ¿Querrá decir esto que Alemania y EE.UU. van a abrir sus puertas a manufacturas argentinas? Queda claro que no y que, por el contrario, esta declaración que fue aplaudida por Dujovne y Sturzenegger, va en sintonía con la apertura indiscriminada de importaciones que –con un efecto letal sobre la industria nacional- se perpetra en Argentina desde diciembre de 2015.

Por eso es difícil sorprenderse con el elogio de Werner a la decisión de mantener tasas por las nubes. Al respecto, el Fondo fue claro cuando bridó su voto de confianza al plan de Macri y Sturzenegger. Este organismo habló de la “pesada herencia” y dijo que el Gobierno va en el camino correcto pero, de todos modos, le volvió a bajar el precio a la previsión de crecimiento del PIB que anunció el propio Macri.

Nada de 3,5, quizás un 2,2 por ciento, dice el Fondo. Después de cerrar 2015 –así lo reconoció el Indec que preside Jorge Todesca- con un crecimiento del 2,65 por ciento, el Gobierno Cambiemos ni siquiera se acercó a la meta que anunció y concluyó 2016 con una caída de alrededor de 2,5 por ciento. Por eso, en el mejor de los casos, las aspiraciones de La Rosada se centran en poder llegar, algún día, al nivel de crecimiento del último tramo –que no fue el de mayor esplendor- del Gobierno de Cristina Fernández. Todo esto, después de perpetrar una feroz transferencia regresiva de riqueza que dejó –entre otras cosas- un tendal de más de 68 mil trabajadores despedidos y cerca de cinco mil unidades productivas menos, de acuerdo al Indec. Para otras agencias e institutos menos complacientes con el Gobierno, estas cifras son aún peores.

Fuente: Nuestra Propuesta

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