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Un año de Macri: Ajuste, mentiras y videos

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Por Marcelo F. Rodríguez*

En una nota de “Opinión” publicada el domingo 18 de diciembre en el diario español El País, el presidente Mauricio Macri hace gala del relato “new age”, voluntarista y mentiroso con el cual la pretendida “nueva” derecha argentina describe su primer año de gestión.

Argentina pasa página, se titula el articulo con la clara intención de marcar una nueva era en nuestro país, acentuando que algo se dio por terminado, se olvida y se avanza hacia el futuro sin mirar atrás.  

Una pretenciosa sentencia para afirmar que se transita por un nuevo camino donde el trabajo en equipo, el dialogo, el respeto a las instituciones, la transparencia, la previsibilidad y el vamos juntos accionan como mantras que se repiten ante las nunca impertinentes “preguntas” de los periodistas adeptos, en videos gubernamentales y en todo terreno amigable en el cual el presidente y sus CEOs-funcionarios manifiestan su relato esperanzador del “si se puede”.

Un “sí se puede” meritocrático, en donde el pasar la página significa una suerte de sálvese quien pueda, donde siempre se salvan los mismos, e individualista, donde la solidaridad y el bien común solo se corporizan en los marketineros slogans de las ONGs bien abastecidas económica e ideológicamente por el imperialismo para contener a quienes “por falta de meritos propios”, quedan afuera del sistema.

Alexis Banylis, en un artículo publicado en Cuadernos Marxistas manifiesta que: “la estrategia del actual gobierno no es ingenua ni carente de sentido, puesto que tienen a su disposición los medios de comunicación y programas de gran llegada a la sociedad para sostener y reproducir la mentira a través de millones de personas que día a día están frente  a la pantalla del televisor. Es por ello que el presidente, sus ministros y la clase dominante instalan sin ningún problema, sus proyectos económicos y políticos.

Como bien lo expone Sturzenegger en una frase tremenda: liquidemos el pasado, miremos al futuro, el pasado no importa. El neoliberalismo es la política del olvido, de transformar a la memoria histórica en una mercancía, sin ningún otro valor que el que pueda darle el mercado, sin presencia en el día a día y por eso es que la mentira es su herramienta”.

El mismo Sturzenegger, en una conferencia en la Universidad de Columbia en 2014 reconoció graciosamente las recomendaciones que el gurú de los consultores políticos, Jaime Duran Barba, le había dado para las elecciones de 2013 donde se presentó como candidato a diputado: “La primera es que no propongas nada. La gente no está preocupada por esas cosas así que no pierdas tu tiempo en cosas que no son relevantes para ellos”

La segunda recomendación fue: “No expliques nada. Si vos explicás qué es la inflación, vas a tener que decir que la emisión monetaria genera inflación, que entonces debería reducirse la emisión y que si hacés eso tendrías un ajuste fiscal donde la gente va a perder su trabajo y eso no queremos que lo digas. Cuando seas gobierno hacé lo que vos creas, pero no lo digas ahora en medio de un debate”,

Para rematar, Sturzenegger aclaró: “No estoy hablando de gobernar; cuando uno gobierna necesita teorías, saber y formar equipos. Pero en una campaña, cuando uno quiere llegar al gobierno, se comunica de otra forma».

Pero ya en el gobierno, la forma de comunicar sigue siendo la misma.

Es así, que en este primer año de gobierno buscaron explicarnos que los protagonistas de 1816 se sentían “angustiados” por declarar la independencia, que Milagro Sala esta presa porque la “mayoría piensa que debe estarlo”, que la Canciller de Venezuela Delcy Rodríguez fue reprimida al intentar ingresar a una reunión del MERCOSUR porque “no estaba invitada”, que los índices de desempleo, pobreza y indigencia son “sinceramientos estadísticos”, que los despidos en el Estado tienen que ver con sacar la “grasa militante” del mismo, que la no quita del impuesto a las ganancias a los trabajadores fue “un problema de precisión” de lo expresado en campaña, que la mayor responsabilidad de nuestro problemas en salud y en educación es por el uso que hacen de estos derechos los “extranjeros” y una serie interminable de argumentos reaccionarios que buscan dejar muy en claro nuestros “problemas”, lo que debemos dejar atrás.

Si bien queda muy clara la cogobernabilidad del poder real inserto en los planteles del gobierno, no es menor la responsabilidad del sistema político, de una supuesta oposición que ha acompañado las leyes más importantes que el gobierno llevó al parlamento y cuya mayor preocupación es presentarse como alternancia responsable que, más allá de los tironeos habituales, da muestras claras que no tiene ninguna intención de sacar los pies del plato y que son confiables partenaires en la danza del poder.

Pero esta avanzada de la derecha no se da en terreno yermo. Por más que insistan en declarar un “fin de ciclo” son numerosos los sectores sociales que, aunque aún dispersos, luchan cotidianamente por resistir la embestida.

Numerosos conflictos se están librando a lo largo y ancho del país contra las políticas de despidos, contra la pérdida de derechos, contra el ajuste, las mentiras y el relato PRO que inunda las pantallas.

De estas luchas y de la experiencia adquirida por el pueblo deberá surgir la alternativa política no solo para enfrentar y derrotar a la derecha, sino para impulsar y construir desde una perspectiva soberana, antimperialista y latinoamericanista una nueva sociedad que supere a la propuesta por el capitalismo.

En esta tarea, siempre es oportuno recordar a Fidel Castro, quien en La Historia me absolverá decía:

“Los demagogos y los políticos de profesión quieren obrar el milagro de estar bien en todo y con todos, engañando necesariamente a todos en todo. Los revolucionarios han de proclamar sus ideas valientemente, definir sus principios y expresar sus intenciones para que nadie se engañe, ni amigos ni enemigos”.    

De asumir los desafíos de la unidad, de la construcción de una alternativa política programática, amplia y plural, que defina sus principios y exprese claramente sus intenciones, dependerá el tamaño y el recorrido que puedan alcanzar en nuestro país, las amarillas patas de la mentira.

(1) Sociólogo. Director Adjunto del CEFMA

(2) Banylis Alexis. La actualidad de la mentira política. Cuadernos Marxistas Nº 11, Buenos Aires, noviembre de 2016.

(3) Castro, Fidel. La historia me absolverá. Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2007.

 

 

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