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La previa nicaragüense

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Por Jorge Alberto Kreyness, periodista, desde Nicaragua | Para portal PULSO DE LOS PUEBLOS y RADIO CADENA NACIONAL.

Una nublada Managua transcurre el sábado de veda electoral previo al comicio con inusitada tranquilidad. Apenas se percibe que hubo una campaña electoral en Nicaragua por uno que otro cartel que todavía cuelga o se sostiene.

Todo es absolutamente normal a simple vista, a excepción de que la ingesta de bebidas alcohólicas está prohibida. No se expende ni la popular Toña ni el exquisito Flor de Caña y ello, junto a las medidas de prevención a cargo de Policía y Ejército, aseguran una absoluta calma.

En los centros comerciales, como el Metrocentro, hay ebullición por la mezcla mercantil de tiendas de ropa y electrónicos, bares estilo yanqui y juegos para l@s niñ@s.

Ciertas respuestas son comunes cuando se pregunta: Ortega no tiene rivales. A los otros candidatos no los conoce nadie. Unos lo dicen porque votarán al sandinismo. Otros para justificar una posible ausencia que se puede transformar en ausentismo.

¿No tiene rivales? Atenti, porque esta última es una de las estrategias de la derecha: si no se le puede ganar al gobierno, castigarlo con un alto índice de abstención para luego restarle legitimidad.

En verdad, el rival es externo y está más que preocupado, tanto por la evolución de la revolución, como por el peso que tendrá China en la región mesoamericana cuando los grandes cargueros y tanqueros comiencen a atravesar el canal interoceánico de Nicaragua, el emprendimiento que puede cambiar la historia económica y social del país.

Si bien estuvo siempre sobre esta “tierra de lagos y volcanes”, la lupa yanqui se ha transformado en un lente de aumento que sigue al detalle la situación.

Ahora el Congreso de Washington ha votado la N.I.C.A. Act. El apocope con que son conocidos los oriundos de este país se ha transformado en la Nicaragua Investement Conditionality Act, que pretende ahogar financieramente al gobierno de izquierda.

Pero el partido de guerrilleros que hoy hegemoniza la sociedad y el Estado, está definiendo el proceso como Cristiano, Socialista y Solidario y al gobierno como de Reconciliación Nacional. Esas premisas y la mejora indudable de la calidad de vida general e integral de las mayorías, le genera una amplia base social que lo coloca en una posición de mucha fuerza.

Un cambio en la dirección del opositor Partido Liberal Independiente, que por derecho constitucional y de sus propios estatutos reemplazó a sus diputados que no acataban la línea partidaria por otros más afectos, recibiendo el respaldo de los tribunales, fue el tema de una campaña urdida desde el norte para arrojar las culpas de ello a la “dictadura sandinista” por agresión a la institución parlamentaria. Su repercusión fue mayor en el exterior que entre los votantes, que conocen los antecedentes del tema.

A horas de la elección, los encuestadores anuncian un holgado triunfo de Daniel Ortega. Este, por su parte, tiene la esperanza cierta de que no fallen escandalosamente como en otros países ha ocurrido.

Una América Latina preocupada por el peso de una ofensiva imperialista, derechista y con visos terroristas, tiene las mismas expectativas.

Un triunfo sandinista y el avance de los respectivos diálogos en Venezuela y Colombia, compensarían en parte a los que sueñan con la liberación de nuestra Patria Grande.

Pero sólo faltan horas para que Managua entregue, a eso de las 23hs. de Argentina, los primeros partes con resultados. ¿Para que entonces seguir haciendo disquisiciones?

Disponga Ud. de su tiempo, lectora o lector. Mañana volveremos a pedir su atención con datos más efectivos.

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