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Capital sobrante para la población: “tu burbuja pincharé”

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Como consecuencia de este nudo gordiano en la esfera de la producción, una masa creciente de capitales que no hallan nicho donde reproducirse en escala ampliada engorda el circuito de la especulación, sobredimensionándose el sector de las finanzas y la “timba” global. No es ocioso comenzar la frase con “como consecuencia”; en efecto, la especulación financiera no es una deformación del sistema, sino el resultado lógico de su funcionamiento vital.

El mes anterior señalábamos, a partir de datos difundidos en el órgano de la bolsa de Nueva York, The Wall Street Journal, que si se sumaban todos los bonos soberanos que operaban en el mercado a tasas negativas, la cifra excedía los 8 billones de dólares (reproducido en LN 13/6). Ahora bien, según las cifras difundidas en julio, elaboradas por el Bank of America Merrill Lynch, la suma asciende a 13 billones de dólares (LN 11/7). Es decir que el crecimiento de esa enorme burbuja financiera superó el 62% en comparación al mes anterior. Cabe aclarar, que operen a tasas negativas implica que operan a pérdida o, lo que es lo mismo, que son capitales que pagan por ser acreedores de alguien, es decir, pagan por prestar, por colocar sus fondos en algún lado.

En otra columna en Clarín, Jorge Castro señalaba que el total de bonos colocados a tasas negativas sumados a los que se transan por tasas inferiores al 1% equivale al 40% del PBI mundial (CL 3/7). Durante julio se conocía la caída del rendimiento de los bonos de EEUU, a un mínimo histórico de 1,367%, mientras que el del bono soberano de Japón a 20 años descendía por primera vez a menos de cero (LN 7/7). A su vez, Alemania emitía deuda con un vencimiento de diez años a -0,05%, por un total de 4.000 millones de euros. Capitales que invierten para recibir en veinte años 0% de interés o para perder el 0,05% en diez, fruto de una irracionalidad absoluta, que sólo puede comprenderse como reflejo de la plétora de capitales intrínseca al sistema.

Por eso señalábamos que los problemas que estallaron como puntas del iceberg en 2008, con la crisis de las hipotecas sub-prime en Estados Unidos y el quiebre de Lehman Brothers, no sólo no se han saneado, sino que están agudizados y empeorados, por la enorme burbuja consolidada en base a tasas bajas e inyección masiva de fondos por parte de los bancos centrales norteamericano primero y europeos después. En este sentido, el Financial Times advertía durante el mes de julio: “Desde principios de año aumenta el nivel de morosos e incobrables en los préstamos personales y prendarios, señal que se vio antes del estallido de la burbuja. En 2015, un 20% de los créditos para la compra de autos fue para clientes subprime. Los créditos por tarjetas llegan a u$s 1 billón, más que en 2008(…). Mientras tanto, los principales bancos del país informan que la situación está bajo control y que su nivel de exposición a los créditos de baja calidad es reducida (cualquier coincidencia con la burbuja subprime puede no ser una mera coincidencia)” (reproducido en CR 1/7).

Del lado de Europa, tres de los cuatro PIGS, como se denominó a los países de la zona euro que estallaron con la crisis en 2008 por sus altos niveles de deuda pública y privada y déficit fiscal, Grecia, España y Portugal, volvían a ser reprendidos este mes desde Bruselas por no cumplir con las metas de reducción del gasto público acordadas.

Günther Oettinger, comisario de Economía y Sociedad Digital de la Unión Europea, pedía sanciones a España y Portugal por haber superado en 2015 el 3% de déficit acordado (fueron de 5,1 y 4,4% respectivamente) (DW 3/7). Según lo estipulado en el acuerdo, correspondía a España una multa de hasta 2.000 millones de euros, y a Portugal una de 360 millones de euros. Grecia, con un déficit de 7,2% tiene reglas distintas por el reciente acuerdo de rescate.

Luego de que el ministro de Finanzas portugués Centeno se comprometiera a reducir un 0,6% el déficit (DW 18/7) y que Rajoy declarara que “Conscientes de la necesidad de salir del procedimiento por déficit excesivo cuanto antes, en la segunda mitad del año, una vez haya un nuevo Gobierno, estamos dispuestos a adoptar nuevas medidas, si se requieren, para cumplir con el objetivo” (RT 18/7), y empujados por el costo político enorme de exigir un nuevo ajuste sobre un pueblo que, como en el caso de España, ya ha solventado una reducción de un déficit del 11% al 5% en un año, con recortes violentos en salud, educación y seguridad social y una reforma laboral brutal, finalmente la Comisión Europea desaconsejaba la imposición de multas y estiraba la soga al año próximo. Cualquier similitud con el rey del Principito que ordena al sol que salga para sentirse poderoso, es pura coincidencia.

Sólo tres países de entre los veintiocho registraron superávit: Luxemburgo (1,2%), Alemania (0,7%) y Estonia (0,4%). Y los coeficientes de deuda pública siguen siendo alarmantes: 176,9% del PBI en Grecia, 132,7% Italia, 129% Portugal, 99,2% del PBI español, 95,8% Francia (¡y 3,5% de déficit! También reprobaron los galos)… y así sigue la lista (todos datos de la agencia oficial de estadísticas europea EuroStat).

Como haciendo oídos sordos, vista gorda, o empujados por la misma incapacidad que el resto de los Estados centrales, con la evidencia del fracaso de una política basada en patear la crisis hacia delante de manera indefinida a la vista, Japón anunciaba un paquete de estímulos de u$s 265.000 millones para reactivar a la tercera economía más grande del mundo (CR 28/7). De esta manera, el gobierno de Abe inyectaba fondos por el equivalente al 6% del PBI.

Por su parte, Inglaterra, acorralada por la devaluación de la libra pos-Brexit (perdió 13% en relación al dólar comparando antes y después del referéndum, DW 5/7) seguía las mismas recetas que tan estrepitosamente han fracasado de parte de los bancos centrales norteamericano y europeos. El Banco de Inglaterra reducía su tasa de interés de referencia en 25 puntos base a 0,25%, el nivel más bajo en sus 322 años de historia, e indicaba la proyección de otro recorte en los próximos meses. El banco central también relanzaba un programa de compra de bonos soberanos británicos, anunciaba que comenzaría a adquirir deuda corporativa y lanzaba un programa de créditos ultrabaratos a cuatro años para los bancos. (WSJ, reproducido en LN 5/8).

Otro de los efectos tras el Brexit en el mercado global fue la pérdida de posiciones de los bancos europeos. Con alertas desde distintas entidades acerca de una sobre-exposición a activos tóxicos o deudas incobrables, el Deutsche Bank, el Santander, el Monte dei Paschi di Siena, UniCredit, Royal Bank of Scotland, Credit Suisse y Barclays, registraron fuertes caídas en el valor de sus acciones, que llegaron en algunos casos a reducciones del 66% (LN 1 y 8/7 y RT 1 y 4 /7).

En relación al banco alemán, el FMI catalogaba al Deutsche Bank como la institución más riesgosa del mundo como posible fuente de shocks externos al sistema bancario (LN 1/7). La Agencia Europea de Vigilancia Bancaria calculaba, por su parte, que el monto de préstamos incobrables de los bancos italianos asciende a entre 200 mil y 360 mil millones de euros (DW 11/7).

Por supuesto que, a la par que denota la enormidad del tamaño de la burbuja creada con años de políticas de apalancamiento que no han hecho más que esconder la tierra bajo la alfombra, el hecho de que el FMI identifique como riesgo global bancario número 1 a uno de los bancos más importantes de Alemania también está hablando de un ataque, de una arremetida, de parte de sectores de capital concentrado trasnacional contra los vetigios de la integración europea, apedreando el motor de la locomotora alemana. De allí que la Autoridad Bancaria Europea presentara un informe contrapuesto, donde la supervisación de 51 bancos, que representan el 70 % de los activos bancarios de la zona del euro, arrojaba para los nueve bancos alemanes evaluados por la EBA un ratio de capital mínimo de calidad (CET1, por sus siglas en inglés) de 7,4% o superior, lo que indicaría una buena capitalización para sobrevivir un escenario adverso. “Los test de estrés muestran que el banco está bien preparado para tiempos difíciles”, señalaba el CEO del Deutsche Bank, John Cryan (DW 30/7).

Si de tamaños de burbuja se trata, como se desprende de todos los datos presentados, la actual situación es una enorme pompa global. Un 2008 recargado parece estar desencadenándose ante nuestros ojos diariamente.

Fuente: Revista Análisis de Coyuntura
Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).

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