Inicio Argentina NOSOTROS O ELLOS – AUDIENCIA PÚBLICA POR TARIFAS DE GAS

NOSOTROS O ELLOS – AUDIENCIA PÚBLICA POR TARIFAS DE GAS

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Por Oscar Natalichio, CENTRO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES (CIEYS)

Propuesta para ser presentada en la audiencia pública convocada para el 16/09/2016

Tu opinión y tu apoyo contribuirán al fortalecimiento de la misma.

Si un particular deposita en un banco, por ejemplo, 10 mil pesos, el banco lo toma y le adiciona un plus, un interés, previamente establecido, por ejemplo, del 25% anual. De esa manera, el ahorrista o inversor, rescata el dinero colocado incrementado por el valor que la tasa señala: 12.500 pesos totales en un año.

 

Por su parte el banco “busca” a dónde colocar ese dinero y lo hace con tasas del 50%, es decir, obtiene un nuevo plus que le permite desarrollar y financiar sus operaciones, pagar los intereses al particular y obtener sus ganancias o plusvalías. Una institución “madre” (Banco Central) otorga garantías al ahorrista de que su dinero será reintegrado.

 

Si el particular, en vez de depositar esa cantidad de dinero en un banco, adquiere acciones de una empresa que cotiza en bolsa, lo hace, en general, para obtener un rédito que se manifiesta en el cobro de dividendos, que deberían ser superiores a los intereses mencionados anteriormente, en especial, porque aquellos 10 mil pesos poseían garantías y ahora dependerán del resultado de una empresa en particular corriendo el “riesgo” de que las cosas no sucedan como le han dicho o piensa. Un ejemplo de ello es la ENRON, una de las más grandes empresas de energía de los EEUU, cuyas acciones pasaron, de 90 dólares cada una, en el año 2.000, a menos de 1 dólar en el 2.001, y sus miles de accionistas perdieron un total de once mil millones de dólares en esa fraudulenta caída.

 

Como puede observarse, el inversor (accionistas) asume un riego real, pero posee la esperanza que la empresa en la que invierte su dinero sea bien administrada, se desarrolle tecnológicamente y se mantenga vigente en el mercado. Asume dos riesgos básicos: que la empresa no “reparta” dividendos por ineficiencia o decisión de la empresa o del Estado y que el valor de sus acciones se reduzcan de tal manera que ni siquiera pueda recuperar el capital inicial, como fue el caso Enron.

 

Pero a la vez de esperar que esa catástrofe no suceda, espera que la cotización (el valor), de esas acciones, se incremente cada vez más y que, a la vez, se le liquiden los dividendos correspondientes. Por ejemplo, pasado un año, y adquiridas las acciones a 10.000 pesos, ahora podría venderlas a 12.000 (su cotización) habiendo ya cobrado dividendos por 1.200.

 

Los números señalados en los dos ejemplo iniciales son, obviamente arbitrarios e indicativos; son abstracciones, pero se basan en aproximaciones reales con relación a los valores (precios) utilizados, y señalan claramente que, la empresa que recibe dinero de terceros para el giro de su propio negocio, responde a esa inversión con el reconocimiento expresado en un documento y en un compromiso: el documento podrá ser el plazo fijo (si en banco) y acciones (si es empresa) y el compromiso respectivo, la tasa pactada (interés) o el resultado obtenido (dividendo).

 

Vinculando todo lo expresado hasta ahora con las tarifas de gas, abordaremos un punto que no está referido a cuál debe ser lo que el usuario (residencial o no) debe pagar por el consumo del gas, ya que ello, en esta audiencia, va a ser tratado con sólidos argumentos, tanto por parte de representantes de consumidores, por especialistas y por las empresas y, agregar algo más sobre este punto, no sería una contribución efectiva.

 

Pero sí es un aporte real y necesario abordar el tema sobre el contenido del desglose de los conceptos que integran el precio final, los que, de acuerdo a lo que se ha repetido insistentemente por parte de dos de los tres  principales actores: Estado y empresas (aquí hay que “sincerar”) que dicho precio contiene un monto de dinero que se destinará a inversiones, para que éstas les posibiliten, a las empresas que lo reciben, incrementar la producción, la cantidad de usuarios y de consumo, es decir, incrementar sus negocios y sus ganancias.

 

Por lo tanto, y simplificando, nos encontramos con tres conceptos que deben ser tratados por separado, ya que cada uno de ellos pose una identidad y desarrollo propio:

 

  1. El costo total de cada tramo (la producción hasta la distribución –Ver nota (1) al pie-).
  2. La utilidad razonable de cada empresa (En función de lo invertido hasta ahora)
  3. El monto destinado a las futuras inversiones (el plus que paga el usuario para que nuevas inversiones se realicen)

 

Los puntos 1. y 2., a la vez, son los puntos gravados por el Estado (Nacional, Provincial, Municipal). El punto 1 debe tener en cuenta que el rubro de amortizaciones de inversiones ya realizadas, no puede ser inferior a cinco años y que el precio del gas debe encontrarse en concordancia con el precio internacional y/o el costo de producción de cada región. De allí se extraerá el promedio ponderado del mismo. El punto 2 puede ser determinado por datos históricos y tomarse una media porcentual de ellos.

 

El punto 3 no debe incorporar impuesto alguno pues no sería aceptable gravar previamente inversiones, pero sí los resultados que las mismas producirán cuando se encuentren en actividad, es decir: dichas inversiones equivalen a incrementar la producción y ello, a su vez, equivale a incrementar el volumen de las operaciones de los puntos 1 y 2 que sí tributan.

 

De esta manera, las facturas deberían ser confeccionadas con tres claros y sencillos desgloses con las aperturas particulares que cada uno de esos puntos requieran.

 

  1. Un total señala el precio del gas (Costos de las empresas más resultados razonables)
  2. Un total señala los impuestos aplicados sobre el precio del gas.
  3. Un total señala el monto aportado por el usuario en concepto de futuras inversiones

 

Este último rubro (el monto aportado por el usuario) debe contener dos columnas: una de ellas referente al monto que paga el usuario en la factura actual y la otra el acumulativo con relación a los montos que aportó anteriormente, Tal registro se hará sobre un cupón que se desprenda, ya que de esa manera se lleva perfectamente registrado lo que la empresa percibe y ha percibido por usuario para aplicar a nuevos proyectos que mejoren el funcionamiento de las empresas que operan en la producción, el transporte y la distribución del gas.

 

Comenzamos mencionado lo del plazo fijo y lo de las acciones o títulos, y no lo hicimos como un mero ejercicio intelectual, sino como un ejemplo de cómo funciona una sociedad capitalista en uno de sus principales aspectos: el “inversor”, pequeño o grande, con riesgo o sin él, es SIEMPRE dueño de su dinero que otros utilizan para hacer negocios y donde este inversor participará (directa o indirectamente) en los resultados que esos otros obtengan, en parte, gracias a esos aportes.

 

Este punto, básico del sistema en el que vivimos, ha sido obviado hasta ahora, por eso este razonamiento apunta a incorporarlo. Y esa incorporación se debe realizar con los mecanismos habituales que rigen el sistema.

 

Ello significa, que el rubro 3 (monto aportado por el usuario en concepto de futuras inversiones) no constituya una expropiación o quita de dinero, pues no se trata de una donación ni de una dadiva, tampoco de un préstamo, sino de un “inversión”.

 

Por lo tanto, y en relación a esa inversión son dos cuestiones más las que se deben abordar con rigurosidad para resolver estos interrogantes:

 

  1. ¿Qué le da a cambio la empresa (las empresas) al usuario por esa inversión?
  2. ¿Qué parámetro se utiliza para determinar el monto de la inversión del usuario?

 

En el primer caso (Punto 1) surge con claridad que la empresa que recibe la inversión debe entregar títulos o acciones equivalentes a las mismas.

 

Se puede fijar la metodología a partir de un monto mínimo en el registro acumulado u otro sistema que incluya en la propia factura la cantidad de acciones, sirviendo el cupón de la factura, cuando el poseedor lo solicite, como documento canjeable por acciones que se emiten al portador y pasan a circular (cotización en bolsa).

 

En el segundo caso (Punto 2) se debe fijar un porcentaje sobre el precio del gas antes de las inversiones, o sea sobre lo que fija la empresa en la factura. En ese caso se aplica un porcentaje directo ya que ello implica a la vez progresividad, es decir, el que menos consume menos invierte, excluyendo, de este adicional, a los sectores que reciben la tarifa social, cuyos requisitos para acceder deben estar en concordancia con el contenido y espíritu del fallo de la Corte Suprema.

 

Un porcentaje razonable sería uno que no supere el 20% del precio del gas consumido antes de impuesto. Considerando que, cualquiera sea el porcentaje dentro de ese entorno, sería igual para todos los usuarios que no acceden a la tarifa social.

 

El destino de lo recaudado en ese rubro es, exclusivamente, para las inversiones. ¿Cómo saber que dichos montos se aplican a ella?

 

En principio la forma más sencilla y práctica es que la recaudación total de ese rubro se deposite por separado en una cuenta única desde donde, a la vez, se aplique a cada empresa (productora, transportadora y distribuidora) la parte que le corresponde, también en una cuenta exclusiva dentro de cada una de esas empresas.

 

Hasta ahora es el usuario el que invierte. ¿Y las empresas? Las empresas deberían a la vez hacer también inversiones propias, es decir, reinvertir lo que obtienen como utilidad, u obtener préstamos si no alcanza a lo que obligatoriamente debería ser su parte.  Lo más práctico y sencillo es fijar un porcentaje de los montos que recauden del usuario en ese rubro, siendo el porcentaje ideal el 100%  y nunca menos del 50%, concentrándose este aporte en las mismas cuentas bancarias abiertas para el rubro específico descrito. Procedimiento sencillo, claro y fácilmente auditable.

 

Las acciones, que se obtienen por el canje del cupón en la empresa por parte del poseedor del mismo, al ser al portador, pueden negociarse libremente. Ello significa que pueden ser compradas por cualquier otro inversor, sea otro usuario, o cualquier otro particular o institución.

 

El ejemplo que agregamos a continuación, es también una abstracción efectuada con el exclusivo fin de clarificar aún más lo que hasta ahora hemos propuesto:

 

Usted va a comprar una heladera, cuyo precio es 10 mil pesos y el vendedor le informa que ese es el precio de lista pero que debe pagar además un 20%, o sea 2 mil pesos más, total 12 mil pesos. Entonces le pregunta qué son esos 2 mil adicionales, de dónde salen. Y el señor le responde: la empresa ha decidido mejorar la producción de heladeras y la cantidad de ellas, por lo tanto, con ese adicional recurre a los consumidores para hacerlo.

 

Sabemos que no es lógico lo que describimos en la abstracción: sabemos que como consumidores no tenemos por qué entregar dinero gratis para que la empresa productora mejore su eficiencia y gane más dinero cuando debe asumir el riesgo empresario. Sin embargo no todo es abstracción, hay también realidad pues, en nuestro caso, de no separarse el dinero que el usuario coloca para las empresas que operan en los tres sectores del gas, de no entregársele al usuario, a cambio de ese dinero, títulos y acciones en las proporciones correspondientes, se le estaría requisando parte de su patrimonio en beneficio exclusivo de las grandes empresas operadoras del rubro. Un desatino.

 

  1. La industria del gas natural en la Argentina está organizada en tres segmentos bien diferenciados: producción, transporte y distribución. La producción del gas natural es una actividad desregulada: los productores exploran, extraen y comercializan libremente el gas y la autoridad de aplicación es la Secretaría de Energía de la Nación. Por su parte, el transporte y la distribución del gas por redes constituyen servicios públicos regulados y las empresas licenciatarias que los prestan están sujetas a la jurisdicción de contralor del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS).
  2. El cuadro agregado abajo muestra la cantidad de gas consumido en el primer semestre de 2016 y las empresas que actuaron como distribuidoras. En % se registra lo que consume el usuario y lo que reciben las empresas para distribuir. El gas “residencial” representa el 22.8 del total.
  3. Empresas: 9 en extracción: YPF; Total Austral; Pan American Energy; Petrobrás; Pluspetrol; LF Company; Tecpetrol; Apache y Chevron. 2 en transporte: Transportadora General del Norte (TGN) y Transportadora General del Sur (TGS).  9 en distribución: Metrogas; Gas Natural Fenosa; Camuzzi Gas Pampeana; Camuzzi Gas del Sur; Ecogas Centro; Ecogas cuyana; Litoral Gas; GasNor y Gas Nea.
  4. Los clientes residenciales son habitantes de viviendas familiares que utilizan el gas natural o el gas licuado de petróleo como combustible para uso domésticos no comerciales. De acuerdo a sus consumos se clasifican (Resolución de Enargas 1/409) en R1; R2 y R3. Una subdivisión interna divide a R2 en r2 1; R2 2 y R2 3 y subdivide a R3 en R3 1; R3 2; R3 3 y R3 4 (R1 es el de menor consumo y R3 4 el de mayor) Se mide anualmente y cada región tiene su propia clasificación. Los residenciales representan más del 80% del total y el 22.8% del consumo.
  5. Comentarios, apoyos o críticas sobre esta propuesta enviarlas a oscarnatalich@fibertel.com.ar  Gracias.

 

USUARIO MILES DE M3 %
POR IMPORTANCIA De 9300 Kcal porcentajes
Centrales eléctricas   8.143.292 37,0%
Industria   6.062.039 27,6%
Residencial   5.030.599 22,8%
GNC   1.413.281 6,4%
Comercial      664.479 3,0%
SDB      525.784 2,4%
Entes Oficiales      184.159 0,8%
Suma 22.023.633 100,0%
EMPRESAS distribuidoras entregado x área de licencia
Sur   4.059.455 18,5%
Pampeana   4.056.026 18,4%
Metrogas   3.602.906 16,4%
Litoral   3.022.554 13,7%
Gasnor   2.243.527 10,2%
Ban   2.076.840 9,4%
Centro   1.435.727 6,5%
Cuyana   1.308.116 5,9%
Gasnea      161.211 0,7%
Paraná        57.271 0,3%
Suma 22.023.633 100,0%

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