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Cuando tengan la tierra: Vienen por los recursos naturales, vienen por el futuro…

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Primero repasemos el archivo presidencial, porque hay un par de historias del pasado reciente que en materia de extranjerización del suelo argentino, explican casi todo. Para muchos, se trata de dos hechos apenas simbólicos, para otros, son señales que marcan el principio del fin.
El 21 de diciembre de 2015, Macri recibió en su despacho a Kris, la viuda de Douglas Tompkins. El estadounidense había falleció a principios de ese mes en un accidente de kayak y su ella llegó a la Rosada para donar 150 mil hectáreas al Estado, para la creación de un Parque Nacional en el litoral.
Tompkins desembarcó en la Argentina, apuntándole a una de las mayores reservas de agua dulce del mundo: Los esteros del Iberá.
El millonario compró 105 mil hectáreas de campos y lagunales en la zona de Perugorria, de las cuales 20 mil pertenecen a plantaciones de pinos; 60 mil hectáreas de superficie ubicada en el medio de los Esteros del Iberá; 40 mil hectáreas que estaban en manos del Grupo Blaquier. En total, 205 mil hectáreas en Corrientes.
Después de adquirir 300 mil hectáreas en Chile, comenzó a comprar una porción de la Patagonia. El principal emprendimiento en el sur, fue Monte León (62.750 hectáreas en la costa de Santa Cruz), luego se hizo de las estancias El Rincón y Dor-Aike.
Hace seis meses, la esposa del magnate se llevó como regalo, una promesa del presidente conservador: congelar las dos represas planificadas en acuerdo con China (Kirchner y Cepernic). Un dato que más tarde, el gobierno nacional tuvo que dejar en su lugar y respetar lo pactado, cuando el gigante asiático exigió explicaciones por el exabrupto.

Capítulo dos. En Semana Santa, el primer mandatario descansó en las tierras del magnate inglés, Joseph Lewis, súbdito de la reina que controla Edenor y que posee una fastuosa estancia en Río Negro, a 45 kilómetros del Bolsón.
Además, Lewis se apropió del Lago Escondido, robo por el cual el millonario tiene un juicio contra el Estado nacional.
El presidente llegó a la estancia con su esposa y su hija a bordo del helicóptero privado de Lewis, horas antes de dirigirse al Hotel Llao Llao para despedir a Barack y Michele Obama, que por entonces se encontraban en Buenos Aires.
El hecho generó la denuncia del diputado nacional del Frente para la Victoria-Río Negro, Martín Doñate, ante la Oficina Anticorrupción, para que ese organismo investigue si el presidente Mauricio Macri incurrió en el delito de dádivas.

Por último, busquemos un dato clave en el archivo de Radio Cadena Nacional. En “Güemes y los homenajes de sus enemigos” (nota del pasado 18 de junio), planteamos que “El tercer gobierno neoliberal en los últimos 40 años, le regaló a un gran aliado, el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, un feriado que recuerda la lucha que es la antítesis de su plegaria política y económica. El actual gobernador de Salta es el mismo que habló del regreso de la oficina de la DEA a la provincia, sabiendo que con la excusa de la lucha contra el narcotráfico, la llegada de esta oficina, implica control territorial de Washington en el sur.
El actual gobernador de Salta, es el mismo que hace pocos días, en el Pre Coloquio IDEA, instó a terminar con el proyecto kirchnerista que limita la venta de tierras a capitales extranjeros…”.

Las relaciones carnales, con dos de los más importantes latifundistas importados y la tranquera que abrió Urtubey para terminar con las barreras kirchneristas, fueron el prólogo de un decreto que desarticuló las exigencias que hasta ahora debían cumplir los inversores extranjeros para comprar tierras rurales en nuestro país (el 820, publicado el último jueves en el Boletín Oficial).

La decisión presidencial, elimina controles a los intermediarios, que estaban a cargo de la UIF y la AFIP y fundamentalmente, facilita la venta de terrenos con espejos de agua.

CAMBIAN LAS REGLAS DE JUEGO
Seguramente las modificaciones que se lanzaron (en apariencia inofensivas), son el primer capítulo de una serie de cambios más profundos, destinados a reemplazar de raíz, el régimen de protección al dominio nacional sobre la propiedad, posesión y tenencia de la tierra en manos de extranjeros.
Cambiemos flexibilizó por decreto los controles dispuestos por la Ley de Tierras aprobado en diciembre de 2011, con la excusa de “facilitar y posibilitar las inversiones en el país”; pero en realidad le puso bandera de remate “for export”, a las propiedades rurales. No se modificaron los límites para la extranjerización (tope del 15% del territorio nacional, un máximo de mil hectáreas en zona núcleo o equivalente y bloquea la adquisición de terrenos que contengan cuerpos de agua de envergadura y permanentes), pero se dinamitaron las exigencias que debían cumplir los inversores extranjeros.
Por ejemplo, los interesados en comprar tierras tenían que solicitar en el Registro Nacional de Tierras Rurales, un certificado de habilitación que constate el cumplimiento de todas las exigencias legales y este es uno de los puntos que a partir de ahora, podrán eludir sin inconvenientes…
La ley que el PRO acaba de condenar a muerte, no frenó la llegada de capitales (la gran excusa para el cambio). Las estadísticas del Registro Nacional de Tierras Rurales, indica que se habilitó el 94% de las operaciones que solicitaron permiso.

Como si el Gobierno operara en el rol de socio de los compradores internacionales de tierras argentinas, el nuevo decreto explica en su artículo 6, cómo deben hacer los inversores para sortear las restricciones vendiendo/transfiriendo a “personas jurídicas controladas o sujetas a control común con ellas, la titularidad del total o de aquella porción de tierras rurales que exceda el límite legal”. A través de este formato, podrían simular una adecuación a la ley a partir de una transferencia a una empresa propia, lo que les garantiza mantener el control de las tierras.
¿Quién festejó? Los cambios recibieron además el respaldo de la Cámara de Inmobiliarias Rurales, a través de su presidente, Javier Christensen (“Había que flexibilizar y serán necesarios más cambios”). ¿Quién criticó? El presidente de la Federación Agraria, Omar Príncipe (“No le tiembla la mano para firmar un decreto en favor de intereses extranjeros. Los pequeños y medianos productores seguimos esperando respuestas”).

TIERRA ARGENTINA, CON OTRA BANDERA
Casi 30 millones de hectáreas (campos fértiles, zonas selváticas y espacios de naturaleza virgen, áreas de glaciares, acuíferos y costas), están en manos del capital foráneo, en 23 provincias del país.
Los casos más emblemáticos, son los de Benetton (casi un millón de hectáreas en Santa Cruz, Río Negro, Chubut y Neuquén), Douglas Tompkins (350 mil hectáreas), Ward Lay (80.000 hectáreas en Neuquén) y Joe Lewis (18 mil hectáreas patagónicas).
En Entre Ríos, casi 800 mil hectáreas están en manos de inversores de Estados Unidos, Holanda, España y Hungría. Cerca de 500 mil hectáreas mendocinas, son propiedad de franceses, chilenos, italianos, holandeses, españoles, ingleses, estadounidenses y malayos.
En Chubut, cerca de 500 mil hectáreas están en poder de capitales extranjeros.

La funcionalidad de Cambiemos al imperio, aparece en cada medida de Gobierno. El giro de 180 grados de la política internacional (el fin de la unión continental), el congelamiento del reclamo soberano de Malvinas (la vuelta del manual de estilo menemista), la muerte de la industria nacional (el regreso del granero del mundo), el fin del desarrollo científico (proyectos nucleares y satelitales clausurados), el endeudamiento externo (una hipoteca impagable para dos o tres generaciones), la venta de tierras a extranjeros (los recursos naturales en manos de los países centrales) y bases militares en Tierra del Fuego y la Triple Frontera (para apuntalar el control regional).

Vienen por los recursos naturales, vienen por el futuro y los gerentes locales de la dependencia, les abren la puerta para salir a jugar. 

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