Inicio Argentina EL MALHUMOR CRECIENTE – 5° Parte: «EL DESEMPLEO»

EL MALHUMOR CRECIENTE – 5° Parte: «EL DESEMPLEO»

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Por Oscar Natalichio, CENTRO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES (CIEYS)

Muchas veces los títulos y las encuestas señalan de manera sintética una conclusión “creíble”, especialmente cuando esos títulos reflejan un sentimiento “generalizado” entre la población: el malhumor en este caso.

Lo que no indican es de qué forma se expresa esa generalización que suele ser distante de la realidad o no. Para saberlo es necesario trabajar (investigar) las coherencias de los datos que se han obtenido y sus causas.

Trabajaremos punto por punto con la encuesta que la consultora Ibarómetro realizara recientemente, comparando los cambios de “humor” de la población entre los meses de febrero y marzo de este año. Dicho trabajo fue informado por Página 12 y reiteramos: fue INFORMADO pero no fue ANALIZADO.

La idea fue determinar “¿Cuál es el principal problema del país?” como una forma de conocer qué opinan sus ciudadanos y cómo ha variado, en el término de 30 días, dicha percepción. Los resultados fueron:

Encuesta 1

En la primer entrega de EL MALHUMOR CRECIENTE abordamos el tema de la deuda externa, el más grave para un país, ya que con ella se condiciona la vida de sus ciudadanos al hipotecarse el futuro de la Nación. Y señalábamos el enorme papel que juega el dominio cultural del imperialismo y sus grandes medios sobre las mentes de los ciudadanos en general, donde sólo un 3,2% lo considera como el principal problema. En la segunda entrega de EL MALHUMOR CRECIENTE agregábamos cómo se oculta la carestía adjudicándole el nombre de inflación y con ello se ocultan a los responsables y en la Tercer entrega la percepción sobre la corrupción colocando al caso Báez para tapar los Panamá papers y otros grandes ilícitos. Y en la entrega anterior señalábamos, con ironía que, con alta desocupación crece la inseguridad y que los dos trabajos que más crecen son los de los ladrones y los de las funerarias.

Una parte de los ciudadanos observaron con más precaución el problema de perder el empleo (quizá por que le ocurrió a alguien de su trabajo, o a un vecino, o a un amigo, o a él mismo), pero, al no encontrar acompañamiento en los grandes medios de comunicación en poder de las multinacionales, esa epidemia social queda, en la encuesta, 10 puntos atrás de la corrupción y 1,4 puntos debajo de la inflación, pese a que se están despidiendo un promedio de 1.100 personas por día.

En este ejemplo podemos observar con claridad cómo Clarín y sus satélites manejan las mentes débiles,  mediocres e ignorantes que integran una parte importante de la ciudadanía. Las manejan  a tal punto que no perciben en su real dimensión la cruda realidad; cruda realidad que incluso las golpea a ellas.

El que en su vida trabajó (Mauricio) repite constantemente que “se perdió la cultura del trabajo”; el que trabaja algo, pero sólo especulando para los fondos buitres y los bancos extranjeros (Prat Gay), afirma que no hay desempleo, que es una “sensación”; el super elemental jefe de gabinete (Marcos Peña), mientras echa a miles de empleados públicos, afirma que “no hay despidos” y el fascista ministro de trabajo (Jorge Triaca) llega al extremo de afirmar que “el empleo creció” tomando como propio el crecimiento real del mismo durante los meses de febrero a noviembre del año pasado (sólo el empleo privado formal –en blanco- en el último año de gobierno de Cristina,  –en un mundo en crisis- creció en 71.740 puestos netos más). Más que esos puestos, 110.000, se perdieron en los primeros 100 días de “gestión” de Mauricio.

Antes de continuar sobre lo que se persigue echando gente, relataré un episodio que vivió una integrante del CIEYS, como una muestra de hasta donde llega la nefasta influencia de los medios en personas débiles.

La compañera fue a tomar un café a un pequeño pero cálido negocio que es atendido por su dueña, quién prepara a la vez las cosas que van a ser consumidas. No había nadie y eso que eran las 14 horas. Pidió el café y le preguntó cómo le va en el negocio. La respuesta que le dio la dejó paralizada:

“MUY MAL, PERO SI HUBIERA CONTINUADO EL GOBIERNO ANTERIOR ME IRÍA PEOR”

La desocupación es parte de una política claramente programada por los grupos del llamado capital concentrado o capital monopolista por no llamarlo imperialismo, que sería su verdadera categoría económica.

Los monopolios necesitan que esa desocupación exista arriba de dos dígitos para mantener elevada sus ganancias. Ellos consideran, tal como lo repitiera en varias oportunidades Mauricio, que el salario es un costo y que hay que bajar los costos para ser competitivos. Muy claro mensaje.

Los salarios nominales (los pesos que uno cobra a fin de cada mes) son muy difíciles de bajar (aunque se ha hecho con los empleados públicos y jubilados), en especial en el sector privado. Te tendrían que decir: Vos hoy ganás 10 mil pesos, el mes que viene tu salario va a ser de 7 mil. No es buena la imagen proceder así y es altamente conflictivo, generaría un rechazo general y “peligroso”.

Los salarios reales (las cosas que podés adquirir con los salarios nominales), en cambio, son muy fáciles de bajar. Basta simplemente con aumentar los precios de las cosas que vos tenés que adquirir. Y si, para simplificar, con 10 mil pesos vos podías comprar 1.200 litros de leche larga vida ($ 8.35 x litro), con el incremento del 50% del aumento del precio ahora podés comprar 800 litros ($ 12.50 x litro). A este procedimiento lo denominan, perversamente, inflación. Manera de encubrir a los culpables de los aumentos de precios y de ganancias. La “culpa” de la inflación es del Estado, es de todos, y los buitres locales piden a gritos que se la domine mientras son ellos quienes la provocan.

Y “exigen” que se la domine rápido, “sincerando”, “racionalizando”; echando trabajadores para crear un gran ejército de desocupados que estén dispuestos a que el salario nominal sea de 7 mil pesos y no de 10 mil y, entonces, presionar sobre las paritarias para que éstas no se realicen o no pasen de un 15%.

Próxima entrega: EL MALHUMOR CRECIENTE 6°Parte: «LA POBREZA»

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