Inicio Argentina EL MALHUMOR CRECIENTE – 3° PARTE: «LA CORRUPCIÓN»

EL MALHUMOR CRECIENTE – 3° PARTE: «LA CORRUPCIÓN»

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Por Oscar Natalichio, CENTRO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES (CIEYS)

Muchas veces los títulos y las encuestas señalan de manera sintética una conclusión “creíble”, especialmente cuando esos títulos reflejan un sentimiento “generalizado” entre la población: el malhumor en este caso.

Lo que no indican es de qué forma se expresa esa generalización que suele ser distante de la realidad o no. Para saberlo es necesario trabajar (investigar) las coherencias de los datos que se han obtenido y sus causas.

Trabajaremos punto por punto con la encuesta que la consultora Ibarómetro realizara recientemente, comparando los cambios de “humor” de la población entre los meses de febrero y marzo de este año. Dicho trabajo fue informado por Página 12 y reiteramos: fue INFORMADO pero no fue ANALIZADO.

La idea fue determinar “¿Cuál es el principal problema del país?” como una forma de conocer qué opinan sus ciudadanos y cómo ha variado, en el término de 30 días, dicha percepción. Los resultados fueron:

Encuesta 1

En la Primera Parte de ésta serie, abordamos el tema de la deuda externa, el más grave para un país, ya que con ella se condiciona la vida de sus ciudadanos al hipotecarse el futuro de la Nación. Y señalábamos el enorme papel que juega el dominio cultural del imperialismo y sus grandes medios sobre las mentes de los ciudadanos en general, donde sólo un 3,2% lo considera como el principal problema. En la Segunda Parte agregábamos cómo se oculta la carestía adjudicándole el nombre de inflación y con ello se ocultan a los responsables.

En esta entrega abordaremos el problema de la corrupción, que continuó siendo el principal problema del país con un incremento tal que deja atrás por 8 puntos al de la inflación.

Muchos pueden pensar en que el incremento de la percepción se debe a que se hizo público lo que algunos conocemos: que el político más corrupto del mundo es el gerente presidente Mauricio Macri. Sin embargo (y lamentablemente) no es así, ya que muchos no se han enterado de los Panamá Papers y a otros no les interesa enterarse. Allí predomina nuevamente el dominio cultural nefasto que ejercen los medios de comunicación en poder de los monopolios. Eso lo señala la misma encuesta cuando hacemos una lectura integral.

Un 66.7% considera la situación a mediados de marzo como mala, dentro de ese porcentaje el 25.2% la coloca como muy mala. Pero, sobre el futuro (para dentro de un año) la respuesta de un 43% es que “mejorará”.

¿Cómo se entiende entonces lo de la corrupción? Por el papel de los medios. Baste señalar que esos medios cipayos concentran más del 85% de la información e informan lo que necesitan para mantener vigente el odio hacia las alternativas que no le son favorables, en particular, apuntar hacia Cristina Kirchner para que no sea la próxima candidata del pueblo. Y como no lo pueden hacer directamente lo hacen apuntando a flancos más débiles como, por ejemplo, al empresario Lázaro Báez, acorralado por una denuncia que inició el mercenario Lanata, en abril de 2013, por “lavado de dinero, asociación ilícita y encubrimiento”.

Al mercenario Lanata (Larrata) se le suman Federico Elaskar y Leonardo Fariña quienes “deben admitir” que Báez actuaba como testaferro de Néstor Kirchner. Ese “armado” de Clarín, para quien posea una mínima capacidad de discernir, resulta sencillo de resolver: con esos personajes atrás, que van desde el periodismo mercenario hasta la justicia corrupta, está clarísimo el verdadero objetivo. Allí actúa el estado mayor local conducido por el asesino Magneto y el comando superior por el buitre Paul Singer y la derecha fascista republicana de los EEUU.

Pero para los mediocres, enfermos de odio inducido, que han comprado incluso el mensaje que todo lo que sucede es “culpa del gobierno anterior” y creen que en el futuro la situación actual mejorará, los títulos de tapa de Clarín, La Nación, Perfil, TN y su gigantesco aparato conspirativo, hace que la corrupción que perciben derive de esa “realidad inventada” y no de la realidad real.

Es lo que produce este fenómeno: para todos los países del mundo, incluso los EEUU e Inglaterra, el político más corrupto (que debería renunciar a su cargo) es el presidente argentino. Y no sólo él, pues en la corrupción lo acompañan muchos de sus ministros, intendentes, diputados, amigos y familiares. Aquí no.

Pocas veces se ha visto en algún país no bananero casos de corrupción tan obvios, y menos que esa obviedad no sea percibida por muchos que han recibido educación terciaria y se han convertido en técnicos y profesionales, demostrando, al menos en esta cuestión política-social, una tremenda ignorancia.

Mauricio posee más de 200 causas penales que incluyen todo tipo de delitos que van desde malversación de fondos públicos, pasando por contrabando y evasión, hasta actos criminales incluido violación y hasta, posiblemente, pedofilia. Caputo es el testaferro y amigo que contrata directo (sin licitación) millones de pesos en obras, e incluyen las que no existen. La vice, pese a su estado, es rápida en contrabando de joyas.

El PanaMacri (como se conoce a este tapado escándalo de los Panamá Papers y de otros paraísos fiscales, ocultado por los medios cipayos), muestran a una serie de personajes reales que van, desde el propio Macri (con ya más de 15 cuentas offshore descubiertas para lavar y evadir), hasta su amigo y asesor y hoy intendente de Lanús Héctor Grindetti. Y en ese selecto grupo hay decenas de personajes entre los que encontramos a Nelson Castro, Lage y Tito Pocholú (Fernando Bravo). Ni hablar del otro masivo robo que surge de la devaluación del Banco Central, donde otros amigos del poder se han apropiado de millones de dólares mientras el juez asesino y corrupto Bonadío, intenta colocar en la cárcel a Cristina Kirchner.

Entre evasión de divisas, lavado de dinero, depósitos de contrabando, depósitos de sub y sobre facturación, tráfico de armas y de personas, coimisiones, evasión impositiva y otros delitos, el dinero que poseen en paraísos fiscales y en bancos multinacionales, asciende a más de 350 mil millones de dólares. O sea: 5 billones 250 mil millones de pesos. Ello equivale a la masa salarial de todos los trabajadores argentinos durante dos años y medios. Y ESOS DELINCUENTES SON LOS QUE AFIRMAN: EL SALARIO ES UN COSTO Y HAY QUE REDUCIRLO PARA SER MÁS COMPETITIVO.

Tenemos que buscar la manera que la verdad aflore para todos los argentinos, para que muchos de los que votaron por su propia ruina, arrastrándonos a nosotros a ello, comprendan que han sido utilizado como idiotas útiles, como polea transmisora de una fabulación construida por una gigantesca y verdadera ASOCIACIÓN ILÍCITA integrada por las multinacionales y sus CEOs, el poder judicial, el poder ejecutivo, los políticos cipayos y los medios de prensa extranjeros encabezados por Magneto en el plano local.

Próxima entrega: EL MALUHUMOR CRECIENTE: 4° PARTE: «La Inseguridad»

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