Inicio Argentina EL MALHUMOR CRECIENTE – 2° PARTE: “ LA INFLACIÓN”

EL MALHUMOR CRECIENTE – 2° PARTE: “ LA INFLACIÓN”

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Por Oscar Natalicchio, CENTRO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES (CIEYS)

Muchas veces los títulos y las encuestas señalan de manera sintética una conclusión “creíble”, especialmente cuando esos títulos reflejan un sentimiento “generalizado” entre la población: el malhumor en este caso.

Lo que no indican es de qué forma se expresa esa generalización que suele ser distante de la realidad o no. Para saberlo es necesario trabajar (investigar) las coherencias de los datos que se han obtenido y sus causas.

Trabajaremos punto por punto con la encuesta que la consultora Ibarómetro realizara recientemente, comparando los cambios de “humor” de la población entre los meses de febrero y marzo de este año. Dicho trabajo fue informado por Página 12 y reiteramos: fue INFORMADO pero no fue ANALIZADO.

La idea fue determinar “¿Cuál es el principal problema del país?” como una forma de conocer qué opinan sus ciudadanos y cómo ha variado, en el término de 30 días, dicha percepción. Los resultados fueron:

La Inflación

En el artículo EL MALHUMOR CRECIENTE – 1° PARTE: “DEUDA EXTERNA”  abordamos el tema de la deuda externa, el más grave para un país, ya que con ella se condiciona la vida de sus ciudadanos al hipotecarse el futuro de la Nación. Y señalábamos el enorme papel que juega el dominio cultural del imperialismo y sus grandes medios sobre las mentes de los ciudadanos en general, donde sólo un 3,2% lo considera como el principal problema.

Ahora observamos que, pese a ser el mes donde los aumentos de los servicios y transportes golpean fuertemente a la población y elevan el índice “inflacionario”, la percepción sobre la inflación no se modificó, se mantuvo en el 16,4%. ¿Cuál es la razón? Comenzaremos por el principio, definiendo qué es inflación.

Vamos a trabajar con nuestra herramienta preferida, la abstracción y vamos a llevarla al extremo sabiendo que por ello no sólo no nos alejamos de la compleja realidad sino que podemos saber cómo se produce ese fenómeno adentro de ella, como si fuese un ADN: con un 99,9% de seguridad de que es así.

Se trata de un país habitado por 100 ciudadanos. Todo sus bienes consisten en la existencia de 100 inodoros iguales y el dinero total emitido son 100 billetes de un peso cada uno, o sea 100 pesos.

La primer pregunta es: ¿Cuánto vale cada inodoro? Y la respuesta es: tiene que valer 1 peso cada uno. Ello surge que, existiendo sólo 100 pesos emitidos distribuidos proporcionalmente en la población y 100 inodoros iguales también distribuidos proporcionalmente, no existe la posibilidad de colocar a cada inodoro un precio distinto, ni menor, ni mayor, pues siempre habrá circulando 100 pesos, 100 inodoros y 100 personas.

En este país se designó a una de esas persona para que se haga cargo de las finanzas y ella decide duplicar el circulante emitiendo 100 pesos más y distribuyéndolos proporcionalmente. Ahora cada habitante posee dos pesos pero siguen existiendo como únicos bienes 100 inodoros.

La segunda pregunta es: ¿Cuánto valen ahora los inodoros? La obvia respuesta es: dos pesos cada uno. Y ello surge porque se emitió más dinero sin haber producido más bienes. Y eso es INFLACIÓN.

Se trata de un fenómeno monetario, donde los Estados, por diversas razones que enumeraremos, emiten descontroladamente dinero de manera superior a la riqueza que producen. Pues si nuestro pequeño país sanitario hubiese producido 100 inodoros más era correcto emitir 100 pesos más, pues, de lo contrario, cada inodoro valdría 50 centavos y ello no es lógico pues crecería la riqueza y disminuiría, a la vez, su valor.

Los Estados emiten dinero por diversas razones: para enfrentar déficit en sus balances, productos de malas administraciones, o por fuerte condicionamiento de la deuda externa o por conflictos bélicos. Estos casos no pueden ser aplicados a los últimos 12 años: No existió déficit primario en su promedio, la deuda externa fue reduciéndose y redujo su nefasta incidencia con una gran quita producida en las negociaciones y, por suerte, no tuvimos ni tenemos conflictos bélicos abiertos.

Entonces: ¿Por qué se emite dinero? Porque en nuestro país existen, desde años, empresas multinacionales (industriales y de servicios) “formadoras de precios”, las que, al no ser controladas como sucede ahora, quedan con toda libertad para fijarlos, siempre en aumento. En especial lo hacen en los productos de primera necesidad (consumo de la población), en insumos claves (aluminio, hierro, energía), en servicios (bancos y financieras, comunicaciones, salud y educación privadas), etc.

Se emite dinero, porque en nuestro país existen empresas multinacional FORMADORAS DE PRECIOS.

Para poder pagar esos aumentos de los productos, y posibilitar que ellos circulen, se emite dinero. No va a haber más producción en bienes pero sí más dinero circulando. A esa emisión la denominan incorrectamente inflación cuando, en realidad, es consecuencia de la CARESTÍA, cuyo verdadero objetivo es hacer otra ronda de reedistribución de la riqueza producida a favor de este puñado de empresas multinacionales.

A esa emisión la denominan incorrectamente inflación cuando, en realidad, es consecuencia de la CARESTÍA

Ustedes podrán preguntarse. ¿Cuál es la diferencia? Comunmente, cuando se utiliza genéricamente el nombre INFLACIÓN, se está ocultando a los verdaderos responsables del flagelo. Pues la inflación al ser un fenómeno monetario y el que posee la exclusividad es el Estado, con mucha facilidad se lo culpa a él y con ello se “justifican” los recortes presupuestarios (menos personal, menos derechos sociales, menos inversión; en síntesis: menos Estado). Y, simultáneamente, no salen a la luz los verdaderos mafiosos: las multinacionales (imperialismo) formadoras de precios que obligan a todas las cadenas a incrementarlos.  

EN EL PAIS DE LA ABSTRACCIÓN, LOS INODOROS SON LOS BIENES, EN EL PAÍS REAL, LOS INODOROS SOMOS NOSOTROS. Y NOS USAN TODOS LOS SANTOS DÍAS.

Y otra trampa ya preparada, pues Estado y Multinacionales hoy son una misma cosa. Es un Estado dirigido por sus gerentes (CEOs). En algún mes van a dejar de elevar artificialmente los precios. Prepárense, pues en ese momento, que puede ser dentro de uno o dos meses, van a informarle que ya no hay más inflación, que lograron dominarla. En ese momento, usted puede ya haber recibido los aumentos de las paritarias pero hasta que los recibió perdió un 60% su poder de compra. En paritarias recibe un 30%. Si llega a festejar recuerde: la inflación no se detuvo, pues dejaron para siempre, dentro, ese 30% que no llegó a recuperar. Eso significa que, además de los que ellos se toman por manos propias eliminándose retenciones e impuestos a los productos caros, nosotros entregaremos algo más de 1 billón de pesos anuales (1.200.000.000.000), dinero que sale de nuestra calidad de vida, de nuestros bolsillos y va a parar a las grandes ganancias de los monopolios los que, sin dudas, envían una parte a sus cuentas offshore.  

Próxima entrega:»LA CORRUPCIÓN»

 

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