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Concentración y legislación de medios en América Latina – VENEZUELA – Parte I

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Por Cesar Zubelet, Periodista e Investigador (Argentina)

Analizar la situación en la legislación de los medios de Venezuela, Ecuador y Argentina nos permite construir una mirada sobre la batalla política ideológica librada entre quienes buscan mantener la actual concentración mediática, y los que trabajan por la democratización de las voces.

Venezuela

En la República Bolivariana de Venezuela los principales grupos que detentan el control del Espacio Radioeléctrico, que comprende radio y televisión, son los dueños de la planta televisiva Venevisión y RCTV, controlan casi el 80% de la producción y elaboración de las informaciones y contenidos de los mensajes que se difunden en el país, y concentran el 85% de la inversión publicitaria en medios de comunicación.

Según datos de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, entidad estatal encargada de controlar y regular el sistema radioeléctrico, el 78% del mismo pertenece a manos privadas y el 22% al sector público, dividiéndose éste último en público estatal con un 7% y público comunitario con un 11%.

Es tal la concentración mediática existente que 27 familias son dueñas de 300 emisoras, de las aproximadamente 970 que utilizan el Espacio Radioeléctrico, constituyendo lo que se denomina “latifundio mediático”.

Al respecto Modesto Emilio Guerrero señala: “(…) el único sistema de medios consolidado en Venezuela es el de carácter comercial, privado, con fines de lucro y con orientación política de derecha”. *1

Con respecto a las televisoras, en el año 2007 un pequeño grupo de propietarios manejaba más del 75% de las mismas en todo el país, de las cuales 6 lo eran de alcance nacional, las restantes locales, y 3 de aquellas con participación decisiva la Iglesia Católica. De las televisoras de alcance nacional, sólo una era de servicio público -Venezolana de Televisión- y desde el 27 de mayo del 2007 se sumó TVes. Existen también emisoras comunitarias como Catia TV, la televisora comunitaria de Boconó y Vive TV entre otras.

Durante varias décadas, la televisión comercial fue un oligopolio de dos familias constituidas como poderosos grupos económicos, por un lado la Organización Cisneros que posee Venevisión, y por el otro el grupo 1BC, controlado por las familias Grainer y Bottomone, que dirigían Radio Caracas Televisión y dirigen actualmente Radio Caracas Radio.

Posteriormente surgieron Televen de Camero Zamora, Globovisión de Guillermo Zuloaga, CMT de Humberto Zugaro, Meridiano TV de Armando de Armas, y la Tele.

Estos grupos tienen una cobertura del 94 % en todo el territorio y desarrollan el 85% de la potencia efectiva irradiada, dejando al sector público un 15%.

Cabe destacar, que algunos propietarios de canales lo son a su vez de cadenas editoriales, como Armando de Armas, dueño de un grupo de publicaciones que comprende diarios como El 2001 y Meridiano.

Existen también canales que no son solamente la expresión comunicativa de los poderosos grupos económicos, sino que también son propiedad de accionistas extranjeros, como la Organización Cisneros que pertenece a un grupo transnacional con inversiones en Estados Unidos y en diversos países de América Latina.

En este contexto los grupos económicos dueños de las televisoras también dominan los más importantes circuitos de radiodifusión; poseen radios, agencias de publicidad, editoriales, productoras de contenidos, estudios de grabación y disquerías; lo que permite que continúen generando un discurso único desde los grandes medios privados, funcional a los intereses de las poderosas elites económicas, y en detrimento de los derechos de las grandes mayorías.

Hoy, pese a los años de consolidación del Gobierno Bolivariano, de las 117 televisoras existentes, el 54%, es decir, 64 plantas, están en manos de capitales privados, sólo 10 son públicas – 8,54%- y 43 fueron entregadas en concesión a televisoras comunitarias, representando el 36,75%.

Con respecto a las emisoras radiales de las 1.077 estaciones existentes, 687 están en manos de consorcios privados – 63,78%- ; 128 en manos del Estado  (11,88%) y 262 pertenecen a medios comunitarios (24,32%).

Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión

 

Para enfrentar este monopolio mediático, el Estado Venezolano creó un ordenamiento legal y desarrolla estrategias en busca de la democratización del uso del espectro, para lograr medios al servicio de toda la población, y dejen de ser una usina ideológica de los sectores de poder económico concentrado.

Un ejemplo se observa en la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, aprobada por la Asamblea Nacional el 7 de septiembre del 2004, norma que permitió obtener grandes logros, entre los que se destacan la difusión de cinco horas y media de producción nacional independiente en radio y televisión.

Al mismo tiempo se fomentó la difusión de la música venezolana, lo que permitió que un año después de aprobada la ley, aumentara un 50% la transmisión de obras locales.

También se sumó el uso del lenguaje de señas en la televisión para incorporar a las personas con discapacidad auditiva.

En materia de participación ciudadana, se introdujo la creación de las organizaciones de usuarios como mecanismos de participación y control social de los servicios de radio y televisión.

Por otro lado, se estimula a los productores y producciones venezolanas, estableciendo la transmisión de al menos el 50% de las telenovelas nacionales en horarios de mayor audiencia.

Vale recordar que esta ley fue objeto de algunas reformas en el año 2010, en las mismas se incluyó la regulación para el uso responsable de Internet. Concretamente, la ley prevé sanciones para quienes, a través de Internet, inciten al odio, el delito, la propaganda de guerra, las alteraciones en el orden público, el homicidio; o desconozcan a las autoridades legítimamente constituidas.

La reforma fue necesaria ya que no incluía regulación alguna para el uso responsable de Internet. Amparados en esa ausencia, algunos sitios, como Noticiero Digital, publicaron mensajes instigando acciones de desobediencia civil, violencia, atentados contra las autoridades, entre otras cosas. No es difícil encontrar en redes como Twitter o Facebook llamados a la sublevación de las Fuerzas Armadas Bolivarianas, o atentar contra la vida del presidente Nicolás Maduro, como antes lo hacían con Hugo Chávez.

*1  Modesto Emilio Guerrero: Medio y poder en Venezuela. Aporrea y la prensa comunitaria. Buenos Aires Argentina. Eco Ediciones. Edición septiembre 2010.

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