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NOSOTROS O ELLOS – Qué es Crisis? – Parte IX (Última)

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Por Oscar Natalichio, CENTRO DE INVESTIGACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES (CIEYS)

Habíamos mencionado que en el desarrollo del capitalismo se registran dos tipos de crisis: la coyuntural, propia del sistema y la estructural, fuera del sistema. La crisis coyuntural, propia del sistema, se manifiesta, con periodicidad, la denominada “crisis de superproducción”, que no es en realidad producir mucho, sino producir más de lo que el ciudadano solvente (con dinero) puede adquirir.

En esta situación las empresas llenan sus depósitos de mercancías no vendidas y paran la producción hasta que logren colocar en el mercado esos “excedentes”. Luego la reinician. Pero en ese lapso entre paro y reinicio, destruyen las fuerzas productivas ya que no compran ni materia prima ni materiales, ya que no consumen energía, ya que suspenden o despiden trabajadores, haciéndoles pagar su crisis a los que les generan las ganancias o plusvalía.

Pero por dentro mismo del sistema de está desarrollando una enfermedad más grave aún, que es propia de su desarrollo, que tampoco viene de afuera. Lentamente, pero inexorablemente, el capital financiero va superando al capital industrial lo que equivaldría a decir: la especulación va superando al trabajo generador de riquezas (bienes). Se trata, sin dudas, de una crisis interna del capitalismo que afecta seriamente a toda la población y acelera notablemente la concentración y centralización del capital cada vez en menos manos. Señalamos varias veces que hoy 83 personas en el mundo poseen igual patrimonio que 3.750.000.000 de seres humanos.

Lo trágico para el capitalismo es que no puede evitar que eso suceda pues forma parte de las leyes que rigen su desarrollo histórico y que sólo pueden ser vulneradas si el capitalismo deja de ser la FES dominante.

Mostraremos un ejemplo sencillo basado en la abstracción.

La fórmula más sencilla de los que es la FES capitalista es D > M > D´  siendo D el capital monetario necesario para iniciar un emprendimiento productivo; siendo M el proceso necesario para que surja un nuevo bien y siendo D´ el capital monetario incrementado obtenido por la venta de la producción. Coloquémoslo en números: D = 1000 y D´= 1300 la fórmula sería  1000 > M > 1300 donde D´= D + p (un plus), de esa manera ese plus es = D´- D o sea 1300 – 1000 = 300 que es la plusvalía o ganancia del empresario en un ciclo anual. Aquí vemos que la plusvalía obtenida es del 30% sobre la D inicial.
Después de retirar su parte para vivir mejor y de pagar algunos impuestos al Estado, el empresario dedica parte de esos 300 (vamos a suponer que son millones) en incrementar el capital inicial. Para ello, en nuestra abstracción, debemos suponer que no existe inflación, ni competencia, ni cambio de tecnología y que todo se va a desarrollar con los mismos resultados del primer ciclo. Se trata de desprendernos de todo elemento que complica el análisis sin aportar nada. Y distribuiremos esos 300 (millones) de plusvalía de la siguiente manera: el empresario retira todos los años 30, paga al estado un 30% de impuestos (es un “buen” empresario pues no construye balances falsos) y el resto de la plusvalía la convierte en capital para el siguiente ejercicio (reinvierte esa parte de la ganancia pues es un buen negocio. De esa manera podemos decir que los 300 se van: 30 a mejor calidad de vida del capitalista; 90 como pago de impuesto a la ganancia al Estado y el resto, los 180 que quedan, lo convierte en capital. La próxima D ya no va a ser 1000, sino 1180. Sin darnos cuenta estamos definiendo qué es el capital o de dónde surge, pero no es tema de este artículo que trata de mostrar la inevitabilidad de la formación de capital financiero y su predominio sobre el industrial. Veamos la primera parte del siguiente cuadro:

Plusvalía

Observemos: se inicia el ciclo con un capital de 1.000 y a los 10 años ese capital es de 4.910. Crece 5 veces sin que el capitalista invierta nada, pues el capital crece con la plusvalía, que en el año 8 ya supera al capital inicial (1.019.7) y que en el año 10, la parte “capitalizable” (1.001) es igual al capital inicial.

Pero el capitalista decide no enviar la última plusvalía a aumentar el capital productivo pues ya no posee consumidores solventes, ya a saturado “el mercado” capitalista. ¿Qué le queda entonces? Atesorarla. Pero el atesoramiento implica acumularla, pues ahora todos los años seguirá disponiendo de 1.221 de plusvalía. Continuamos el cuadro unos años más y se observará claramente lo que sucede en el mundo.

Plusvalía2

En sólo 6 años la plusvalía acumulada, de 8.477 (ahora como capital financiero), supera al capital industrial que se “estancó” en 7.681.3 mientras la financiera no posee límites dentro de su sistema. Este fenómeno que en la realidad se enturbia con otros factores que van desde la inflación hasta el sucio papel de los medios y de los cipayos, es lo que verdaderamente ocurre y es también la parte de la CRISIS propia del capitalismo.

La acumulación financiera y su predominio no se deben a “dinero virtual” sino a dinero real que nace de la explotación del trabajador. Es dinero constante y sonante, que se acumula año tras años, haciendo prevalecer la actividad especulativa sobre la productiva y generando crisis de donde obtiene enormes beneficios. Compra empresas, compra ciudades y compra países, financia guerras. Especula con los alimentos, las viviendas, los medicamentos, la energía. Cada hora que pasa acumula millones.

Con Mauricio, el primer mandatario gerente “OFFSHORE”, en sus primeros 100 días nos quitaron 600 mil millones de pesos; 6 mil millones por día; 250 millones por hora, estemos despiertos o durmiendo y siguen.

Podríamos continuar escribiendo pero hay otros temas que requieren atención. Las “cuentas” en el exterior, por ejemplo. Y en especial la complicidad, la gran suciedad de jueces, políticos, medios, fondos buitres y paraísos bancarios. Lo que de estos 9 artículos se desprende es que, si queremos mejorar la vida y salud de los habitantes del planeta, si queremos que exista vida para nuestras futuras generaciones, este sistema perverso debe necesariamente ser superado y cambiado.

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