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El 24 de marzo, mostró a un Presidente que juró fidelidad a su pasado

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El almanaque 2016, nació con dos trampas para el Presidente. Vino de fábrica con fechas muy complejas. En ambas tiene que poner la cara, el cuerpo, la voz. Días raros, porque la carga real y simbólica de ambos, lejos de abandonarlo, lo persiguen.
Ayer se sacó de encima el primer problema. El segundo llegará el 9 de julio, cuando tenga que representar a 40 millones de argentinos, en el bicentenario de la Independencia. Será muy interesante, verlo en Tucumán «defendiendo» en la formalidad, un valor que ataca con apertura indiscriminada de importaciones, zona liberada para fuga de capitales y lavado de dinero, sueños de bases de la DEA en el norte…; pero fundamentalmente, a través de buitres y deuda externa.
El Parque de la Memoria, fue un traje que le quedó demasiado grande. Y esto lejos de tratarse de una consideración subjetiva, se trata de un repaso estadístico de su relación con el recuerdo de las víctimas de la última dictadura. Estaba casi de estreno, si tenemos en cuenta su reciente primer visita a la ex ESMA. No hablemos del empresario, vayamos al gobernante de la Ciudad de Buenos Aires, a su rol como hombre público y lo único que encontramos cada 24 de marzo, es un silencio atronador.
Habló junto a Obama, como tendrá que hacerlo en julio, porque el protocolo lo obliga y lo hizo marcando una posición que choca de frente con su presencia en un espacio que recuerda a los desaparecidos. Habló de terminar «con la violencia política y con la violencia institucional». No solo no mencionó al terrorismo de Estado, sino que con su frase casi equiparó a una discusión por el modelo de país, con un centro clandestino de detención, con una mesa de tortura, con un vuelo de la muerte, con un fusilamiento…
La hipocresía terminó con las flores al agua, sin saber que ese Parque está allí, recordando el horror que representaron los vuelos de los muerte.
Es el regreso de la teoría de los dos demonios, que lentamente viene moldeando Cambiemos. La semilla oficial la plantó Avruj y la regó Lopérfido.
El 13 de enero, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, recibió en la ex ESMA a integrantes del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas y habló sobre «la deuda que mantiene el Estado argentino con las víctimas del terrorismo».
El 25 de enero, apareció Darío Lopérfido, ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, negando a los 30 mil desaparecidos y sentenciando que esa cifra «se arregló en una mesa cerrada» para «conseguir subsdidios».
La frutilla del postre fue la primera reunión de los organismos con el Gobierno, que no contó con Macri por «problemas de agenda». Avruj y Marcos Peña, tuvieron que hacer el «trabajo sucio». Semanas después y ante semejante papelón internacional (el dato fue reflejado por la prensa internacional y ninguneado por los medios hegemónicos argentinos); Macri tuvo que sentarse en la mesa.

UNA VIEJA HISTORIA: La relación del macrismo, con los hombres que fueron protagonistas o actores secundarios de la última dictadura, es una marca de nacimiento. El Grupo Macri se consolidó al amparo de los negocios que le sirvió en bandeja el brigadier Cacciatore, desde la Municipalidad de Buenos Aires; instalando por primera vez entre nosotros en 1979, uno de los mejores negocios de los que goza la patria contratista: la basura.
El oficial de la Fuerza Aérea, con participación en los bombardeos del ’55, no pudo regresar con votos a los espacios de poder con ocupó con botas: candidato de la UCeDé en 1993 y en 1997 y 1999, representó a Acción Institucional. En la última elección, sacó el 1% de los votos.
Ricardo Zinn fue gerente de Socma, luego de ser uno de los más estrechos colaboradores de Martínez de Hoz y antes, ser el autor intelectual del Rodrigazo, como número dos de Celestino en el ministerio de Economía.
Otro integrante del plantel «procesista», es Santiago de Estrada. Actualmente con 80 años en el lomo, es el único de los colaboradores del presente, que tiene en el pecho, medallas de más de una dictadura; porque en el ’69 fue nombrado por Onganía, como secretario de Promoción y Asistencia de la Comunidad y subsecretario de Seguridad Social. Para esta segunda función, pero como secretario del área, lo convocó Videla y lo ratificó en el cargo Viola, Galtieri y Bignone.
«El obispo», como lo llaman a Don Santiago, fue una de las grandes espadas de Macri en la legislatura porteña, entre 2003 y 2007; después Mauricio lo designó, auditor general de la Ciudad de Buenos Aires.
Otro caso que unió al Macri jefe de Gobierno, con el «Proceso de Reorganización Nacional», fue la designación de Abel Posse como ministro de Educación porteño.
Posse fue cónsul en Venecia, entre el gobierno de facto del general Lanusse y la última dictadura, cuando su primo almirante era uno de los hombres más cercanos a Massera. Fue ministro de Educación de Macri, apenas entre el 11 de diciembre de 2009 y el 22 de diciembre de 2009. Su nombramiento, generó una gran polémica, porque siempre hizo pública su nostalgia por los uniformes en el poder y un artículo de Posse en La Nación, bancando a la última dictadura, hasta fue utilizado por el General Bussi para defenderse en un juicio por delitos de lesa humanidad.
Este capítulo de «desencuentros» con la democracia, podría cerrar con la compra de las pistolas Tasser; picanas portátiles que no pudo usar la Metropolitana mientras Macri fue alcalde y que ahora la Justicia las autorizó, cuando es Presidente.

LA HISTORIA DE PABLO NOCETI: Eduardo Munilla y Alfredo Battaglia, fueron los defensores de Galtieri en el Juicio a las ex Juntas Militares. Battaglia, que además fue camarista durante la dictadura e integra la Corporación de Abogados Católicos, en 2001 sumó un tercer socio al estudio que hasta ese momento tenía con Luis Velasco.
Hace 15 años, Pablo Noceti, se incorporó al grupo que calificaba a los procesos por delitos de lesa humanidad como «instrumentos de revancha y de represalia política». Noceti comenzó a formar parte del listado de defensores de represores, cuando tomó casos en La Pampa y Entre Ríos. En ese momento, aseguró que «la legalización de una venganza, estructurada y diseñada en el poder político».
En la apelación al procesamiento del teniente coronel, Fabio Carlos Iriart, ex comandante de la subzona militar 14 y máximo responsable de la represión ilegal en La Pampa, condenado por 31 privaciones ilegales de la libertad y 26 casos de tormentos, Noceti dio que ese juicio había sido «un proceso en el que la verdad material interesa muy pero muy poco y donde impera la legalización de una venganza, estructurada y diseñada en el poder político, desde el cual se pretende hacer un uso extorsivo del poder judicial al servicio de inconfesables intereses». Agregó que la ley que declaró la nulidad de obediencia debida y punto final, «debería avergonzar a todos los juristas serios de la República».
Después Noceti defendió sin suerte, al coronel Néstor Omar Greppi, ex secretario general del gobierno de facto en La Pampa, y del ex policía Eduardo Angel Cruz, que actuó en el circuito Atlético-Banco-Olimpo.
¿Cuál es la imperiosa necesidad y urgencia que tuvo Patricia Bullrich, para nombrar a un abogado de militares procesados por secuestros y torturas, como su jefe de Gabinete en el ministerio de Seguridad?

LA HERENCIA…, DE LA DICTADURA: Nicolás Massot, sobrino de Vicente, titular de «La Nueva Provincia», es el titular de la bancada oficialista en Diputados y Horacio Tomás Liendo, nieto del general que fue ministro de Videla e hijo de un integrante del equipo de Cavallo, es director del Banco Central.
El catálogo de ofensas al sistema democrático, a esta altura del partido, ya es un libro de un peso considerable. Encabezan el camino hacia la soñada impunidad, la destrucción del equipo «Verdad y Justicia», que activaba los juicios de lesa humanidad y el desplazamiento de Horacio Pietragalla, de la conducción del Archivo Nacional de la Memoria.
Recordemos además, que en la campaña electoral Macri planteó que su candidato para el Ministerio de Defensa, era el ex carapintada, Juan José Gómez Centurión. Retirado como mayor del Ejército, Centurión fue funcionario PRO, al frente de la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad de Buenos Aires.
Un poco más de verde oliva, en la estructura de Cambiemos. El coronel Guillermo Siri, es el secretario de Seguridad del gobierno jujeño de Morales. Siri encabezó la detención de Milagro Sala, recordando sus tiempos como jefe del Regimiento 20 de infantería, «Cazadores de los Andes», de la provincia de Jujuy.
Otro de los uniformados de Morales, es el secretario de transporte, comandante Luis Martín, ex jefe del Escuadrón 53 La Quiaca de Gendarmería Nacional.
El desplazamiento de políticos por uniformados, para nombrar titulares de áreas del Estado, a 32 años del regreso de la democracia; activa un sensor que estaba dormido, una alarma desactivada.
En el municipio de Tres de Febrero, Diego Valenzuela confirmó en Seguridad, a un militar pasado a retiro por reivindicar el terrorismo de Estado. Juan Manuel Lucioni fue sancionado por Nilda Garré en 2006, luego de participar de un acto en Plaza San Martín, en el que se rindió homenaje a los protagonistas del último golpe en la Argentina.
Otro ejemplo del pasado, que pretende con el futuro (como diría María Eugenia Vidal), es el Coronel Retirado del Ejército, Osvaldo Hipólito Jesús Tosco. El oficial fue nombrado Director General de Misiones de Paz, del Ministerio de Defensa de la Nación. Alguien no tuvo en cuenta, que participó del Operativo Independencia en Tucumán, como integrante del Grupo de Artillería de Montaña Nº 8 de Uspallata.
Tosco integraba la Fuerza de Tarea Cóndor, responsable del departamento de Lules, donde se encuentra Famaillá. En el ex Ingenio Lules y en la Escuelita de Famaillá, funcionaron los primeros centros clandestinos de detención del país.
La Fuerza de Tarea Cóndor, secuestró a 25 pobladores. Dos fueron asesinados y dos permanecen desaparecidos. El general Acdel Vilas, primer responsable del Operativo Independencia hablaba de «quitarle al agua al pez», o sea, matar y secuestrar pobladores que no pertenecían a los grupos revolucionarios, para que estos bajen del monte…

LAURA BONAPARTE: Una clarísima señal política, ligado a la lucha de Madres de Plaza de Mayo y particularmente a la memoria de Laura Bonaparte. El año pasado Diputados aprobó un proyecto para nombrar al Centro Nacional de Reeducación Social (Cenareso), «Hospital Nacional en Red Especializado en Salud Mental y Adicciones Licenciada Laura Bonaparte».
Laura murió en 2013, integró Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y como psicóloga participó en la década del proyecto del Policlínico de Lanús (hoy Hospital Evita), del proyecto que promovía la atención de puertas abiertas y buscaba acercar la salud mental a los barrios humildes. Durante la última dictadura, tres de sus cuatro hijos fueron secuestrados y asesinados. La misma suerte corrió su marido, Santiago Bruschtein.
En una de las primeras medidas que tomó el ministro Jorge Lemus, retiró el nombre de Laura Bonaparte del hospital, aduciendo que aún resta conocer la posición de la Cámara de Senadores. Hasta vuelva a sesionar el Parlamento, el lugar volverá a tener el nombre que eligió López Rega, cuando lo bautizó: «Centro Nacional de Reeducación Social».

Como vemos la historia es larga y seguramente en este repaso a trazo grueso, faltan algunos datos y apellidos menores; pero queda muy claro que la incomodidad de ayer en el Parque de la Memoria, guarda su explicación en el pasado.

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