Malos recuerdos para La Nación: Otra vez aquella Comisión…

Malos recuerdos para La Nación: Otra vez aquella Comisión…

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Por Gustavo Campana, periodista

Como si se tratara de un acto reflejo de la Argentina modelo ‘79, el diario La Nación ayer se enfureció en su editorial; el territorio de papel que le dedica con exclusividad a su gente, todos los días. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ahora amenaza con cargar contra los nuevos actores del viejo modelo de colonia y el diario no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados.

La empresa periodística fue una de las voceras más calificadas de la última dictadura y en los editoriales de septiembre de 1979, repudiaron la histórica inspección. “¿Para qué vienen? ¿Qué están buscando?”.
Hace 37 años, se sentían tan invadidos como Videla y rechazaban la llegada de los hombres que registraron por primera vez, desde el 24 de marzo de 1976, la palabra de los sobrevivientes y el testimonio de los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado.
Las páginas del diario fundado por Don Bartolomé, acusaba por entonces a la “campaña antiargentina” que bajaba desde Europa, de ser la gran culpable de tan irrespetuosa intromisión.

Aquel trabajo que hizo la OEA por encargo de James Carter, obligó al contragolpe con “Somos derechos y humanos” y empujó a los uniformes a dar explicaciones, de un tema del que no hablaban públicamente… (“No están ni muertos ni vivos, están desaparecidos”).

Los integrantes de la Comisión, estuvieron 14 días en la Argentina. Visitaron El Atlético, El Olimpo, ESMA, las cárceles de Devoto y Caseros. En Córdoba, se metieron en La Rivera y La Perla. También pasaron por centros clandestinos de Tucumán y Rosario y en la cárcel de Rawson.
Se reunieron con la Junta Militar, con organismos de derechos humanos, con Madres de Plaza de Mayo, la Conferencia Episcopal, Sociedad Rural, AMIA, asociaciones de profesionales y el Colegio de Abogados. Para La Nación, aquello fue demasiado, una especie de invasión a la soberanía, a cargo del ejército menos pensado.

Hoy los Saguier-Mitre, vuelven a sentir que en su condición de “dueños”, no le deben explicaciones a nadie. Después de castigar doce años, el rol de los medios públicos durante el kirchnerismo, ahora no entienden como la Comisión Interamericana, se atreve a meterse en canales y radios que “impecablemente” conduce el macrismo. Medios en los que juran, no hubo persecución ideológica a la hora de armar listas de despidos y un contexto privado donde aseguran, no hay presiones, ni censura… (es imposible disfrazar de libertad, el allanamiento a C5N y el programa sobre Caputo, que Navarro tuvo que archivar)

Paralelamente, la Comisión atendió cuestionamientos opositores, sobre la decisión “rápida y furiosa”, de matar la Ley de Comunicación Audiovisual, apenas el Gobierno entró a la Rosada.

La “tribuna de doctrina” fundada en 1870, dijo en su editorial del 19 de marzo, que la decisión del organismo, es “inaudita e incomprensible”. Grita que “en vez de ocuparse de las persecuciones a la prensa independiente, el organismo de la OEA pedirá explicaciones al Gobierno sobre los cambios a la ley de medios…”. Entre líneas se pregunta, “¿quién les dio permiso?”.

Saben que la concentración mediática, entrega democracias de baja intensidad, que transforman al sistema en más formal, que real… Razones de vital importancia para el capital, por los cuales, sus medios defenderán el monopolio de la palabra, hasta las últimas consecuencias.

El diario asegura que no entiende, por qué se realizará una audiencia pública el 8 de abril en Washington. No encuentra motivos suficientes para tomarle examen al “derecho a la libertad de expresión” que domesticó el macrismo.
Sentencia que esto “va en detrimento de las auténticas urgencias que al respecto vive América latina y la Argentina”.

La Nación no soporta que a dos meses de la asunción de Cambiemos, se haya tomado esta decisión y golpea la mesa, diciendo que no existen antecedentes en la historia del organismo, de un llamado de atención con “tanta urgencia”.

Ante el intento por derribar la ley que llegó para terminar con la concentración mediática; la respuesta de la OEA es directamente proporcional a la velocidad que le imprimieron por decreto, al combate de las normas que agarraban de la solapa a la prensa hegemónica.

Cuando a fines de 2013, un grupo de periodistas argentinos o lo que quedaba de ellos (Magdalena Ruiz Guiñazú, Joaquín Morales Solá, Nelson Alberto Castro, José Ricardo Eliaschev, Alfredo Leuco, Luis Miguel Majul y Mariano Obarrio), se presentaron ante la OEA para denunciar persecución y censura, el matutino, lejos de molestarse, “auspició” aquella tristemente célebre gira de operadores mediáticos.
Esa derrota, puso a la prensa hegemónica argentina en pie de guerra. La Comisión no aceptó las denuncias sobre “presiones económicas y hostigamiento público”, hacia los principales operadores del establishment de la comunicación, porque no aportaron nada más que fuegos artificiales.

La Organización dijo que las libertades en la Argentina de Cristina, gozaban de plena vigencia, que no se habían registrado casos de asesinato o secuestro y que no había persecución, ni hostigamiento…

En esta coyuntura, la derecha le reclama a la CIDH, que solo se ocupe “de los periodistas, que son asesinados por el narcotráfico y las bandas criminales en México, Honduras y Paraguay, entre otros países”. Le exige que se aboque a “perseguir a las empresas periodísticas y a los profesionales de la comunicación, que vienen sufriendo leyes restrictivas de la libertad en Venezuela o Ecuador”. Le ordena, que con la nueva Argentina, no se meta…

Los herederos periodísticos de Mitre, no soportan que el neoliberalismo haya sido acusado por Cynthia Octaviano (Defensora del Público) y muchísimo menos que la haya acompañado en su reclamo, el Centro de Estudios Legales y Sociales, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias y el Sindicato Argentino de Televisión.
Para cerrar la demonización de los querellantes, el diario escracha en su editorial a Damián Loreti, asesor legal de estos “impertinentes”… ¿Qué se puede esperar de un grupo, que es defendido por “el autor del texto original de lo que luego se convirtió en ley de medios audiovisuales?”.

Al final, la nota le apunta todos los cañones a la principal preocupación de la Comisión por estos días: “la concentración de la propiedad de los medios de radiodifusión”.
Insisten en que la información debe ser manejada por oferta y demanda del mercado

La “nueva inspección” arribará con un pesadísimo valor agregado, una carga imposible de soportar para el diario de la patria agroexportadora. El nuevo relator de la libertad de expresión de la OEA, es Edison Lanza; uno de los autores de la ley audiovisual de su país, inspirada “irracionalmente” en el texto argentino.
Una “mancha”, que lo transforma en personaje muy peligroso…

“Inaudita, incomprensible y extemporánea, es la decisión de la CIDH”; decisión que “pone en riesgo la relevancia de este organismo, que ha desempeñado un papel central en la democratización del continente”. Firmado, La Nación.

Saben que la concentración mediática, entrega democracias de baja intensidad, que transforman al sistema en más formal, que real… Razones de vital importancia para el capital, por los cuales, sus medios defenderán el monopolio de la palabra, hasta las últimas consecuencias.

2 Comentarios

  1. Les resulta inconcebible y desesperante que haya atisbos de protesta frente a medios tan serviles
    prestos a servir dócilmente al plan de desinformación vigente por estos días. Pero no nos confundamos
    señores de la nazión o clarinete, no está muerto quien pelea.

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