Inicio Argentina El monstruo que tenía miedo

El monstruo que tenía miedo

1097
0

El mismo discurso, a lo largo de 205 años de historia argentina. Idénticas decisiones a través del tiempo para preservar privilegios e igual desprecio por el derecho de las mayorías. Un guión clásico, esperable, repetido; que en democracia y a través del voto, puso en marcha a todas las fuerzas del poder real, para legitimarlo, para transformarlo en formal.

Son tan previsibles, como obstinados. Repiten métodos y estrategias.

Conocen un solo manual de estilo y un par de caminos: por las buenas o por las malas.

Lo único que cambió con el paso del tiempo, fueron los protagonistas; porque cuando una camada de los dueños de la Argentina pasa a retiro, una nueva generación toma la posta de la conducción del modelo colonial.

El archivo siempre entrega las respuestas del futuro y cuando el pasado los puso frente al espejo antes de las elecciones, denunciaron “campaña del miedo”.

En realidad, cuando decían defenderse, atacaban. Siempre optan por el camino más elegante para eludir la responsabilidad de contestar, si la voz que acusa dice la verdad.

Del otro lado del mostrador, estaba la responsabilidad de la que hablaba León Felipe; la obligación del grito, cueste lo que cueste, “para prevenir a la majada, para despertar al mundo: ¡Eh! ¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo!…”.

La derecha maquillada para la ocasión, negó toda su historia, cada vez que alguno recitaba su árbol genealógico. El escudo mediático ayudó muchísimo, para que muchas preguntas, queden sin respuesta…

¿Cómo hacen para liberarse de los lazos hereditarios, que unen al PRO y sus aliados, con los defensores del centralismo unitario? ¿Cómo se desprenden del discurso mitrista? ¿Cómo no reconocer que se sienten la civilización, frente al “aluvión zoológico” de la barbarie?

¿Cómo pueden romper el lazo que los une, con los hombres que hasta la Ley Sáenz Peña, impusieron a dedo los presidentes durante más de medio siglo? ¿Cómo olvidar que son los padres del empréstito de la Baring Brothers y de la tristemente célebre, séptima economía del mundo sin distribución de la riqueza? ¿Cómo niegan que fueron los creadores de los golpes militares, la Ley de Residencia, las matanzas obreras, la década infame, el Pacto Roca-Runciman, la Unión Democrática, la sociedad con Braden, los comandos civiles y 18 años de proscripción de la mayoría?

DE LARUA¿Cómo ocultar que en los ’90, llegaron al gobierno en el Caballo de Troya del menemismo y después se fueron en helicóptero, con los restos de la Alianza?

¿Cómo enterraron sin culpas, ni culpables, las consecuencias de Plan Larkin, centenares de ajustes, devaluaciones, Rodrigazo, deuda externa, “plata dulce”, “patria contratista”, “uno a uno”, privatizaciones, muerte del aparato productivo, flexibilización laboral, descuento a los jubilados, blindaje y megacanje?…

Por lo tanto, no se trataba de miedo sobreactuado. Era la obligación histórica de alertar a los que nunca quisieron escuchar y a los que hoy, por imposición de los monopolios mediáticos, todavía no pueden hacerlo.

Es necesario recuperar del olvido, la carrera política de un sector que amenaza con volver a destrozar la Argentina, por tercera vez en 40 años y con la misma receta: eliminación de controles de cambio, libertad de importaciones, libertad de precios y eliminación de subsidios en las tarifas de los servicios públicos.

Las consecuencias, los efectos: desempleo, pobreza, endeudamiento y destrucción del aparato productivo.

Extrañamente, los acusados de sembrar miedo sin razón, son los que soportaron el bombardeo de Plaza de Mayo, los fusilamientos del ’56, el Plan Conintes, la “Noche de los bastones largos”, Trelew, Triple A, terrorismo de Estado, exilio, 30 mil desaparecidos y los muertos de diciembre de 2001.

En la campaña 2015, el monstruo tuvo miedo… Los que supuestamente ensuciaron la campaña con fantasmas, son los que “pasaron el invierno” muertos de frío. Son los que quebraron o se quedaron sin trabajo, primero con Martínez de Hoz y después con Cavallo. Son los que alguna vez tuvieron en el bolsillo, Patacones, Lecor y Quebracho. Son los mismos que se subieron a un avión en el primer capítulo del siglo XXI, para volar en dirección opuesta a la de sus abuelos y bisabuelos; buscando un poco de pan, paz y trabajo.

La “campaña sucia”, arrancó hace 70 años. La demonización del campo nacional y popular, nació cuando el “subsuelo de la patria sublevada”, abrió las puertas del palacio y soñó con la toma del poder. Desde ese momento, al modelo que instauró leyes laborales, independencia económica, soberanía política y justicia social, lo combatieron con ficciones (el “Libro Negro de la Segunda tiranía”, por ejemplo) y con mucho odio (“Viva el cáncer” y “Cristo vence”).

A los “cabecitas negras” les rodearon la manzana, con rumores entre infames e infantiles: “Evita tiene leucemia y raptan a los chicos para sacarles la sangre”, el parquet y los asados, Ramón Carrillo acusado de ladrón, “Perón tiene anteojitos con rayos X, para verla desnuda a Gina Lollobrigida”… Absurdos para todos los gustos, que aunque cueste creerlo, para la oposición, fueron mensajes bíblicos.

Repitieron hasta el cansancio, relato, grieta, crispación y una “heladera en el espacio”. “Yegua”, el “curro de los derechos humanos”, “no es abogada”, los verdes en la bóveda de Lázaro Báez, “Néstor no estaba en el cajón” y seguro que “ella será candidata al Parlasur, para tener fueros”.

¿Algo más? Mucho más: “En Italia, gastó un millón de dólares en joyas” y voló a Seychelles para depositar un vagón de guita. En 2013, una diputada deslizó que Cristina volvería a la Rosada hecha “una planta” y en la presente campaña electoral, aseguraron que si gana Scioli, será asesinado por La Cámpora para que asuma Zannini.

Solo este año, Aníbal y Milagro Sala, mataron; Máxima y Nilda Garré tienen una cuenta con capitales iraníes y Kicillof gana 400 lucas de YPF…

El miedo que parió la difamación, tiene nombres y apellidos. La factura por enfrentar a las corporaciones, siempre tiene una cifra con muchos ceros.

El kirchnerismo se encargó de arrancarle privilegios al poder y la verdad, es que en ese diálogo donde el capital nunca regala absolutamente nada, no encajan las normas de ceremonial. Los enfrentás o vivís de rodillas.

Los medios vaciaron de importancia, más de 40 puntos que nos y les cambiaron la vida: Reactivación de los juicios por violación de los Derechos Humanos, paritarias libres, reforma de la Corte Suprema, Ley de Identidad de Género, Matrimonio Igualitario, Asignación Universal por Hijo, Procrear, Progresar; cancelación de la deuda con el FMI, reestructuración de la deuda externa, récord en producción y venta de autos OKM, los dos primeros satélites argentinos geoestacionarios, movilidad jubilatoria, disminución del desempleo (24 al 6%), Fútbol para Todos, Ley de Medios, jubilación para amas de casa, SUBE, nuevo DNI y pasaporte, moratorias jubilatorias, reclamo soberano por Islas Malvinas, ley de medicamentos genéricos, Conectar Igualdad, Atucha 2, el Centro Cultural Néstor Kirchner, Plan Ahora 12, Precios Cuidados, ley de Desarme, repatriación de científicos, Televisión Digital Abierta, creación del Polo Tecnológico, nuevas Universidades Públicas, ley de Educación Superior, Fertilización Asistida, programas Argentina Trabaja y Ellas Hacen, el inyector de satélites Tronador II y recuperación de YPF, Correo Argentino, AFJP, Ferrocarriles y Aerolíneas.

Desde 2003, los medios armaron un país irreal, para millones de argentinos. Un raro infierno donde convivivieron ocupación, salarios fuertes, movilidad social, soberanía, independencia y una inédita amplitud de derechos…, con un paraíso porteño, donde metrobuses y bicesendas, reinaron en soledad.

Gustavo Campana

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here