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Primero los medios, después el ajuste, ahora la Justicia

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La restauración conservadora llegó tan rápida, como furiosa; tan veloz, como cruel… Se instaló con muchísima necesidad y demasiada urgencia.

Ciertas medidas económicas tienen perfume a Martínez de Hoz y otras responden al formato Cavallo; pero en lo político, hay un ADN con anclaje en 1955; en el tristemente célebre decreto 4161: “Considerando que en su existencia política, el Partido Peronista actuó como instrumento del régimen depuesto y se valió de una intensa propaganda destinada a engañar la conciencia ciudadana, para lo cual creo imágenes, símbolos, signos y expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas, queda prohibido en todo el territorio de la Nación: la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones peronismo, peronista, justicialismo, justicialista, tercera posición, la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales

“Marcha de los Muchachos Peronista y Evita Capitana o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos”.

A la irracionalidad militar, en aquel país de hace 60 años, se le sumaba la rueda de auxilio opositora, que resucitaba a la Unión Democrática del ’46. “Se acabó la leche de la clemencia”, decía por aquellos días el líder del socialismo, Américo Ghioldi.

Aquella locura con membrete oficial, fue semilla de militancia nacional y popular. Levantó a los hombres del ’56, generó la Resistencia y parió a la nueva generación que peleó por el regreso del “tirano prófugo”. Posiblemente la derecha esté tropezado nuevamente con la misma piedra y esté sembrando la misma semilla…

En un contexto tan distinto al de la “fusiladora”, hoy no se pueden redactar y firmar a plena la luz del día, semejantes atentados contra la República; pero para no perder las mañas, sus herederos políticos hacen otros barbarismos maquillados de justos y necesarios. Y en esto, Jujuy marca el camino. Es una provincia, donde parece que “se acabó la leche de la clemencia”.

A esta altura del partido, es un trabajo bastante pesado armar el listado de medidas que atrasan medio siglo y que amenazan con el regreso a la Argentina 2001, si el gobierno nacional sigue en línea recta.

Es comprensible el temor a olvidar en el balance periodístico, cualquiera de las medidas que el oficialismo no incluyó en el plebiscito de campaña y que sin embargo ejecutó con un grado de supuesta legitimidad que excede todo lo imaginable. Sin embargo y ante la posibilidad de dejar algún detalle en el camino, haremos el intento…

Decenas de miles de despidos, devaluación, persecusión ideológica, quita de retenciones al agro y mineras, represión obrera, 15 mil millones de dólares de deuda externa, acuerdo con los buitres, inflación, paritarias domesticadas, cambios cosméticos en el Impuesto a las Ganancias, el fin de los subsidios, aumentos del 500% promedio en luz y gas, la muerte de la Ley de Medios, Milagro Salas presa, el protocolo para criminalizar el reclamo popular, dos jueces por decreto, las joyas de Michetti y desmantelamiento de áreas claves del Estado (juicios por delitos de lesa humanidad, Fabricaciones Militares, investigación de lavado de dinero, etc.).

¿Qué más? Documentos para salir a la calle, nuevos funcionarios nombrando a un ejército de familiares, militares ocupando lugares civiles en Defensa, el presidente dejando en el bolsillo de su primo dos licitaciones millonarias (un gasoducto en Córdoba y el soterramiento del Sarmiento), Aranguren entregándole a Shell la primera importación macrista de combustible, periodistas censurados, el Indec cerrado hasta nuevo aviso, la obra pública congelada, el proyecto ARSAT y Atucha III abandonados, Fútbol para todos semi “privatizado”, el país en estado de emergencia (económica, energética, seguridad, estadística, etc.), el Kirchner cerrado, Tecnópolis para shows privados y la “grasa del Estado”.

Un par de datos, importantes de esta síntesis apretada. Se perdieron reservas por más de 1.500 millones de dólares, solo en lo que va de febrero, pero el dólar coquetea con los 16 mangos.

La transferencia de recursos, del bolsillo asalariado al capital concentrado, recuperó en la primera movida casi todos los privilegios perdidos en doce años. La “cirujía mayor sin anestesia”, como diría Carlitos, se aplicó en un pasillo del hospital, porque no hubo tiempo de llegar al quirófano.

Pero ni el remedio, ni el procedimiento que eligió el cuerpo médico, dejan contento a la mitad de los familiares del paciente; aquellos que en las últimas elecciones apostaron todo lo que tenían (mucho o poco), a favor del tordo que comandó la operación. 

Mientras el diagnóstico del enfermo, es cada vez más preocupante, los partes con la salud de la República que publica la prensa hegemónica, hablan de una pronta recuperación. Pero las tapas que hoy frenan la salida del sol con un dedo, no es seguro que a corto plazo sigan siendo tan efectivas. Es tiempo de mirar al banco de suplentes y rescatar dos cartas bravas del Partido Judicial, para limpiar de opositores el paisaje. “Al que tiene precio, se lo compra y el que se niega, se lo procesa”, parece rezar una máxima de la derecha moderna, que se mueve con manual de instrucciones del pasado.

Los personajes elegidos para protagonizar la nueva novela y los métodos que estos utilizan, suenan demasiado obvios. Sus fundamentos, muy flojos de papeles, se parecen a la flacidez de las supuestas pruebas de Nisman contra Cristina; una denuncia presentada un miércoles y que murió 48 horas después, cuando un ex Interpol dijo que Argentina nunca pidió la caída de las alertas rojas. 

Pero a pesar de la mala calidad del plan, sus resultados siguen conservando una buena dosis de efectividad, en un sector de la sociedad argentina, ávida por comprar cualquier excusa que sirva para terminar con los que ensancharon derechos de millones de marginados por neoliberalismo.

Los dos jugadores que entraron para asegurar el resultado, llegaron desde Comodoro Py e integran el plantel del fuero federal que entrena el Tano Angelici. Ambos tienen como misión central, intentar que las acusaciones contra la ex presidenta, copen los medios durante 30 o 60 días; justo cuando las tarifas, sin subsidios y con aumento, exploten en las manos de millones. Una operación de distracción primaria, ejecutada por peones funcionales a la restauración conservadora.    

Primero apareció el fiscal Ricardo Sáenz (aquel que oportunamente se opuso a la derogación de Obediencia Debida y Punto Final), para dictaminar sin ninguna base investigativa y parado sobre una montaña de intencionalidad política, que Nisman fue asesinado. Mientras la jueza Palmaghini, dice que aún no cuenta con información que vuelque la balanza, por suicidio u homicidio, Sáenz entrega el discurso que necesitan las redacciones más hambrientas por la foto de Cristina ingresando a Tribunales. 

Uno de los organizadores de la “marcha de los paraguas”, el que sonaba para quedarse con el sillón de Gils Carbó, hizo propio el discurso de Arroyo Salgado y en la operación de pinzas que puso en marcha el presidente de Boca, avanza por un flanco sobre Cristina.

El segundo fue Claudio Bonadio, viejo integrante de la segunda línea del gabinete menenista desde la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia y el operador de Corach que integraba la tropa del riojano en el Poder Judicial; aquella que el ex ministro del Interior inmortalizó en una servilleta en 1996, ante la mirada de Cavallo. Nueva provocación del juez que allanó las oficinas de Máximo Kirchner en Río Gallegos, acompañado por la Policía Metropolitana, a poco más de 2 mil kilómetros de distancia de su jurisdicción. Otro abuso de su rol, como cuando procesó a Guillermo Moreno, por expresar “Clarín miente”… 

En este caso, la acusación contra la mujer que gobernó ocho años la Nación, pasa por la venta de dólares a futuro, está relacionada a los martillazos, con supuestas violaciones a la carta orgánica del Banco Central.

Bonadio utiliza para encontrar el preso que buscan, una herramienta cambiaria destinada a frenar al verde, que fue, es y será, usada por todos los bancos centrales del mundo para evitar la volatilidad del mercado. El juez se “equivoca” feo cuando para probar su hipótesis, cuando compara la cotización del dólar en el contrato a futuro, con la vigente en ese momento en Nueva York y dice que esa diferencia permitiría grandes ganancias. Se olvida de las regulaciones de nuestro mercado de capitales, que impiden el arbitraje directo entre el mercado local y el offshore. Se olvida que estas transacciones se hacen a “pantalla ciega” y que la oferta es anónima, por lo tanto, la acusación opositora que habla de beneficiar a determinadas firmas, es imposible de llevar a cabo, cuando no se conoce la identidad de la contraparte.

¿Por qué no se rifaron las reservas? Porque como se trata de contratos que se pagan en pesos, su compensación no las afecta.

En síntesis, tratándose de Bonadio, ni se equivoca, ni se olvida. Una vez más, en su despacho no hubo ni errores, ni excesos…

El juez no tendría que buscar las actuales consecuencias de este mecanismo, en su partida de nacimiento, sino en su certificado de defunción; porque si Prat-Gay hubiera querido evitar un perjuicio para el Banco Central, no tendría que haber devaluado. Pero el capital estaba muy hambriento.

Y otro dato, que no es menor. El mandato de Vanoli en el Central, finalizaba en 2019; pero la presión destituyente de Cambiemos, terminó con el hombre que hoy pretenden mostrar como el generador de una herencia maldita. En 2014 Vanoli también utilizó los contratos a futuro, pero su trabajo fue contener el precio del dólar, no ayudarlo a rozar los 16 pesos.

Es imposible no detenernos en el pasado de Bonadio, para entender cada uno de sus actos; no se puede explicar cada sobreactuación del juez, sin recordar que se presentaron 17 causas judiciales en su contra: 12 ante el Consejo de la Magistratura y 5 en la justicia Penal.

. Integrar la nómina de magistrados que jugaban a favor de la “segunda década infame”, le costó a mediados de los ’90, cuatro denuncias ante el Consejo de la Magistratura. Sin embargo, resistió en el cargo.

. En 2001 procesó a Marcelo Bonelli, por difundir declaración jurada de Alderete (delito de violación del secreto fiscal). El ex interventor del PAMI menemista, no podía justificar ante la DGI un patrimonio de 600 mil dólares. Bonadio habló de un choque de derechos, entre libertad de expresión e intimidad y ordenó que “la libertad de prensa debe ceder”, destacando que “no es ilimitada”. En la Cámara, la pulseada la ganó el hombre del Grupo Clarín.

. Tres años después y luego de sobreseer a varios funcionarios del menemismo vinculados con negociados millonarios en perjuicio del Estado, la Oficina Anticorrupción, denunció a Bonadio por “incumplimiento de deberes, prevaricato y tráfico de influencias”.

. En 2005 fue apartado de la investigación del encubrimiento al atentado a la AMIA, por congelar la búsqueda de la verdad. El expediente estuvo cinco años durmiendo en su despacho, para darle una mano a dos amigos Juan José Galeano y Carlos Corach, ambos acusados de manipular la causa AMIA.

. Seis expedientes en su contra, se acumularon en el Consejo de la Magistratura en 2014. El más importante, fue demorar injustificadamente el proceso judicial que tenía que determinar, si hubo o no defraudación al Estado, en la privatización de Tandanor.

. Denunciado en la Justicia Penal, entre 2014 y 2015, por violación de deberes de funcionario público, enriquecimiento ilícito, privación de ilegal de la libertad y por encubrir a una red narco.

. Señalado por abuso de autoridad, malversación de caudales públicos y prevaricato, por los procedimientos en Santa Cruz en la causa Hotesur. Cuando fue separado de esta causa, Bonadio acusó al kirchnerismo: “Si aparezco suicidado, busquen al asesino; no es mi estilo”.

. En el Consejo de la Magistratura, fue denunciado mal desempeño, en la causa originada por el contagio masivo de más de 1.200 pacientes hemofílicos con los virus de HIV, Hepatitis B y Hepatitis C.

. En la recta final de la YPF privatizada, fue acusado por la venta vil de acciones a Repsol y por irregularidades en la conversión de acciones de la compañía, que correspondían a los trabajadores, como lo marcaba el Programa de Propiedad Participada.

. Como parte de la Tragedia de Once, Gregorio Dalbón lo denunció, por irregularidades en la búsqueda de Lucas Menghini Rey.

. La Procuradora General de la Nación, denunció la actuación de Bonadio hace dos años, en la causa contra el titular de la PROCELAC, Carlos Gonella, por “rebeldía y prohibición de salir del país”.

El avance de los hombres del Judicial, que operan como brazo armado del Ejecutivo, son hijos de las causas perdidas que entre muchas otras, posibilitan que hoy Menem esté libre por contrabando de armas y la voladura de Río Tercero; que Cavallo no esté preso por el Megacanje o que De la Rúa no se haga cargo de las casi 40 muertes, que nos dejó diciembre de 2001. Por lo tanto, los que pretenden enjuiciar a Cristina y a parte de su equipo económico, responden al poder económico…, el verdadero poder. Pero cuidado, cada vez que avanzaron con esta receta, en lugar de enterrar al enemigo, sembraron semillas de militancia.

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