INDUSTRIA BIOTECNOLÓGICA EN CUBA

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Un ejemplo mundial

Mientras el gobierno nacional entrega a los argentinos a experimentos de grandes laboratorios, la revolución cubana construyó una pujante industria biotecnológica que se sustenta en un protocolo de buenas prácticas clínicas que es modelo mundial y que combina excelencia científica con cuidado absoluto de las personas.

Un ejemplo contrario a la desregulación total en comercialización de medicamentos que habilitó Macri en Argentina, es el de Cuba que, pese al bloqueo criminal a la que es sometida desde hace 57 años, desarrolló una prospera industria de medicamentos basada en la investigación científica y estrictos sistemas de análisis clínicos y controles sobre los medicamentos que se distribuyen de forma gratuita entre la población.

Así las cosas, la mayor de las Antillas posee más de 60 instituciones médico-científicas que, junto a las universidades públicas, están destinadas a la investigación y desarrollo de medicamentos. En ese marco, la revolución creo el Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos (Cencec), el cual elaboró un estricto protocolo cuyo objetivo es garantizar las buenas prácticas clínicas que impone rigurosos controles sobre cada remedio antes de ser implementado en el sistema público de salud.Así las cosas, Cuba garantiza la evaluación clínica requerida para el registro y la comercialización de productos médico-farmacéuticos o biotecnológicos, producidos en el país a través del Cencec fundado en 1991, como institución del Ministerio de Salud Pública de la revolución.Bajo esta estrategia el Ministerio diseñó un sistema propio con más de 60 procedimientos para estandarizar la actividad investigativa en cada una de sus etapas, cumpliendo con los parámetros establecidos en normas y tratados internacionales. Ello permitió a Cuba obtener el certificado ISO 9001 que es garantía de gestión y calidad en el mundo.En la actualidad el Cencec cuenta con tecnología de punta para garantizar las buenas prácticas clínicas, lo que otorgar calidad científica y ética en los ensayos clínicos que se desarrollan bajo la dirección centralizada del Estado. En apenas 25 años de trabajo -los mismos que lleva la Anmat desde su fundación-, la entidad aplicó estos principios en más de 150 investigaciones y 59 productos para tratar enfermedades oncológicas, neurológicas, cardiovasculares y dermatológicas, entre otras.

Fuente: NP

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