Gustavo Campana presenta su libro, en Vicente López

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Vicente López, este viernes 2 de Junio a las 19 horas en la Mutual de Arquitectos ubicada en la Avenida San Martín 1565 de dicha localidad , el periodista, Gustavo Campana estará presentando su libro PRONTUARIO, no hay neoliberalismo sin traición, que fuera presentado en la 43° FERIA DEL LIBRO sala ROBERTO ARLT con gran éxito.

Oportuna presentación en momentos en que el Neoliberalismo – ideología y modelo de dominación- aspira en covertirse en eje de la vida política, económica, social, cultural , como estatuto universal, que no requiere de adaptación a las realidades y particularidades de cada país o región sino a imposiciones en la vida de los Estados, las sociedades y los individuos.

El neoliberalismo se presenta en sociedad       Por Gustavo Campana 16/3/2016

Cuando murió Perón, el “Lopezreguismo” se encargó del trabajo sucio. Renunciaron a Gelbard y entre el 21 de octubre de 1974 y el 2 de junio de 1975, José Alfredo Gómez Morales, fue el encargado de disciplinar los números, con un ajuste ortodoxo.

Pero sus medidas, fueron de vuelo corto. No alcanzaban para hablar de desastre. El nivel de pérdida del poder adquisitivo de los salarios, tenía que ser mayor. La caída de la participación de los trabajadores en el PBI, necesitaba ser mucho más espectacular.  Y una devaluación que llevó el valor del dólar de 10 a 15,4 pesos era muy tibia.

Los liberales necesitaban un volantazo más brusco, para licuar sus deudas con una devalución gigante, generar una transferencia de recursos inédita y hacer estallar el viejo modelo, basado en el salario como motor de la economía, en mil pedazos…

La derecha le pidió un hombre a López Rega y el ministro de Bienestar Social, les prestó por un mes y medio, a Celestino Rodrigo. Un egresado del Nacional Buenos Aires, que se recibió de ingeniero en la UBA. Colaborador del general Savio en el desarrollo de la siderurgia estatal, presidente del Banco Nacional de Desarrollo, en el primer peronismo y que en la década del ’70, fue gestor de la alianza petrolera con Libia.

El nuevo titular del Palacio de Hacienda, juró como tercer ministro de Economía del gobierno justicialista 1973-1976, en el despacho presidencial de María Estela Martínez de Perón. No hizo anuncios, pero dijo que “las medidas que vamos a implementar serán necesariamente severas y durante un corto tiempo provocarán desconcierto en algunos y reacciones en otros. Pero el mal tiene remedio”.

Al día siguiente, 3 de junio de 1974, el nuevo ministro encendió la primera señal de lo que vendría. Antes de irse a casa, reunió a los periodistas acreditados en el ministerio y les anticipó: “Mañana me matan o empezamos a hacer las cosas bien”.

El 4 de junio del ’74, apareció el Rodrigazo. Una fuerte devaluación del 160% para el cambio comercial, 100% para el financiero y cinco días de feriado cambiario. La inflación llegó hasta tres dígitos anuales y los precios nominales subieron un 183% al finalizar 1975.

Los combustibles subieron 181%; la energía 75% y las tarifas de otros servicios públicos, entre 40 y 75%. Se decidió aumentar o liberar, según los plazos, las tasas de interés para depósitos bancarios. Pero en los días siguientes, continuaron las malas noticias. El boleto de colectivo pasó de 1 a 1,50 pesos y los pasajes de tren, subieron entre el 80 y 120%.

Detrás de estas medidas, estaba Ricardo Mansueto Zinn. Un liberal que había ocupado cargos en las dictaduras de Levingston y Lanusse y que era el número dos de Rodrigo. Zinn era parte del Grupo Azcuénaga, los civiles que lideraba Martínez de Hoz y que sabían que solo haciendo volar el país por el aire, podían implantar su proyecto desindustrializador, basado en endeudamiento externo.

La caída del salario real es un ingrediente necesario para el éxito de este esquema económico”, señaló un documento de FIEL, al analizar el plan.

El Rodrigazo, la primera señal del neoliberalismo argentino, fue una estampida inflacionaria para licuar la deuda privada, para romper el control de precios y beneficiar a las compañías exportadoras, a través de una devaluación.

Después del golpe, Rodrigo estuvo preso cuatro años. Zinn ocupó la Secretaría de Coordinación Económica, en tiempos de Martínez de Hoz. Luego fue gerente del Grupo Macri y terminó secundando a Estenssoro en la YPF de Menem.

Celestino Rodrigo fue el elegido para hacer el trabajo sucio y después lo olvidaron en la cárcel. Las medidas que anunció la dictadura, el 2 de abril de 1976, lejos de romper con la política económica que impuso el Rodrigazo, la profundizaron: archivaron al Estado, mataron y condenaron al exilió a cientos de miles de argentinos, destruyeron la industria nacional, generaron la deuda externa más cruel de nuestra historia, dejaron sin protección a millones de personas ante la voracidad sin límites del poder económico y crearon la marginalidad.

Así se presentaron en sociedad, hace poco más de 40 años. Al proyecto, después lo perfeccionaron: terrorismo de Estado, tablita cambiaria, apertura indiscriminada de importaciones, convertibilidad, desocupación, privatizaciones, flexibilización laboral, Plan Brady, blindaje, megacanje, etc., etc.
Hoy, sin herencia negra del kirchnerismo económico, el neoliberalismo tiene la necesidad de inventar un país de ficción que justifique la crueldad. Y para el que se oponga, tienen preparado “hiperinflación y ajuste”.

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