Hipoteca de los recursos naturales

Hipoteca de los recursos naturales

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Por Fernanda Vallejos

El presidente Macri había autorizado el 11 enero, por decreto, el endeudamiento por U$S20.000 millones, prorrogando la jurisdicción en tribunales de Nueva York y Londres y, lo más grave, renunciando a la inmunidad soberana sobre los recursos naturales y las empresas públicas de la República Argentina. En buen romance: habilitó al Ministerio de Finanzas a colocar nuestros riquezas naturales estratégicas y empresas públicas como garantía del pago de la deuda externa contraída. El 5 de abril, a través del decreto 231, y con la misma operatoria, volvió a autorizar lo mismo, esta vez prorrogando jurisdicción en tribunales de la Confederación Suiza, por unos U$S5.000 millones, respaldados también con garantía de nuestros recursos naturales.

Ahora, a través del decreto 334, del 12 de mayo, repite la operación de entrega: se trata de otros U$S20.000 millones “para la concertación de operaciones de venta de títulos públicos y su recompra en una fecha posterior”. En el decreto se especifica que “resulta necesaria la inclusión de cláusulas que establezcan la prórroga de jurisdicción a favor de los tribunales estaduales y federales de la Ciudad de Nueva York, ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA y/o de los tribunales ubicados en la Ciudad de Londres, REINO UNIDO DE GRAN BRETAÑA E IRLANDA DEL NORTE y la renuncia a oponer la defensa de la inmunidad soberana” (las cursivas y negritas me pertenecen).

Entre el 11 de enero y el 12 de mayo de 2017, en apenas cuatro meses, se autorizó el endeudamiento externo por U$S45.000 millones, con hipoteca sobre nuestros recursos naturales como garantía de esa deuda.

De acuerdo con el Observatorio de la Deuda del Instituto de Trabajo y Economía, en el primer trimestre de 2017, la Argentina acumuló más de U$S25.000 millones de nueva deuda en moneda extrajera, que se adicionaron a los U$S52.600 millones de 2016. Con las colocaciones de abril y mayo, se superaron los U$S90.000 millones. El panorama, como ya hemos señalado a través de esta columna, proyecta un sendero que conduce -peligrosamente- a la Nación hacia la insolvencia. Máxime en un marco macroeconómico como el que han configurado las políticas del actual gobierno al empujar a la Argentina a la recesión y, por ende, la destrucción de la capacidad de pago del país.

Apuntemos un par de elementos:

  • Primero, que las reservas que acumula el Banco Central, se explican, precisamente, por los dólares obtenidos a través del endeudamiento. En lo que refiere al ingreso genuino de dólares, por la vía comercial, la Argentina ha perdido la robustez que caracterizó a la década pasada. De acuerdo con la Ley de Presupuesto 2017 elaborada por el gobierno, la economía operará con déficit comercial todos los años que restan de la gestión Macri: U$s -1.866 millones en 2017, U$s -3.800 millones en 2018, y U$s -4.929 millones en 2019.
  • Segundo, que la solvencia del Banco Central está puesta en jaque por su propia política. La descontrolada emisión de Lebacs, cuyo stock supera los $700.000 millones, por su volúmen y posibilidad de liquidación y dolarización en el corto plazo, constituye una bomba de tiempo con la capacidad de vaciar de reservas al Banco Central.
  • Tercero, que el déficit fiscal creciente, agravado por la recesión que impacta a la baja sobre la recaudación tanto como la decisión del gobierno de dejar de cobrar retenciones a las exportaciones y otros impuestos a los patrimonios de los más ricos, y, también, por los mayores compromisos de la deuda, se financia con más endeudamiento.
  • Cuarto, que la fuga de divisas de la economía, apenas disipada por la política de tasas altas del Banco Central, se duplicó en 2016 y continúa un derrotero explosivo en lo que va de 2017. Esa creciente demanda de dólares para fuga también es atendida con mayor endeudamiento en moneda extranjera.

“Mientras no nos pasemos con la deuda, no”, había dicho el mes pasado el Ministro de Finanzas, Luis Caputo, intentando poner paños fríos a una posible crisis financiera a la que está expuesta la Argentina por la debilidad de las políticas oficiales. Sin embargo, la deuda pública ya ronda el 52% del PBI. ¿Cuánto más hace falta para “pasarnos”? Y, lo más importante, ¿qué otras herramientas alternativas tiene el gobierno entre sus opciones para atender el descalabro económico que ha generado, en un contexto de déficit gemelos, recesión y desempleo?

La política económica recesiva y deuda-dependiente que el gobierno de Cambiemos instrumenta parece diseñada a la medida del interés de un capital financiero internacional que observa con voracidad de ave de rapiña a un país que posee la segunda reserva mundial de litio y de gas no convencional, la cuarta reserva mundial de petróleo no convencional, por sólo mencionar algunas de las riquezas naturales estratégicas de nuestra Nación. 

Trágicamente, la Argentina conoce muy bien la historia de las crisis de deuda a las que recurrentemente, en diversos períodos, los gobiernos liberales, como el actual, han conducido al país. Lo dramático de la hora tiene que ver con las extremas concesiones que Mauricio Macri ha hecho en favor del poder financiero internacional. Porque, si el gobierno insiste con esta política -que ya han indicado que profundizará, lejos de corregir-, con necesidades de endeudamiento crecientes, llegará el día en que la Argentina, como le ocurrió a De La Rúa, ya no podrá conseguir dólares prestados para refinanciar una deuda que no podrá pagar. Y entonces, será en los tribunales de Londres y Nueva York, donde algún juez Griesa liquidará nuestras riquezas estratégicas, que Macri ha entregado como administrador irresponsable de una estancia ajena. Los dueños de la estancia, en cambio, los 40 millones de argentinos y argentinas, entonces, veremos cómo se ejecuta nuestro desarrollo futuro. A menos que reaccionemos, en tiempo presente, frente al saqueo al que estamos siendo sometidos.

Fuente: EPPA

 

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