De hienas y chacales (ll) – El reinado de la cachiporra

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Por Revista Análisis de Coyuntura

Veamos ahora las tensiones que atraviesan a la sociedad estadounidense “por abajo”. Hace años que la cantidad de inmigrantes que llega al país del norte viene decreciendo, principalmente porque el “sueño americano” ha terminado y los riesgos que deben correr estos son demasiado altos por tan escasos beneficios. Durante el primer mes de gobierno de Donald Trump, según un informe emitido por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el número de inmigrantes ilegales que ingresaron a través de la frontera con México se redujo en un 40%. A su vez, la cantidad de detenidos en la frontera sur en febrero de este año fue de 18.672 personas, mientras que en enero había sido de 31.578 personas (RT 9/3), evidenciando que si a las ya duras condiciones de vida que se le imponen a las capas más precarizadas de la clase trabajadora, se le agrega la posibilidad de deportación inmediata, deja de ser una opción tentadora para radicarse.

Por su parte, la población afro-americana, descendiente de esclavos, que habita esas tierras hace cientos de años, también debe afrontar la dureza de un Estado que aumenta la represión al son de que las condiciones laborales se precarizan cada vez más. Según datos divulgados por el diario estadounidense The Washington Post, la cifra de asesinatos perpetrados por policías en el gigante del norte continuó aumentando, afectando principalmente a la población de color. Los negros asesinados por la policía fueron 126 en 2014, 154 en 2015 y 162 en 2016 (HTV  21/2).

Pero las dificultades, de todas maneras, no son propiedad exclusiva de inmigrantes y negros. La imperiosa necesidad de los capitales más concentrados de avanzar sobre las condiciones de vida de amplios sectores de la sociedad en los países centrales constituye un hecho que se ha vuelto ineludible incluso para los órganos de prensa de esos mismos capitales. De ello dan cuenta los diversos análisis en torno al enorme apoyo cosechado por el pre candidato demócrata Bernie Sanders, así como las voces de alarma sobre el apoyo brindado por una parte importante de la clase obrera blanca al actual presidente Trump.

Según un informe publicado por el gobierno de China, durante 2016 en Estados Unidos “se produjeron 58.100 casos de uso de armas, incluidos 385 contra concentraciones masivas de gente, con un saldo de 15.000 muertos y 30.600 heridos” (HTV 9/3). Los datos no refieren en este caso al ataque directo de fuerzas de seguridad a la población oprimida, sino que muestran cómo esa descomposición acelerada de los mecanismos de dominación hace emerger en todos los sectores las marcas profundas de ese dominio.

El imperialismo es un muerto que se descompone entre nosotros”, enseñaba el dirigente revolucionario ruso Lenin. Esa descomposición no es, por tanto, un fenómeno externo, lo que se descompone a un ritmo acelerado son las relaciones a través de las cuales la burguesía organizó durante siglos la sociedad. Por ello, la violencia endémica de la sociedad yanqui, aun cuando encarna en un miembro de la sociedad civil, no es otra cosa que la personificación de esas relaciones erigidas sobre la base de la expropiación. La violencia, el consumo de drogas, las diversas formas de extremismo en las sociedades centrales son la reacción de esas capas trabajadores y pequeña burguesía que crecieron bajo el imperio de la meritocracia y el mito del individuo que forja su propio destino, médula espinal del llamado “sueño americano. Agotadas las bases materiales de esa construcción ideológica, el sueño deviene en pesadilla.

En la raíz de esa violencia hay, entonces, una violencia primigenia, que es la de la clase dominante, que solo puede reaccionar frente a las manifestaciones de las crisis profundizándola aún más, porque ellos son esa crisis, son su encarnación. La respuesta a ese turbulento despertar de la sociedad yanqui es, justamente, más represión. De hecho, EEUU es el país con mayor cantidad de presos por habitante: 693 reclusos por cada 100.000 personas (HTV 9/3). En la actualidad 2.3 millones de personas en Estados Unidos se encuentran detenidas, casi un cuarto de la población mundial de reclusos (datos publicados en http://www.forodeseguridad.com/artic/reflex/8104.htm).

Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).

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