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Una baldosa para Oesterheld – El Eternauta .

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El Eternauta, vecino de Beccar

El recordado escritor, novelista y guionista, Héctor Oesterheld, fue vecino de Beccar. Él y sus cuatro hijas están entre las víctimas de la última dictadura cívico militar. En la esquina de la que fuera su casa familiar, en Rivadavia y Ayacucho, frente a la estación Beccar del FFCC Mitre, el colectivo Barrios x Memoria y Justicia Zona Norte fabricó una baldosa conmemorativa. Estuvieron su nieto y la cuñada de su hija Diana.

Rivadavia 1985. En ese chalet amplio, rodeado de parque, que ocupa toda la esquina frente a la estación Beccar, del Mitre, hacia el este, vivieron por años el escritor, Héctor Oesterheld –autor, de una extensa obra en la que se destacan El Eternauta- con su mujer, Elsa Sánchez, y sus hijas: Estela, Diana, Beatriz y Marina.

Sus actuales ocupantes no tienen parentesco con los antiguos dueños. Hace 39 años, un 27 de abril, Oesterheld fue secuestrado por las bandas facciosas de las fuerzas armadas en La Plata; antes que él ya habían sido secuestradas y asesinadas sus hijas, en ese entonces jovencitas, de entre 18 y 25 años (solo apareció el cadáver de Beatriz).

La dictadura cívico militar también hizo desaparecer a dos yernos (maridos de Diana y Estela) y Elsa pudo recuperar a sus nietos Fernando (hijo de Diana, recuperado de un convento en Tucumán, tenía un año) y Martín (hijo de Estela, tenía cuatro años, los represores se lo dejaron en su casa).

La Fiscalía de Núremberg, Alemania, investigó el secuestro del comprometido artista. Su caso fue presentado por la Coalición contra la Impunidad en la Argentina, que en 2004 recibió el Premio de Solidaridad de Bremen, otorgado por el Senado de esa ciudad. El premio fue recibido por el pastor Kuno Hauck y por Elsa.

A Oesterheld le sobran reconocimientos, salvo en San Isidro. El 4 de septiembre se festeja el Día de la Historieta argentina, en homenaje al N° 1 de Hora Cero Semanal, la revista de Oesterheld en la que nació El Eternauta (1957). En 2012 el Centro Educativo Secundario Nº 44, en la CABA, fue bautizado con su nombre, y la lista sigue.

La baldosa

El sábado último la Comisión por la Memoria Verdad y Justicia Zona Norte y Baldosas por la Memoria fabricaron la baldosa que recordará al artista, ahora si en Beccar. Estuvieron el nieto de Oesterheld, hijo de su hija Diana, Fernando Araldi (40) –criado por los abuelos paternos- y María Cristina Schreiber, cuñada de Diana.

Schreiber, vecina de Boulogne, reveló que Elsa (fallecida el 20-06-2015) buscó con tesón un reconocimiento a su marido en San Isidro, y para eso gestionó por años, sin éxito, en despachos de burócratas municipales; algo verosímil para un distrito que mantiene calles con nombres de dictadores, pese al pedido de vecinos para que se retiren.

La hechura de la baldosa es colectiva. Los militantes de las organizaciones de derechos humanos, familiares y amigos de la víctima que se recuerda colocan las letras y adornos, bajo la supervisión de Carlos Fernández, de Baldosas por la Memoria, que previamente elaboró la mezcla de cemento y ferrite y luego supervisa todo.

Esta vez, en el lugar donde se fabricó la baldosa, la esquina de Rivadavia y Ayacucho, también se montó una mesa con obras de Oesterheld. Estaban: “La Guerra de los Antartes”, con Gustavo Trigo; “Evita”, con Alberto Breccia; y “El Eternauta”, con Solano López, una en un tomo único, otra en varios y una edición especial a 50 años de la original (1957).

Entre los vecinos que se acercaron, uno se sorprendió de la versión de Evita, “sabía que existía pero nunca la había visto” le comentó al cronista. Otro, Héctor Rodríguez, se animó a poner la primera cuchara de ferrite (da coloración verde) en la baldosa; “Vivo hace 10 años en el barrio y me enteré hace poco que vivió acá” comentó.

“Aquí vivió y creo sus personajes/Héctor Germán Oesterheld/Militante Popular-Escritor/ creador de “El Eternauta”/Detenido-Desaparecido el 27-04-1977/Por el Terrorismo de Estado” informa la baldosa con la firma del colectivo social Barrios x Memoria y Justicia Zona Norte. La tarea comenzó a media mañana y concluyó luego del mediodía.

Liliana Giovanelli, miembro de Barrios x la Memoria y mujer del ceramista de Villa Adelina, Juan Carlos Panizza, desaparecido en esa localidad, le explicó a Prensa Libre que el objetivo de las baldosas “es marcar los pasos por donde las víctimas del terrorismo transitaron en la zona, estudiaron, trabajaron, vivieron, militaron”.

A través de las baldosas, reveló Giovanelli, también aparecieron testigos para los juicios a los represores. En el caso por los trabajadores ceramistas y de Astarsa desaparecidos;“al poner las baldosas se nos acercaron muchos trabajadores que vivían por allí y después declararon en el juicio por los obreros” señaló.

Desde la vereda de Rivadavia, Schreiber mostró la ventana del que había sido hace 40 y más años el escritorio de Oesterheld, donde creaba sus personajes, en la planta alta del chalet. La mujer reveló que los dueños actuales le contaron que los primeros dibujos de Solano López, sobre El Eternauta, en la pared del cuarto, aun están allí.

El próximo 20 de junio, cuando se cumpla el primer aniversario del fallecimiento de Elsa Sánchez, la baldosa será instalada en la vereda del chalet de la calle Rivadavia. “Ella pidió esto (el recuerdo a Oesterheld), lo quería porque en el país y en otras partes del mundo hay reconocimientos a Héctor, menos aquí donde vivió”.

Gustavo Camps

Los recuerdos de una casa

Hace 42 años María Cristina Schreiber, compartía momentos con los Oesterheld. Ella era cuñada de Diana. En charla con Prensa Libre, mientras se fabrica la baldosa en memoria del autor de El Eternauta, revela un pensamiento bastante lógico sobre la propiedad que se levanta en Rivadavia 1985: “Esta casa tendría que ser un museo”. Actualmente la propiedad es de una familia que no tiene parentesco ni relación con los Oesterheld, y está en venta. “Tendría que ser testimonio de su historia, de su memoria, de todo lo que ha narrado acá” agrega Schreiber. “No digo al municipio, pero para la Provincia comprarla no representa una erogación importante” evalúa. Por ahora, el pensamiento de Schreiber transita entre el deseo y la ocurrencia. En el futuro Dios dirá.“Hace diez años tampoco existían las baldosas por la memoria” dice y suena a que tal vez ya esté pensando en cómo encarar una gestión que convierta el deseo, la ocurrencia, en proyecto y luego en realidad.

Link Permanente:  http://www.prensalibre.com.ar/index.php?id=10316

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