40 años del golpe y el vuelo de los Buitres

40 años del golpe y el vuelo de los Buitres

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Por Marcelo F. Rodríguez, Sociólogo. Director Adjunto del CEFMA.

El próximo 24 de marzo se cumplen 40 años del último golpe de Estado que sufrió nuestro país. Como cada año, miles acudiremos a una cita que no necesita ser agendada para que la recordemos, que convoca a ganar las calles, a caminar junto a los compañeros de lucha cotidiana y a reencontrarnos con aquellos con quienes se comparte el repudio al terrorismo de Estado y la necesidad de construir una sociedad más justa, sin impunidad.gira

Pero este 24 de marzo no será uno más. No solo por cumplirse 40 años, sino porque el gobierno está llevando adelante un proyecto de ajuste y exclusión como se manifiesta en medidas como la devaluación, la quita de retenciones a la Minería y a los agro-negocios, los despidos masivos y el tarifazo en los servicios entre otras.

Para coronar este “regreso al mundo” al estilo Cambiemos, una amplia mayoría de diputados votó el acuerdo para abonarle a los Fondos Buitres y comenzar una nueva etapa de endeudamiento. Un artículo de la agencia financiera Bloomberg lo sintetiza de manera descarnada y contundente: “Wall Street a cargo de Argentina (otra vez)”, se titula, y celebra que el presidente Macri: “llenó su administración con miembros de sectores exportadores, financieros, economistas y ejecutivos corporativos”. 

En la misma línea, el Wall Street Journal , comenzó su editorial del 2 de marzo pasado diciendo: “Los candidatos presidenciales estadounidenses están ocupados presumiendo sobre las maravillas que harán en sus hipotéticos primeros 100 días en la Casa Blanca. Tal vez deberían mirar hacia el sur y observar el ejemplo del mundo real que está ofreciendo el nuevo presidente de Argentina, Mauricio Macri”.

Para rematar, el Tesoro norteamericano emitió un comunicado en el cual manifiesta que; “Damos la bienvenida a los principios de acuerdo entre Argentina y los tenedores de bonos”.

El sistema financiero internacional celebra la claudicación del gobierno argentino y la total vuelta al redil de un jugador importante en América Latina.

En este juego de pinzas con que el imperialismo, en sus manifestaciones tanto externas como internas, busca cerrar sobre Argentina llegará, luego de verter elogiosos conceptos sobre Macri y de haber visitado Cuba, el presidente Barack Obama.

La presencia de Obama en nuestro país este 24 de marzo tiene desde el punto de vista simbólico, de no menor importancia en la política, reforzar el intento de comenzar una nueva etapa en las relaciones bilaterales, tributaria de las “relaciones carnales” que dominaron en los 90, y un claro mensaje del gobierno de Macri de que busca dejar atrás tanto la política de integración regional que tuvo como punto de inflexión el NO AL ALCA en 2005, como el dar un fuerte giro en la política de Derechos Humanos en nuestro país, como lo demuestra la detención de Milagro Sala, que debe ser considerada como la primera presa política del macrismo y el recientemente sancionado Protocolo de Actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado en Manifestaciones Públicas, conocido como Protocolo Anti piquetes.

Sumado a esto, en su visita el presidente norteamericano firmará, según anunciaron sus voceros, una serie de acuerdos con Macri para garantizar la injerencia de agencias norteamericanas en nuestro país, tras la excusa de “colaboración” en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.

Como sabemos, esta “colaboración” es una de las estrategias preferidas por el imperialismo norteamericano para imponer sus políticas y su tutelaje en la región.

A partir de estos acuerdos, en los cuales avanzó la Ministra Patricia Bullrich en su reciente viaje a los EEUU, se producirá una mayor presencia de la DEA en la Argentina, la militarización de la Triple Frontera para enfrentar al “terrorismo”, y aumentaran los cursos de capacitación por parte de agentes antinarcóticos de EEUU a las fuerzas de seguridad locales como forma de perfeccionar sus capacidades represivas.bullrich

Queda claro que el narcotráfico es uno de los problemas más graves que enfrenta latinoamérica, pero las políticas impulsadas por la DEA, que llevaron a declarar la “guerra al narcotráfico” por ejemplo en Colombia y México, solo han demostrado su ineficiencia para enfrentar a uno de los mayores negocios económicos con que cuenta el capitalismo, el lavado del dinero del narcotráfico no es ajeno al sistema financiero internacional, y su eficiencia para aumentar la injerencia norteamericana en esos territorios, donde en nombre de esa “guerra” se reprime especialmente a sectores de izquierda y contestatarios.

Estos temas forman parte de una estructura sistémica en crisis que busca por todos los medios mantener su preeminencia.

Ajustes, militarización y represión son elementos centrales en este coctel y agitan los vientos sobre los que planean los buitres en todas sus variantes.

Por eso este 24 de marzo no es uno más. La contraofensiva imperial sobre latinoamérica está en pleno desarrollo. Basta ver no solo lo que pasa en nuestro país, sino también los ataques que sufren por estos días Venezuela, Ecuador, Bolivia y Brasil, entre otros.

Se espera una marcha masiva por la memoria y en oposición a estas políticas.

Quizás pueda ser un punto de inflexión, por nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.

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